Hablemos de lo que nos fascina de las ciencias y las artes. Toda idea es falsa y toda persona inocente hasta que se demuestre lo contrario. Debatamos las ideas y respetemos a las personas.
lunes, 6 de julio de 2020
¿Es el sexo binario? ¿En qué sentido?
miércoles, 2 de mayo de 2018
Explicar no es justificar
Y de estas respuestas demasiado absurdas que recibió por twitter, donde se le acusa directamente de justificar la violación.
"Por qué los hombres violamos."— cara de cona🦁🍯 (@femilimon) 30 de abril de 2018
2018.
El País.
Un artículo justificando el por qué violan ("en parte, por la testosterona, que dificulta nuestro autocontrol").
JUSTIFICANDO
LA
VIOLACIÓN pic.twitter.com/T3nGVhJvMq
-Que algo tenga una causa o influencia genética no dice nada acerca de si está justificado o si es algo que queremos, ni de si se puede cambiar, malear o paliar.
-Que algo tenga una causa o influencia social, tampoco.
Y también: La protección de los derechos de autor y el número de obras (2).
Y también: ¿Ha matado Excel a la estrella de la Troika?
Y también: Sobre el criterio de falsabilidad.
Hace tres años en el blog: Los mitos de la razón. El Homo economicus.
sábado, 18 de noviembre de 2017
Escépticos en el pub: ¿Por qué lo llaman preliminares cuando quieren decir sexo?
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viernes, 7 de octubre de 2016
Escépticos en el pub: Ciencia, política y sexo
Hace cinco años en el blog: Farewell, Bert Jansch.
Hace tres años en el blog: Sobre Ciencia y Economía.
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jueves, 30 de abril de 2015
Asimetría sexual
Biológicamente, los dos sexos (masculino y femenino) somos distintos. Hay más posibilidades, como el hermafrodita, pero voy a centrarme en los casos anteriores. También somos distintos psicológicamente. Por ejemplo, la mayoría de hombres se sienten atraídos por las mujeres y la mayoría de mujeres, por los hombres. Hay más diferencias psicológicas y también hay más posibilidades de atracción. Todas estas cosas están aceptándose cada vez mejor. Lo que no se acaba de aceptar, y creo que tardaremos mucho en resolver, es cuáles deben ser las consecuencias sociales de toda esta diversidad. No me refiero a derechos, que también vamos avanzando en la buena dirección, sino a ciertas actitudes y comportamientos. Por ejemplo, a veces no tenemos claro cuándo un flirteo deja de ser apropiado o cuándo está o no está bien que una persona se acerque a otra con el interés de intimar, y de qué manera estos comportamientos son o deben ser distintos entre los dos sexos.
Con respecto a todo esto, hace poco tuve la siguiente experiencia. Fui con un grupo de amigos a ver a las divas de Stradivarias, un espectáculo repleto de música y humor, como se anuncian. Es muy bueno y lo recomiendo sin reservas. Dentro del espectáculo ocurre lo siguiente (spoiler alert). Las cuatro intérpretes le echan el ojo a uno de los hombres del público y le hacen guiños e insinuaciones, como que todas se hubieran prendado de él. En un momento simulan que una de ellas recibe un regalo suyo, un anillo, dejando a las otras celosas y provocando situaciones hilarantes. La cosa sube de tono cuando invitan al deseado al escenario (no, no era un actor entre el público, era uno de mis amigos). Allí se lo disputan, lo llevan entre bambalinas adonde, una detrás de otra, pasan las cuatro divas. Se oye un golpe de rechazo a la primera (en realidad era un actor/músico disfrazado de mujer, que hacía de fea), pero cuando entra cada una de las otras tres (estas sí son mujeres) los sonidos que se oyen no dejan lugar a dudas sobre lo que ocurre. Tras el último asalto sale el hombre exhausto, como un púgil que hubiera luchado un largo combate, con detalle de la toalla al hombro incluido. De vuelta a su asiento, las insinuaciones siguen. Por ejemplo, la diva del contrabajo le dice que tocará el instrumento como si fuera él y lo toca de manera muy provocativa y sensual.
Todos en el público reímos los gags, no había nada soez, todo se hacía con mucha elegancia. Mi amigo confesó haberse sentido muy bien tratado en el escenario, donde le iban dando con mucho tacto y profesionalidad indicaciones de qué hacer.
Tras acabar la obra se me ocurrió preguntar a las mujeres del grupo, que también celebraron la actuación, cómo se hubiera recibido la situación contraria, con varios hombres que sacaran a una mujer al escenario, la llevaran entre bambalinas y simularan acciones amorosas. "Se hubiera recibido muy mal" me dijeron. La pregunta era retórica, todos sabíamos la respuesta y todos pensamos que así debía ser.
Este tipo de cosas me hace reflexionar. ¿Qué implicaciones tiene la igualdad de sexos para este tipo de situaciones? ¿Queremos ir a una igualdad en la que sea bien recibida la escena a la inversa? ¿en la que sea mal recibida la escena que todos celebramos? ¿en la que este tipo de cosas se queden como están? Lo que queremos, ¿es algo factible? ¿es urgente? No tengo la respuesta (aunque tengo mi opinión, que cambiaré, como siempre, según los datos), pero me parece que siempre o, por lo menos, durante los próximos muchos años, habrá una asimetría en el trato entre sexos que no tiene por qué ser mala en ningún sentido ni tiene por qué ser base ni excusa de ningún tipo de discriminación.
Miremos este experimento: una mujer pregunta a 100 hombres si quieren acostarse con ella, un 30% responden que sí. Cuando un hombre pregunta a 100 mujeres, ninguna acepta. Queda claro que algunos hombres sospechan que la pregunta no va en serio, pero aún así no les parece mal seguir la broma y aceptar. Las mujeres, sospechen o no que la pregunta no es real, no responden que sí ni en broma.
Hay una asimetría aceptada por todas las partes. Los hombres no se sienten ofendidos por este tipo de insinuaciones. Las mujeres, sí. Y ahora vienen las demás preguntas, ¿cuántas actitudes asimétricas tenemos? ¿cuáles son tolerables y cuáles no? ¿que hombres y mujeres tiendan a diferir entre ser más activos o pasivos en las distintas fases del cortejo o de la relación está entre ellas? ¿coinciden actitudes las que nos parecen no tolerables con aquellas que podemos cambiar?
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lunes, 19 de enero de 2015
#LunesPollas. El órgano masculino y el crecimiento económico: ¿importa el tamaño?
Aprovecho este #LunesPollas, iniciativa de Naukas, para dar a conocer un curioso ejercicio de encontrar correlaciones. Se trata del trabajo "Male Organ and Economic Growth: Does Size Matter?", de Tatu Westling, de la Universidad de Helsinki. Copio el abstract:
This study explores the link between economic growth and penile length between 1960 and 1985. It estimates an augmented Solow model utilizing the Mankiw-Romer-Weil 121 country dataset. The size of male organ is found to have an inverse U-shaped relationship with the level of GDP in 1985. Economic development between 1960 and 1985 is negatively associated with the size of male organ. With considerable reservations it is also found to be a more important determinant of GDP growth than country's political regime type. Two interpretations for the patterns between male organ and economic growth are discussed briefly: the link between penile length, testosterone and risk-taking, and selfesteem production. Despite the robust statistical links, until more rigorous treatments on the subject the proposed ‘male organ hypothesis’ should be taken with reservations.Como dice al final, tomemos la hipótesis con muchas reservas. De hecho, hay una importante: en los datos ofrecidos por el trabajo, el tamaño del órgano masculino es mayor en Francia. Según nos indican en Freakonomics, los datos de ese país están recogidos por fuentes francesas, mientras que en otros países las fuentes son más variadas. Recuerda a la abundancia de tres estrellas Michelin entre los restaurantes franceses en comparación con el resto del mundo.
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Tal vez también te interese: #LunesTetas: Decisiones informadas sobre cáncer de mama.
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viernes, 22 de marzo de 2013
Sobre la monogamia y sus alternativas
- Hay mucha gente en el mundo con proyectos de vida distintos de la monogamia y que van desde el celibato a la convivencia en grupos pasando por las relaciones abiertas y la poligamia.
- Gran parte de las personas que viven en monogamia no lo hacen como tales, ya que tienen relaciones con terceras personas a escondidas de la pareja.
- Muchas de las personas monógamas que no engañan a la pareja tendrían relaciones con terceras personas si supieran que su pareja lo aceptaría sin ningún problema (y si encontraran con quien tener relaciones, claro).
- Todo lo anterior indica que la monogamia no es la institución "natural" para organizar la vida sexual ni la reproducción humana.
- Por tanto la sociedad no debe penalizar ni estigmatizar otros proyectos de vida.
martes, 4 de octubre de 2011
Por qué sexo y por qué en parejas (2)
martes, 14 de junio de 2011
Un no es un no
La mejor forma de que no te roben la cartera es llevarla a buen recaudo. La mejor forma de evitar que te violen es no vestir con ropa demasiado ligera.
miércoles, 12 de agosto de 2009
La prostitución

Encuentro curioso que en la blogosfera no se hable mucho de este tema, con lo que le gusta a la gente una buena discusión. Me planteé hablar de la prostitución viendo que las cuestiones morales generan grandes discusiones con abundancia de malos planteamientos. Se encuentran discusiones sobre el aborto, la homosexualidad, la eutanasia, la igualdad, la religión, la pobreza, los derechos, …, pero no he visto, en los blogs que suelo leer, nada sobre la prostitución, así que he tecleado las palabras “blog” y “prostitución” en google a ver qué pasaba. El resultado es que he encontrado algunos blogs de prostitutas que cuentan su visión del asunto y sus experiencias. Recomiendo especialmente el de M. N. (Marien), que parece auténtico.
Voy a intentar plantear el tema con unas cuantas reflexiones mías. Como siempre, intentaré que las afirmaciones no vengan caídas del cielo, es decir, de una doctrina, ideología u otros apriorismos, y que tengan en la tierra la prueba de su validez.
No habría problema si hubiese un principio de validez universal (o casi) del que se derivara una posición y no otra y no hubiese a su vez otro principio del que se derivara la contraria. Como suele suceder en temas polémicos, ambos principios existen.
Uno puede decir: “Mientras sea una decisión libre por ambas partes, no debe haber interferencia en el negocio. Es más, como toda empresa, debe estar sujeta a una fiscalidad y a unas normas.”
Otro responde: “El derecho a la dignidad es inalienable, como el de la libertad, y no se puede comerciar con él”.
Otro más añade: “La mayoría de las prostitutas lo son por engaño, intimidación o, directamente, por amenaza de la propia vida, por lo que hay que prohibir la práctica que genera el daño”.
El segundo argumento me parece más débil. No en sí mismo, pero sí en este caso. Como mucho, la renuncia a la dignidad es temporal y, desde luego, debe ser la propia interesada quien decida qué es más digno para ella. En un extremo tenemos a las prostitutas de lujo que no parecen muy descontentas de su oficio. En el otro tenemos las que ejercieron a edades tempranas y se arrepienten de ello. Una edad mínima para ejercer la prostitución (¿21 años, como la de beber alcohol en algunos países?) podría evitar gran parte del problema. El arrepentimiento llegará así todo a ¿muchas? ¿pocas? como les llega a muchos que decidieron no estudiar y trabajar en lo que a edades jóvenes parecía interesante y lucrativo, pero que después no ofrece demasiado futuro.
El tercer argumento es muy sensato. Si supiéramos que el 99% de las prostitutas lo son involuntariamente, es muy posible que quisiéramos prohibir la actividad. No tengo datos sobre cuál puede ser la realidad. Creo que estamos lo suficientemente lejos como para que otras medidas sean más efectivas. Por comparar, si supiéramos que en el 50% de las panaderías trabajaran menores de edad que deberían estar en la escuela, ¿prohibiríamos las panaderías? La mayor parte de este problema se evitaría con su legalización como negocio, como sucedió con el final de la ley seca, que fue el final de la mafia (de una parte de ella, otra siguió en otras actividades clandestinas) y con una buena regulación e inspección.
El primer argumento me parece que debe prevalecer en ausencia de otros costes que se me hayan olvidado y en presencia de los dos anteriores, que no acaban de tener fuerza, según los pondero, para privar a una persona adulta de que haga con su cuerpo lo que quiera, como los actores porno o los bomberos toreros.
No he mencionado el caso de la prostituta que lo es por necesidad de dinero, porque todos los trabajos son así, de manera que este hecho ni quita ni da razón al debate sobre si la prohibición o la legalización es lo que conviene. Sí, en cambio, es pertinente para entender el porqué de la mayoría de las decisiones de prostituirse, primera cosa que hay que entender si se quiere realizar cualquier clase de actuación sobre las prostitutas. En general, la disminución de la pobreza va unida a la disminución de la prostitución. Como tardaremos mucho en erradicar la pobreza y como hay más razones para prostituirse (para pagarse algunos lujos o vivir mejor, y no por ser particularmente pobre, por ejemplo) veo casi imposible que se acabe la prostitución.
Tampoco he hablado del hecho de que ofende a las buenas costumbres de los demás, porque las prostitutas no tienen por qué estar en la calle, como no tienen que estar los tenderetes y mercadillos, sino en locales al uso, como toda empresa.
domingo, 31 de mayo de 2009
Si es que las visten como putas

El jefe de redacción de la revista de Rouco dice que, en estos tiempos en que las mujeres consienten en tener relaciones sexuales en mayor medida que lo que cabe en su prejuicio (el del jefe de redacción), la violación es menos delito.
El que la relación sexual consentida sea más frecuente no quiere decir que la no consentida sea menos dañina. No sé en qué cabeza cabe hacer un razonamiento en sentido contrario.
Quisiera reflexionar en esta entrada sobre cuál es el daño de la violación, para ver si entendemos la barbaridad de esas opiniones y nos vacunamos contra esa y otras que han surgido en otras ocasiones. Recuerdo cuando, no sé con qué vinculación con la liberación sexual en los setenta (llegaron tarde los sesenta a este país), se decían cosas como “contra la violación, su legalización” o “mujer, si te van a violar, relájate y goza”. O, como se disculpaba Torrente, "la culpa es de sus padres, que las visten como putas".
En términos evolutivos, machos y hembras eligen con quien compartir genes, prefiriendo la perspectiva que, a priori, parezca maximizar el éxito de la descendencia. Pero machos y hembras no invierten de la misma manera en la progenie. Las hembras, por aquello del embarazo y la lactancia, invierten muchos meses por cada nuevo descendiente que no pueden invertir en otro. Los machos pueden, en ese tiempo, ir de flor en flor, o así quisieran. Como resultado, la hembra es muy exquisita a la hora de elegir. Se juega mucho. El macho puede permitirse la estrategia de la cantidad frente a la calidad.
Claro que hay más estrategias en juego, como que, cuando la madre hace de madre, al dedicar demasiados esfuerzos a la criatura tal vez pueda acceder a menos alimentos y tal vez se exponga más a los depredadores. Un padre que se preocupe de la madre y del hijo aumentará la probabilidad de supervivencia de la descendencia. En el caso del ser humano, esta estrategia es especialmente importante. En otros animales lo es menos y el macho se desentiende totalmente.
Una violación, para una hembra, significa un grave riesgo de perder muchos recursos con un descendiente con genes no adecuados, así que la evolución ha hecho de evitar la violación una de sus prioridades. Una psicología que interprete una violación como algo muy doloroso (además del dolor físico que conlleve la resistencia) ayudará mucho a intentar evitarla. Este dolor es tan real como el físico. Llámese humillación, impotencia, opresión o lo que sea, el dolor existe y puede ser extremadamente traumático.
Los machos no sienten este dolor. La violación a un macho no conllevará tanta carga de dolor como la violación a una hembra porque no hay tanto en juego.
Los machos sienten otro dolor, y es el de la infidelidad de la hembra. El riesgo en este caso es tener que invertir en una descendencia que no transporta los genes propios. He aquí un coste que se parece al riesgo de la violación. La infidelidad del macho no es tan preocupante para la hembra, a no ser que esto conlleve una dedicación del macho a la otra hembra más allá del acto sexual.
Llevado al ser humano, esto quiere decir que, biológica y psicológicamente, el hombre aguanta mejor que su pareja se enamore platónicamente de un rival que no que se eche un polvo ocasional, aunque no haya amor de por medio. En la mujer, ocurre lo contrario. Un amor platónico puede hacer que el hombre haga locuras (dedique recursos, tiempo, dinero) por intentar acostarse con el tal amor. Un desliz ocasional del hombre no es nada costoso para la mujer en términos evolutivos. Ninguno puede entender la postura del otro.
En las sociedades modernas, gracias a los anticonceptivos y al control de la cuenta corriente en el régimen de bienes compartidos, se pueden evitar los costes de estas infidelidades físicas o platónicas, pero nuestra psicología no se ha desarrollado en los últimos 50 años, sino en los últimos millones, donde no había nada de eso. Es posible que la psicología de la mujer, en lo que toca a esto, esté mejor preparada que la del hombre en la sociedad moderna.
Las mujeres no entenderán fácilmente que diga que el hombre tendrá más empatía con el dolor de la mujer violada si piensa en su dolor al ser engañado. No digo que sea el mismo dolor, digo que el hombre se acerca a entenderlo mejor así que si se imagina a sí mismo violado. La violación de la mujer propia, de una hermana, una hija o una madre son también dolores que puede sentir el hombre y que le acercan también a sentir el propio de la mujer. Claro que el dolor de la víctima directa será más profundo, pero no es poco el que pueden sentir los hombres cercanos a la víctima. Los violadores, lejos de ser tenidos como héroes o personas a las que envidiar (como se envidia al Don Juan que las enamora a todas y con todas se acuesta), son objeto del mayor de los desprecios entre el resto de los hombres. Una buena prueba de ello es que suelen acabar muertos o malheridos en la cárcel a manos de los otros internos.
Las mujeres entienden el dolor de la violación. Para los hombres que me lean, éste que he descrito es un atisbo del dolor de la mujer. Éste es el que trivializan los obispos.





