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lunes, 6 de julio de 2020

¿Es el sexo binario? ¿En qué sentido?

Recopilo aquí un hilo que no quisiera perder. Creo que quedó interesante. Se puede consultar aquí, con sus respuestas:




Voy a meterme en un berenjenal. Por favor, comentarios constructivos. Solo quiero poner un poco de orden para ver si nos aclaramos y evitar discusiones semánticas.
Hablemos de sexo humano y de todo lo que acompaña (género, identidad, estereotipos, exclusión,...) en 23 cómodos tuits.

1. La reproducción sexual humana necesita de dos tipos de células, espermatozoides y óvulos. Los espermatozoides se producen en un tipo de individuos (machos) y los óvulos, en otro (hembras). En este sentido, el sexo es binario.

2. La producción de un macho con espermatozoides requiere que el individuo tenga los cromosomas XY y la producción de una hembra con óvulos, los cromosomas XX.

3. El mecanismo biológico que produce todo lo anterior también produce otros tipos de individuos. Por ejemplo, hay individuos XY que tienen un aspecto de hembra o ambiguo, y hay individuos XX con aspecto de macho o ambiguo.

4. Es decir, la carga genética no determina completamente el aspecto de macho o de hembra, ya que intervienen variables medioambientales, como la exposición a la testosterona durante el desarrollo.

5. El aspecto de hembra (macho) de un individuo con carga genética XY (XX) no es completo. Por ejemplo, un individuo XY puede tener órganos sexuales de hembra, útero incluido, pero no tiene óvulos.

6. El aspecto de algunos individuos XX o XY también puede ser incompleto. Por ejemplo, un individuo XY con órganos sexuales de macho, pero estéril.

7. Completo o incompleto se refiere al aparto reproductor, no a ninguna referencia a ser persona completa, que lo será en cualquier caso.

8. Es decir, en el fenotipo no hay aspecto sexual estrictamente binario, aunque la gran mayoría de la población, más del 99%, se pueda calificar sin problema como macho o hembra en el sentido de los apartados anteriores. Pero ya vemos que tenemos, por lo menos, dos sentidos: la carga genética o el aspecto de sus órganos sexuales, que no coinciden al 100%. 

9. El mecanismo biológico de esta especie de reproducción sexual como es el ser humano, también produce individuos XXY, XXXY,… que presentan la mayoría de las veces un aspecto de macho excepto porque carecen de espermatozoides o producen muy pocos.

10. También se producen individuos XXX, que la mayoría de las veces tienen un fenotipo de hembra completo, incluida la presencia de óvulos.

11. Además de requerir carga genética diferenciada y fenotipos diferenciados, el proceso de reproducción sexual requiere que un macho y una hembra se unan físicamente (no hablamos de la reproducción asistida). Para ello conviene que el macho se vea atraído hacia la hembra y viceversa. Esto dista mucho de ocurrir siempre.

12. Sin la atracción, podrá haber todavía unión física. Sucede cuando concurren otras circunstancias. Algunas aceptables éticamente, como un interés mutuo y legítimo, y otras inaceptables, como la sumisión o la violación.


13. La atracción es mucho menos binaria que la producción de fenotipos macho o hembra. Cada uno de los tipos de individuo descritos anteriormente puede sentirse atraído por individuos de aspecto opuesto, similar o ambiguo, sin ser excluyente. Hay quien no siente atracción y quien, sintiéndola, prefiere el celibato.

14. Hay individuos que, teniendo aspecto de macho o hembra no se sienten identificados por su aspecto. Hay individuos que dicen ser mujeres atrapadas en cuerpos de hombre (macho) y otros que dicen ser hombres atrapados en cuerpos de mujer (hembra). Esta identificación no es caprichosa, sino sentida muy profundamente. Son los individuos trans.

15. Algunos individuos trans desean cambiar de aspecto físico, otros no. Algunos individuos trans presentan identificación con el otro sexo por no cumplir con la imagen estereotipada que se atribuye a su aspecto en una sociedad. En otros, la identificación es mucho más fuerte.

16. ¿Qué hacemos con todo lo anterior? Lo primero, no discriminar a nadie. Lo segundo, no perderse en cuestiones semánticas. ¿Es binario el sexo? Sí en un sentido, no en otros.

17. La mayoría de las discusiones sobre si el sexo es binario son:
-el sexo es binario porque solo hay dos gametos,
-no lo es porque hay distintos fenotipos,
-pero hay dos gametos,
-pero hay más fenotipos,

18. Al parecer, hay quien cree que hacer hincapié en que es binario en los gametos tiene implicaciones no deseables sobre lo que queramos que sea una sociedad que no discrimine. No las tiene.

Lo mismo cabe decir sobre quien cree que hacer hincapié en lo no binario de los fenotipos las tiene.

19. Algunas diferencias (carga genética y aspecto externo) son objetivables, otras (atracción e identificación), no tanto. Esto plantea problemas de organización en una sociedad: matrimonio, baños, vestuarios, competiciones deportivas, etc.

20. Algunos de estos problemas tienen fácil solución. P. e.: permitir el matrimonio entre dos personas cualesquiera o diseñar baños donde los lavabos sean comunes, pero los retretes individuales y aptos para todos.

21. Los vestuarios no tienen solución fácil: podrían diseñarse para que quien no quisiera verse expuesto a miradas ajenas o no quiera ver a algún tipo de personas, tuviera la opción de habitáculos individuales, pero esto marcaría mucho a quienes toman esa opción. Seguramente haya opciones intermedias más adecuadas.

22. Las competiciones deportivas tienen mal arreglo: si se dividen por algo que no sea objetivable (p.e., el sentimiento de ser hombre o mujer), podrá dar lugar a falsas declaraciones de sentimiento. Si se dividen por algo objetivable, podrá dar lugar a que algunos trans se sientan desplazados. No dividir de ninguna manera dará ventaja a un tipo de individuos sobre otros, dependiendo del deporte.

23. ¿Qué palabras usamos para hablar de qué? Podemos usar hembra y macho para hablar de carga genética o de aspecto físico, pero ya vemos que no es lo mismo y tal vez necesitemos palabras para otras cargas genéticas (p.e., Klinefelter) u otros aspectos físicos (p.e., hermafrodita). Además, en la especie humana hemos tendido a no usar estos términos.

24. Podemos usar hombre y mujer para definir lo que declare que siente una persona, pero tenemos el problema de que no es cómo se han usado estos términos. Por supuesto, podemos cambiar el uso, pero que algunas personas decidan una manera de usar las palabras, no implica que todas lo vayan a hacer, ni que no hacerlo deba verse como señal de que se quiere discriminar.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Explicar no es justificar

Tres tuits (1, 2 y 3) a cuenta de este artículo de Víctor Lapuente: ¿Por qué los hombres violamos?
Y de estas respuestas demasiado absurdas que recibió por twitter, donde se le acusa directamente de justificar la violación.

Hay hombres que violan mujeres. ¿Por qué?
-Si se plantea mi explicación favorita, está bien explicado.
-Si se plantea otra explicación, se está justificando.

Conviene recordarlo de vez en cuando
 -Que algo tenga una causa o influencia genética no dice nada acerca de si está justificado o si es algo que queremos, ni de si se puede cambiar, malear o paliar.
-Que algo tenga una causa o influencia social, tampoco.

Esas ganas de buscar causas sociales en lo que no nos gusta para así poder cambiarlo y causas naturales en lo que nos gusta para justificarlo es un error gravísimo, y conduce a creer cosas absurdas de quien no cae en ese error.

Aquí una respuesta y otro tuit mío:

Monica MartinezBravo @Mmbravo_es
Dificilmente se puede escribir un artículo más sin sentido y denigrante para el género masculino. @VictorLapuente: aquí tienes unas sugerencias de títulos para tus próximos artículos: 

"Por qué los seres humanos asesinamos / practicamos el canibalismo / torturamos"

José Luis Ferreira @JL_Ferr
A mí no me ha gustado el artículo. Me parece que sustituye unos estereotipos por otros. Pero desde luego no dice lo que algunes le han criticado. Esa incapacidad de entender cuando se lee por puro prejuicio ideológico es mucho peor que la perspectiva que propone @VictorLapuente.

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Hace cinco años en el blog: La protección de los derechos de autor y el número de obras (1).
Y también: La protección de los derechos de autor y el número de obras (2).
Y también: ¿Ha matado Excel a la estrella de la Troika?
Y también: Sobre el criterio de falsabilidad.
Hace tres años en el blog: Los mitos de la razón. El Homo economicus.
Y también: Asimetría sexual.
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sábado, 18 de noviembre de 2017

Escépticos en el pub: ¿Por qué lo llaman preliminares cuando quieren decir sexo?

Para calentar un poco el frío mes de noviembre vamos a derribar unos cuantos mitos sobre sexualidad. Y lo haremos de la mano de Laura Morán (@veneciana1981), psicóloga y sexóloga. Será el sábado 18 de noviembre pero, atención, un poco antes de nuestro horario habitual: empezaremos a las 18:30.

En esta charla, titulada “¿Por qué lo llaman preliminares cuando quieren decir sexo?”, Laura nos anuncia que “desmontará a conciencia varios mitos que perjudican no solo a nuestra comprensión de la sexualidad sino la forma que podamos tener de vivenciarla. Desde los ‘diferentes tipos de orgasmo’ hasta la ‘viagra femenina’, pasando por la importancia del ‘tamaño’, los errores de percepción van cayendo uno a uno bajo la luz de la ciencia, la experiencia clínica y el sentido del humor.”


Laura Morán es psicóloga por vocación, sexóloga y terapeuta familiar y de pareja por convicción. Tras licenciarse en Psicología en la Universidad de Deusto, se especializó en Terapia Familiar y de Pareja. Posteriormente se ha formado en Sexología al comprobar en su práctica profesional la cantidad de dificultades individuales y de pareja que tienen que ver con la sexualidad humana. Ejerce la psicoterapia con adolescentes, adultos, parejas y familias, a la vez que divulga e imparte talleres de diversas temáticas. Además tiene el blog http://lauramoranpsicologa.es.

Como siempre, la entrada es libre y gratuita. Durante la realización de esta actividad cultural está permitida la presencia de menores de 18 años, siempre que no consuman bebidas alcohólicas, y de los menores de 16 años si están acompañados por uno de sus padres o tutor. Os esperamos en el Moe Club, en Alberto Alcocer 32 el sábado 18 de noviembre a las 18:30.

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Hace tres años en el blog: Matar una discusión (2). Comparo lo que me da la gana.
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viernes, 7 de octubre de 2016

Escépticos en el pub: Ciencia, política y sexo

Este sábado 8 de octubre traemos a Víctor Mora (@rockerhorror) a Escépticos en el Pub de Madrid para abordar una cuestión espinosa: cómo se forzó la ciencia para justificar con ella una ideología que rechazaba la diversidad sexual. Con el título de “Ciencia, política y sexo”, Víctor nos hablará de sus investigaciones sobre “el trato que la (pseudo)ciencia médica franquista dio a la homosexualidad y, en general, a las identidades sexuales no normativas”. En un alarde de lo que él llama “diversifobia”, se llegó a considerar esas conductas incluso como enfermedades contagiosas que se oponían radicalmente al ideal franquista de la “auténtica y viril” nación española, y el Régimen trató de erradicarlas con leyes represivas y terapias aberrantes. Esto dará pie a continuar con un debate sobre cómo están las cosas en la actualidad y si han cambiado tanto como podríamos suponer.

Víctor Mora es doctorando en Humanidades y Estudios Culturales. Es miembro del Instituto de Estudios de Género de la Universidad Carlos III de Madrid, de la Asociación de Jóvenes Investigadores Memorias en Red y del Centro Iberoamericano de Estudios sobre Sexualidades. Investiga en temas como la filosofía política, la construcción del discurso histórico, la teoría visual, los estudios de género y sexualidad, cuestiones sobre las que ha escrito en libros y revistas.


Como siempre, la entrada es libre y gratuita. Durante la realización de esta actividad cultural está permitida la presencia de menores de 18 años, siempre que no consuman bebidas alcohólicas, y de los menores de 16 años si están acompañados por uno de sus padres o tutor. Os esperamos en el Moe Club, en Alberto Alcocer 32, el sábado 8 a las 19:00.

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Hace cinco años en el blog: Farewell, Bert Jansch.
Hace tres años en el blog: Sobre Ciencia y Economía.
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jueves, 30 de abril de 2015

Asimetría sexual


Biológicamente, los dos sexos (masculino y femenino) somos distintos. Hay más posibilidades, como el hermafrodita, pero voy a centrarme en los casos anteriores. También somos distintos psicológicamente. Por ejemplo, la mayoría de hombres se sienten atraídos por las mujeres y la mayoría de mujeres, por los hombres. Hay más diferencias psicológicas y también hay más posibilidades de atracción. Todas estas cosas están aceptándose cada vez mejor. Lo que no se acaba de aceptar, y creo que tardaremos mucho en resolver, es cuáles deben ser las consecuencias sociales de toda esta diversidad. No me refiero a derechos, que también vamos avanzando en la buena dirección, sino a ciertas actitudes y comportamientos. Por ejemplo, a veces no tenemos claro cuándo un flirteo deja de ser apropiado o cuándo está o no está bien que una persona se acerque a otra con el interés de intimar, y de qué manera estos comportamientos son o deben ser distintos entre los dos sexos.

Con respecto a todo esto, hace poco tuve la siguiente experiencia. Fui con un grupo de amigos a ver a las divas de Stradivarias, un espectáculo repleto de música y humor, como se anuncian. Es muy bueno y lo recomiendo sin reservas. Dentro del espectáculo ocurre lo siguiente (spoiler alert). Las cuatro intérpretes le echan el ojo a uno de los hombres del público y le hacen guiños e insinuaciones, como que todas se hubieran prendado de él. En un momento simulan que una de ellas recibe un regalo suyo, un anillo, dejando a las otras celosas y provocando situaciones hilarantes. La cosa sube de tono cuando invitan al deseado al escenario (no, no era un actor entre el público, era uno de mis amigos). Allí se lo disputan, lo llevan entre bambalinas adonde, una detrás de otra, pasan las cuatro divas. Se oye un golpe de rechazo a la primera (en realidad era un actor/músico disfrazado de mujer, que hacía de fea), pero cuando entra cada una de las otras tres (estas sí son mujeres) los sonidos que se oyen no dejan lugar a dudas sobre lo que ocurre. Tras el último asalto sale el hombre exhausto, como un púgil que hubiera luchado un largo combate, con detalle de la toalla al hombro incluido. De vuelta a su asiento, las insinuaciones siguen. Por ejemplo, la diva del contrabajo le dice que tocará el instrumento como si fuera él y lo toca de manera muy provocativa y sensual.

Todos en el público reímos los gags, no había nada soez, todo se hacía con mucha elegancia. Mi amigo confesó haberse sentido muy bien tratado en el escenario, donde le iban dando con mucho tacto y profesionalidad indicaciones de qué hacer.

Tras acabar la obra se me ocurrió preguntar a las mujeres del grupo, que también celebraron la actuación, cómo se hubiera recibido la situación contraria, con varios hombres que sacaran a una mujer al escenario, la llevaran entre bambalinas y simularan acciones amorosas. "Se hubiera recibido muy mal" me dijeron. La pregunta era retórica, todos sabíamos la respuesta y todos pensamos que así debía ser.

Este tipo de cosas me hace reflexionar. ¿Qué implicaciones tiene la igualdad de sexos para este tipo de situaciones? ¿Queremos ir a una igualdad en la que sea bien recibida la escena a la inversa? ¿en la que sea mal recibida la escena que todos celebramos? ¿en la que este tipo de cosas se queden como están? Lo que queremos, ¿es algo factible? ¿es urgente? No tengo la respuesta (aunque tengo mi opinión, que cambiaré, como siempre, según los datos), pero me parece que siempre o, por lo menos, durante los próximos muchos años, habrá una asimetría en el trato entre sexos que no tiene por qué ser mala en ningún sentido ni tiene por qué ser base ni excusa de ningún tipo de discriminación.

Miremos este experimento: una mujer pregunta a 100 hombres si quieren acostarse con ella, un 30% responden que sí. Cuando un hombre pregunta a 100 mujeres, ninguna acepta. Queda claro que algunos hombres sospechan que la pregunta no va en serio, pero aún así no les parece mal seguir la broma y aceptar. Las mujeres, sospechen o no que la pregunta no es real, no responden que sí ni en broma.

Hay una asimetría aceptada por todas las partes. Los hombres no se sienten ofendidos por este tipo de insinuaciones. Las mujeres, sí. Y ahora vienen las demás preguntas, ¿cuántas actitudes asimétricas tenemos? ¿cuáles son tolerables y cuáles no? ¿que hombres y mujeres tiendan a diferir entre ser más activos o pasivos en las distintas fases del cortejo o de la relación está entre ellas? ¿coinciden actitudes las que nos parecen no tolerables con aquellas que podemos cambiar?

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Hace tres años en el blog: El tercer paso alemán
Hace cinco años en el blog: La mala ciencia.
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lunes, 19 de enero de 2015

#LunesPollas. El órgano masculino y el crecimiento económico: ¿importa el tamaño?


Aprovecho este #LunesPollas, iniciativa de Naukas, para dar a conocer un curioso ejercicio de encontrar correlaciones. Se trata del trabajo "Male Organ and Economic Growth: Does Size Matter?", de Tatu Westling, de la Universidad de Helsinki. Copio el abstract:
This study explores the link between economic growth and penile length between 1960 and 1985. It estimates an augmented Solow model utilizing the Mankiw-Romer-Weil 121 country dataset. The size of male organ is found to have an inverse U-shaped relationship with the level of GDP in 1985. Economic development between 1960 and 1985 is negatively associated with the size of male organ. With considerable reservations it is also found to be a more important determinant of GDP growth than country's political regime type. Two interpretations for the patterns between male organ and economic growth are discussed briefly: the link between penile length, testosterone and risk-taking, and selfesteem production. Despite the robust statistical links, until more rigorous treatments on the subject the proposed ‘male organ hypothesis’ should be taken with reservations.
Como dice al final, tomemos la hipótesis con muchas reservas. De hecho, hay una importante: en los datos ofrecidos por el trabajo, el tamaño del órgano masculino es mayor en Francia. Según nos indican en Freakonomics, los datos de ese país están recogidos por fuentes francesas, mientras que en otros países las fuentes son más variadas. Recuerda a la abundancia de tres estrellas Michelin entre los restaurantes franceses en comparación con el resto del mundo.

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Tal vez también te interese: #LunesTetas: Decisiones informadas sobre cáncer de mama.
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viernes, 22 de marzo de 2013

Sobre la monogamia y sus alternativas


El pasado sábado tuvo lugar la charla sobre monogamia en Escépticos en el Pub. En algún momento se podrá ver la charla en el vídeo que se grabó. De momento ya está disponible la entrevista que se hizo a las ponentes antes del evento (la podéis oír pinchando en la imagen de arriba). En ella se pueden oír los principales argumentos así que no voy a esperar al vídeo para exponer aquí algunas reflexiones.

Antes, la tesis de las ponentes, a la que espero hacer justicia:
  1. Hay mucha gente en el mundo con proyectos de vida distintos de la monogamia y que van desde el celibato a la convivencia en grupos pasando por las relaciones abiertas y la poligamia.
  2. Gran parte de las personas que viven en monogamia no lo hacen como tales, ya que tienen relaciones con terceras personas a escondidas de la pareja.
  3. Muchas de las personas monógamas que no engañan a la pareja tendrían relaciones con terceras personas si supieran que su pareja lo aceptaría sin ningún problema (y si encontraran con quien tener relaciones, claro).
  4. Todo lo anterior indica que la monogamia no es la institución "natural" para organizar la vida sexual ni la reproducción humana.
  5. Por tanto la sociedad no debe penalizar ni estigmatizar otros proyectos de vida.
Los puntos 1, 2 y 3 nos hablan de datos. Si son ciertos, hay que aceptarlos como tales. El punto 5 nos habla de una conclusión sobre qué hacer con los no monógamos. Yo acepto perfectamente esta conclusión. Como en el caso de la homosexualidad o heterosexualidad, las relaciones consentidas entre adultos no tienen que ser perseguidas ni recriminadas.

Me sobra el punto 4. Para empezar, no sé qué significa que la monogamia sea o no sea natural y para terminar no sé en qué afecta a la conclusión del punto 5 el que lo sea o no (supuesto que hayamos llegado a una definición aceptada de "natural"). Uno puede argumentar que es la disposición mayoritaria y que eso tiene una razón evolutiva de ser, pero eso no le lleva a deducir que tengamos que abrazar esa razón como base de una moral o una ley. No hacemos este argumento con la homosexualidad, ni con el celibato, ni con la planificación familiar, tampoco con las alternativas a la monogamia.

El hecho de que muchos monógamos sean infieles tampoco es un argumento en contra de la "naturalidad" de la monogamia (en el sentido del párrafo anterior). Puede muy bien ocurrir que la monogamia prevalece porque es la conducta que impone la pareja, no la que se impone uno. En esta lucha evolutiva, a pesar de los objetivos encontrados de cada individuo de la pareja, prevalece una institución, con todos sus defectos. Por ejemplo, no asegura al padre al 100% que los hijos que cuida sean suyos, pero un 70% de probabilidad positiva es mucho mejor que una completa aleatoriedad y puede muy bien ser suficiente para que le merezca la pena cuidarlos.

Hablando con una de las ponentes sobre estas cuestiones me quedé con la impresión que insistir en la no naturalidad de la monogamia les permitía evitar el argumento de quien cree que si es natural entonces lo que se salga de ahí debe ser rechazado. Me parece un error. Para rebatir ese argumento basta desenmascarar la falacia naturalista que encierra. Insistir en la no naturalidad también cae en la falacia naturalista y cierra el caso en falso, incluso a quienes convence.

Insistir en que, dado que no es natural, es una construcción social y, por tanto, arbitraria hará, por otra parte, que no se ganen para la causa a gran cantidad de gente que jamás aceptará eso como una realidad (el que sea una construcción social ajena a la naturaleza). El único sentido en que se puede hablar de construcción social es en la ficción reconocida en el derecho: un heterosexual no elige serlo, pero el derecho finge que hay una opción sexual que la ley ampara, como finge que todos los seres humanos somos iguales para también dotarnos de iguales derechos. Lo mismo debe ocurrir aquí. No hace falta más.

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martes, 4 de octubre de 2011

Por qué sexo y por qué en parejas (2)


Hace unas cuantas semanas proponía este tema. Pueden verse los detalles en esa entrada, pero conviene resumir aquí la cuestión.

La reproducción sexual permite una variabilidad genética que aumenta la adaptación al medio, pero a su vez es costosa. Una explicación adecuada debe dar cuenta de por qué el balance entre ambas fuerzas da como resultado solamente el tener dos sexos y por qué cada individuo de una especie sexual proviene de la mezcla del material genético de únicamente dos individuos.

Podía haber sido de otra manera. Podíamos encontrar alguna especie con tres o más sexos. O, manteniendo los dos sexos, podíamos haber encontrado alguna especie en la que se mezcla el material genético de, por ejemplo, dos machos y una hembra (algo fácil de hacer si la hembra retiene el esperma de dos machos).

Motty Perry, Philip Reny y Arthur Robson, de las Universidades de Chicago y de Simon Fraser proponen una manera de abordar el problema que, si bien no ofrece una explicación completa, sí parece servir para eliminar algunas hipótesis.

Estos autores consideran las dos hipótesis más defendidas acerca de la ventaja de la reproducción sexual. La primera es la conocida como el determinismo mutacional (MD) según la cual la mezcla de material genético favorece la eliminación de mutaciones. La segunda es la hipótesis de la reina roja (RQ), donde la razón estriba en la mayor defensa frente a ataques de parásitos.

En sus simulaciones, encuentran que, cuando el sexo biparental es una ventaja en la primera hipótesis, sucede que una mezcla de 1/4, 1/4, 1/2 (dos machos y una hembra) sería todavía mejor. No hay mayor coste de mantener machos (ya que la proporción de machos y hembras seguiría siendo 50%-50%) y hay mayor variabilidad.

En cambio, según la hipótesis de la reina roja, la mezcla genética de dos individuos ofrece la misma defensa frente a parásitos que la obtenida por otras mezclas como la anterior 1/4, 1/4, 1/2. La razón es un poco complicada, pero tiene que ver con el hecho de que no hace falta tanto una gran variabilidad como una diferencia con respecto a lo que espera encontrar el parásito. La clave en esta dinámica está en la capacidad de regenerar el genotipo eliminado por el parásito. Para ello, la especie se compone de una variedad de genomas que se recombinan  entre ellos, sin que ninguno llegue a dominar la población. De nuevo, en sus simulaciones encuentran que la regeneración del genotipo eliminado es igual o más rápida con la mezcla de dos individuos que en otras posibilidades consideradas.

martes, 14 de junio de 2011

Un no es un no


La mejor forma de que no te roben la cartera es llevarla a buen recaudo. La mejor forma de evitar que te violen es no vestir con ropa demasiado ligera.

No sé si las dos afirmaciones anteriores son ciertas o no. Los expertos dirán. Lo curioso es la reacción distinta que suscitan. Podemos decir que llevar la cartera muy a la vista es "provocar", como llevar según qué ropa. En ningún caso esto tiene por qué implicar culpa por parte de la víctima. El que lleva la cartera a la vista tiene tanto derecho a ir así como la mujer que viste como quiera.

Sin embargo, si uno recomienda no llevar la cartera de esa manera no suscitará ninguna reacción particular. Si uno recomienda no vestir según de qué manera, sí ocurrirá. En un caso reciente, la razón puede deberse a la manera en la que se han dicho las cosas, diciendo que no hay que vestirse como putas. ¿Es solo eso? Si se hubiera empleado una expresión más respetuosa ¿no habría habido ninguna reacción? ¿se habría tomado nota de esa posible manera de evitar la violación, como en el caso de la cartera?

Creo que no. Después de mucho lenguaje machista y de una historia de privación de derechos a las mujeres, seguramente que aflorarían susceptibilidades.

Sí, pero ¿llevarían razón estas reacciones susceptibles? Creo que todo depende de cómo se valore la falta de libertad que implicaría cumplir con ese cuidado. Llevar la cartera bien guardada no coarta mucho la libertad de uno. No vestir como uno quiere, limita más. Claro que también supone una merma de libertad el no poder circular por todos los barrios que uno quiere a la hora que uno quiere.

Hay una circunstancia más que puede añadir algo de luz al porqué de las reacciones, que pueden servir de presión para que la sociedad ponga todavía más medios para evitar las violaciones o vejaciones hacia las mujeres. Entiéndase que, en ese caso, quien hace la presión entiende (o debe entender) que la afirmación (la relación entre la manea de vestir y la violación) bien puede ser cierta, pero que no se le presta atención a ese hecho para prestársela toda al castigo al violador y la posible complicidad de algunas actitudes machistas.

En todo caso, esa sería una presión social. Individualmente, cada madre y cada padre ¿cómo le recomendaría ir vestida a su hija a una taberna de puerto adonde llegan marineros tras semanas sin ver a una mujer?

Aquí alerté hace tiempo acerca de frivolizar con estas cosas.

miércoles, 12 de agosto de 2009

La prostitución


Encuentro curioso que en la blogosfera no se hable mucho de este tema, con lo que le gusta a la gente una buena discusión. Me planteé hablar de la prostitución viendo que las cuestiones morales generan grandes discusiones con abundancia de malos planteamientos. Se encuentran discusiones sobre el aborto, la homosexualidad, la eutanasia, la igualdad, la religión, la pobreza, los derechos, …, pero no he visto, en los blogs que suelo leer, nada sobre la prostitución, así que he tecleado las palabras “blog” y “prostitución” en google a ver qué pasaba. El resultado es que he encontrado algunos blogs de prostitutas que cuentan su visión del asunto y sus experiencias. Recomiendo especialmente el de M. N. (Marien), que parece auténtico.

Voy a intentar plantear el tema con unas cuantas reflexiones mías. Como siempre, intentaré que las afirmaciones no vengan caídas del cielo, es decir, de una doctrina, ideología u otros apriorismos, y que tengan en la tierra la prueba de su validez.

No habría problema si hubiese un principio de validez universal (o casi) del que se derivara una posición y no otra y no hubiese a su vez otro principio del que se derivara la contraria. Como suele suceder en temas polémicos, ambos principios existen.

Uno puede decir: “Mientras sea una decisión libre por ambas partes, no debe haber interferencia en el negocio. Es más, como toda empresa, debe estar sujeta a una fiscalidad y a unas normas.”

Otro responde: “El derecho a la dignidad es inalienable, como el de la libertad, y no se puede comerciar con él”.

Otro más añade: “La mayoría de las prostitutas lo son por engaño, intimidación o, directamente, por amenaza de la propia vida, por lo que hay que prohibir la práctica que genera el daño”.

El segundo argumento me parece más débil. No en sí mismo, pero sí en este caso. Como mucho, la renuncia a la dignidad es temporal y, desde luego, debe ser la propia interesada quien decida qué es más digno para ella. En un extremo tenemos a las prostitutas de lujo que no parecen muy descontentas de su oficio. En el otro tenemos las que ejercieron a edades tempranas y se arrepienten de ello. Una edad mínima para ejercer la prostitución (¿21 años, como la de beber alcohol en algunos países?) podría evitar gran parte del problema. El arrepentimiento llegará así todo a ¿muchas? ¿pocas? como les llega a muchos que decidieron no estudiar y trabajar en lo que a edades jóvenes parecía interesante y lucrativo, pero que después no ofrece demasiado futuro.

El tercer argumento es muy sensato. Si supiéramos que el 99% de las prostitutas lo son involuntariamente, es muy posible que quisiéramos prohibir la actividad. No tengo datos sobre cuál puede ser la realidad. Creo que estamos lo suficientemente lejos como para que otras medidas sean más efectivas. Por comparar, si supiéramos que en el 50% de las panaderías trabajaran menores de edad que deberían estar en la escuela, ¿prohibiríamos las panaderías? La mayor parte de este problema se evitaría con su legalización como negocio, como sucedió con el final de la ley seca, que fue el final de la mafia (de una parte de ella, otra siguió en otras actividades clandestinas) y con una buena regulación e inspección.

El primer argumento me parece que debe prevalecer en ausencia de otros costes que se me hayan olvidado y en presencia de los dos anteriores, que no acaban de tener fuerza, según los pondero, para privar a una persona adulta de que haga con su cuerpo lo que quiera, como los actores porno o los bomberos toreros.

No he mencionado el caso de la prostituta que lo es por necesidad de dinero, porque todos los trabajos son así, de manera que este hecho ni quita ni da razón al debate sobre si la prohibición o la legalización es lo que conviene. Sí, en cambio, es pertinente para entender el porqué de la mayoría de las decisiones de prostituirse, primera cosa que hay que entender si se quiere realizar cualquier clase de actuación sobre las prostitutas. En general, la disminución de la pobreza va unida a la disminución de la prostitución. Como tardaremos mucho en erradicar la pobreza y como hay más razones para prostituirse (para pagarse algunos lujos o vivir mejor, y no por ser particularmente pobre, por ejemplo) veo casi imposible que se acabe la prostitución.

Tampoco he hablado del hecho de que ofende a las buenas costumbres de los demás, porque las prostitutas no tienen por qué estar en la calle, como no tienen que estar los tenderetes y mercadillos, sino en locales al uso, como toda empresa.

domingo, 31 de mayo de 2009

Si es que las visten como putas

El jefe de redacción de la revista de Rouco dice que, en estos tiempos en que las mujeres consienten en tener relaciones sexuales en mayor medida que lo que cabe en su prejuicio (el del jefe de redacción), la violación es menos delito.

El que la relación sexual consentida sea más frecuente no quiere decir que la no consentida sea menos dañina. No sé en qué cabeza cabe hacer un razonamiento en sentido contrario.

Quisiera reflexionar en esta entrada sobre cuál es el daño de la violación, para ver si entendemos la barbaridad de esas opiniones y nos vacunamos contra esa y otras que han surgido en otras ocasiones. Recuerdo cuando, no sé con qué vinculación con la liberación sexual en los setenta (llegaron tarde los sesenta a este país), se decían cosas como “contra la violación, su legalización” o “mujer, si te van a violar, relájate y goza”. O, como se disculpaba Torrente, "la culpa es de sus padres, que las visten como putas".

En términos evolutivos, machos y hembras eligen con quien compartir genes, prefiriendo la perspectiva que, a priori, parezca maximizar el éxito de la descendencia. Pero machos y hembras no invierten de la misma manera en la progenie. Las hembras, por aquello del embarazo y la lactancia, invierten muchos meses por cada nuevo descendiente que no pueden invertir en otro. Los machos pueden, en ese tiempo, ir de flor en flor, o así quisieran. Como resultado, la hembra es muy exquisita a la hora de elegir. Se juega mucho. El macho puede permitirse la estrategia de la cantidad frente a la calidad.

Claro que hay más estrategias en juego, como que, cuando la madre hace de madre, al dedicar demasiados esfuerzos a la criatura tal vez pueda acceder a menos alimentos y tal vez se exponga más a los depredadores. Un padre que se preocupe de la madre y del hijo aumentará la probabilidad de supervivencia de la descendencia. En el caso del ser humano, esta estrategia es especialmente importante. En otros animales lo es menos y el macho se desentiende totalmente.

Una violación, para una hembra, significa un grave riesgo de perder muchos recursos con un descendiente con genes no adecuados, así que la evolución ha hecho de evitar la violación una de sus prioridades. Una psicología que interprete una violación como algo muy doloroso (además del dolor físico que conlleve la resistencia) ayudará mucho a intentar evitarla. Este dolor es tan real como el físico. Llámese humillación, impotencia, opresión o lo que sea, el dolor existe y puede ser extremadamente traumático.

Los machos no sienten este dolor. La violación a un macho no conllevará tanta carga de dolor como la violación a una hembra porque no hay tanto en juego.

Los machos sienten otro dolor, y es el de la infidelidad de la hembra. El riesgo en este caso es tener que invertir en una descendencia que no transporta los genes propios. He aquí un coste que se parece al riesgo de la violación. La infidelidad del macho no es tan preocupante para la hembra, a no ser que esto conlleve una dedicación del macho a la otra hembra más allá del acto sexual.

Llevado al ser humano, esto quiere decir que, biológica y psicológicamente, el hombre aguanta mejor que su pareja se enamore platónicamente de un rival que no que se eche un polvo ocasional, aunque no haya amor de por medio. En la mujer, ocurre lo contrario. Un amor platónico puede hacer que el hombre haga locuras (dedique recursos, tiempo, dinero) por intentar acostarse con el tal amor. Un desliz ocasional del hombre no es nada costoso para la mujer en términos evolutivos. Ninguno puede entender la postura del otro.

En las sociedades modernas, gracias a los anticonceptivos y al control de la cuenta corriente en el régimen de bienes compartidos, se pueden evitar los costes de estas infidelidades físicas o platónicas, pero nuestra psicología no se ha desarrollado en los últimos 50 años, sino en los últimos millones, donde no había nada de eso. Es posible que la psicología de la mujer, en lo que toca a esto, esté mejor preparada que la del hombre en la sociedad moderna.

Las mujeres no entenderán fácilmente que diga que el hombre tendrá más empatía con el dolor de la mujer violada si piensa en su dolor al ser engañado. No digo que sea el mismo dolor, digo que el hombre se acerca a entenderlo mejor así que si se imagina a sí mismo violado. La violación de la mujer propia, de una hermana, una hija o una madre son también dolores que puede sentir el hombre y que le acercan también a sentir el propio de la mujer. Claro que el dolor de la víctima directa será más profundo, pero no es poco el que pueden sentir los hombres cercanos a la víctima. Los violadores, lejos de ser tenidos como héroes o personas a las que envidiar (como se envidia al Don Juan que las enamora a todas y con todas se acuesta), son objeto del mayor de los desprecios entre el resto de los hombres. Una buena prueba de ello es que suelen acabar muertos o malheridos en la cárcel a manos de los otros internos.

Las mujeres entienden el dolor de la violación. Para los hombres que me lean, éste que he descrito es un atisbo del dolor de la mujer. Éste es el que trivializan los obispos.