lunes, 31 de diciembre de 2018

No matar una discusión, sino transformarla.

Estos consejos vendrán bien para la tertulia de la cena de hoy y para sobrellevar 2019, que os deseo muy feliz. Los tuití hace un par de días y los recojo aquí para que no se me pierdan y con el propósito de recobrar el blog que lo he abandonado estos últimos meses.


1/8
Pensando en esas conversaciones cuya deriva deja de interesar y en las que uno quiere reconducir el tema o llevarlo a otro más atractivo, @palala63 y un servidor hemos desarrollado estas últimas sobremesas una estrategia que ahora comparto para vuestro beneficio.

2/8
La clave es la disyunción lógica, una de cuyas proposiciones más importantes es: p -> (p V q). En paladín: que se cumpla la proposición p implica que se cumple también la proposición que consiste en decir "p o q".

3/8
A los niños les cuesta entenderlo. De pequeñas, a mis hijas les decía que yo tenía en la mano un caramelo o un elefante y nunca me creían. Eso tal vez explique el caso que me hacen ahora, pero me estoy desviando.
4/8
Pongamos que el interlocutor se pone a hablar de fútbol y tú quieres hablar de repostería. No tienes más que decir: "ya que has sacado el tema del fútbol o la repostería, tienes que probar la auténtica Sachertorte”.

5/8
Sirve también si estás en una rueda de prensa y te presionan. Aunque muchos políticos lo hacen, queda feo decir: "es que la pregunta no esa sino esta otra que me conviene más".

6/8
Es mucho mejor decir: "Me alegro que me pregunte por mis problemas con Hacienda o por mis gustos musicales. Le confieso que soy un fan de Vainica Doble".

7/8
Si el interlocutor no entiende (o eso finge) y replica: "¡pero si yo estaba hablando de las elecciones andaluzas!", con displicencia contéstale: "no seas niño, si eres tú quien ha sacado el tema de las elecciones o la ortografía".

8/8
Y ahora, a practicar. Ya me diréis.

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Hace cinco años en el blog: Sobre ciencia y Economía.
Y también: ¿Es inconsistente la idea de progreso moral?
Y también: Un tirón de orejas a Mario Bunge (con todo el cariño).
Y también: Cómo escribir bueno.
Hace tres años en el blog: Lo que cuesta dejar las ideas preconcebidas por los datos.
Y también: El terrorismo islamista. Not in my name.
Y también: Matar una discusión (4). Mi postura es como los derechos humanos.
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lunes, 26 de noviembre de 2018

Las malas críticas de la economía ecológica

Lleva el blog un par de meses aletargado. Volvamos a la carga poco a poco. Hace unos días tuití estas cosas, que se leyeron bastante. Aquí las recojo.


Voy a explicar un ejemplo de cómo la Economía moderna se aleja de la Economía Neoclásica, de cómo algunas críticas andan despistadas sobre lo que critican y de cómo pueden aportar constructivamente sin ejercer de adanistas.

Se trata de cómo organizar la economía para tratar temas medioambientales, donde se critica la manera de medir las magnitudes. Mi ejemplo será la creación de un mercado de emisiones de gases de efecto invernadero.

Funciona así: el Estado decide cuántas emisiones se permiten anualmente, y quien quiera emitir una unidad de CO2 a la atmósfera deberá comprar al Estado una unidad de permisos.

De esta forma se garantiza que no se emite más de lo decido. Quienes tienen permisos pueden emitir o pueden venderlos. De esta manera se garantiza que acaban en manos de quien más partido le sacan y que el límite de las emisiones se produce al menor coste para la economía.

Falta un detalle: ¿cómo se decide la cantidad de emisiones? En un análisis neoclásico habría que calcular el coste de emitir una unidad, el de emitir dos unidades, tres,..., un millón, 2 millones,... mil millones,...

Estos costes deben ser la suma de todo lo que le cuesta a cada individuo esas emisiones, tanto en impacto económico directo como en su valoración del resto de impactos medioambientales y en las generaciones futuras.

Esos costes formarían una curva de oferta de derechos de emisiones que, cruzada con la demanda, nos daría la cantidad de derechos y el precio al que se intercambiarán estos.

El problema es doble: por una parte los individuos no tienen por qué tener una idea clara de cuáles son estos costes y, por otra, aunque los supieran, no hay manera de que se puedan conocer por quien vaya a simular ese análisis oferta/demanda.

Incluso es concebible que los individuos prefieran que no se usaran sus estimaciones, por muy bien informadas que estuvieran, sino que se usaran otras que tuvieran en cuenta a las generaciones futuras de una manera distinta a cómo las tenemos en cuenta los individuos.

Por estas razones nadie usa el análisis neoclásico para hacer esta estimación. La crítica a la economía neoclásica por no incluir todos los costes o calcularlos mal es infundada. Los análisis de mercados de emisiones parten de un nivel de emisiones decidido políticamente.

Una buena decisión política deberá considerar estudios medioambientales, ingenieriles, económicos,... pertinentes. Si las llamadas Ecological Economics, Physical Economics,... o alguna otra son capaces de aportar al cálculo del número óptimo de emisiones, adelante.

No habrá ningún conflicto entre ese cálculo y la economía mainstream. Es más, si son correctos, esas nuevas metodologías para realizar los cálculos serán fácilmente adoptadas por el mainstream.

FIN DEL EJEMPLO

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Hace cinco años en el blog: Qué dice el teorema de Coase.
Y también: Qué no dice el teorema de Coase.
Y también: Qué no dice el teorema de Coase (2).
Hace tres años en el blog: Catalunya tras las elecciones: ¿más o menos apoyos futuros a la independencia?
Y también: Boicot al Senado en 14 tesis.
Y también: Concierto para vascos (encore).
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lunes, 24 de septiembre de 2018

¿Está causando desigualdad la globalización? (2)

Esta es la segunda parte de la versión en español de mi artículo de junio en Mapping Ignorance. Debe leerse la primera parte para entender esta.


Basado en los estudios más recientes, Ravallion sugiere que la respuesta a las cuestiones de la entrada anterior es negativa, puesto que muchas otras cosas han cambiado en las últimas décadas, además de la globalización:

  • El hundimiento hasta un crecimiento casi nulo alrededor del percentil 80 en la gráfica desaparece si se deja fuera a Japón y a los países de la antigua Unión Soviética (Corlett, 2016) [4].) El largo periodo de estagnación en Japón y el colapso de la URSS no pueden atribuirse a la globalización. 
  • Las grandes innovaciones tecnológicas han incrementado las ganancias de los trabajadores cualificados y de los propietarios de capital. 
  • Ha habido cambios significativos en las regulaciones económicas, sistemas de impuestos y en los beneficios sociales. 

La apertura comercial es a menudo un predictor significativo de las tasas de crecimiento, pero no siempre, pues dependen de qué otros factores se incluyen en el análisis (p.e., véase el meta-análisis de las regresiones de crecimiento en Sala-i-Martin et al., 2004 [5]). La mejor ilustración de todo esto es China, cuyos resultados económicos están detrás de los cambios mundiales en la desigualdad. En este país, el comercio ha desempeñado un papel importante para sostener sus tasas de crecimiento, pero estas hubieran sido mucho menores si no fuera por las reformas económicas de transición a una economía de mercado y de promoción del mercado interno. 

Los efectos de la globalización en el crecimiento de las desigualdades entre países son también cuestionables. La desigualdad ha crecido en una mayoría de países en el mundo rico, pero no en todos ellos. Bourguignon (2016) [2] apunta al ejemplo de Francia, que ha evitado la marcada tendencia a la desigualdad que ha habido en el resto de países desde 1980. Francia no está sola entre los países de la OCDE; dependiendo del periodo de tiempo considerado (algo que puede llegar a importar mucho), también se encuentran caídas en la desigualdad en (por ejemplo) Bélgica, Grecia, Hungría y España (véase OCDE, 2011 [6]). Los países en desarrollo muestran también mucha heterogeneidad, y en ellos se observa crecimientos en la desigualdad tan a menudo como disminuciones (Ravallion, 2014 [7]). En particular, la desigualdad parece disminuir en algunos países cuando se abren al comercio, pero parece aumentar en otros. 

La hipótesis de la “U invertida” de Kuznets (1955) [8] ha tenido mucha influencia en el pensamiento sobre políticas de desarrollo. Kuzntes argumenta que la desigualdad crece en los países pobres a medida que sus economías también crecen, debido a la urbanización; pero que a partir de un cierto punto esta desigualdad disminuirá. Sin embargo, esta hipótesis ha encontrado poco soporte empírico. A lo largo del tiempo, son pocos los países que han seguido el patrón marcado por la hipótesis de Kuznets, como se muestra en Bruno, Ravallion y Squire (1998) [9] y en Fields (2001) [10]. Otra hipótesis, introducida por Milanovic, es la idea de lo que este autor llama “ondas Kuznets”, que comienza por asumir que las economías capitalistas tienden a aumentar la desigualdad y que, cuando esta es muy alta, hay una presión sobre los gobiernos para reducirla, pero no cuando la desigualdad ya es baja. Sin embargo, no hay una manera clara para probar esta hipótesis. Para empezar, la Gran Nivelación tras la Segunda Guerra Mundial ocurrió solo una vez y pudiera ser un periodo único en la Historia. Además, la hipótesis carece de poder de explicación en forma de un mecanismo que aumente y reduzca la desigualdad y que actúe de manera sincronizada en muchos países. 

Si el capitalismo aumenta la desigualdad depende de las condiciones iniciales (incluida la distribución inicial de las dotaciones y de cómo de competitivos sean los mercados) y también de las políticas. Hay países con controles anteriores a las reformas que mantenían la desigualdad artificialmente alta, como ocurría en numerosos países de Latinoamérica. En otros países ocurría lo contrario, como en los casos de China y de la Unión Soviética. Las políticas reformistas para la liberalización económica pueden, entonces, resultar en una redistribución importante entre ricos y pobres, pero en direcciones opuestas en cada grupo de estos países. Las evidencias de que las liberalizaciones comerciales han disminuido las desigualdades pueden encontrarse en Ferreira et al. (2007) [11]. Otras variables como el acceso a productos financieros o, tal vez más importante, el cambio tecnológico en sociedades distintas pueden muy bien ser fuerzas que expliquen los distintos patrones en la evolución de la desigualdad. Las políticas han sido importantes tanto para el crecimiento de los países pobres como para reducir la desigualdad entre países (p.e., los impuestos progresivos, las transferencias de renta y los salarios mínimos). Estas políticas pueden coexistir con una considerable integración global. A la globalización se le puede estar atribuyendo demasiados beneficios y, a la vez, acusándola de demasiadas cosas.

Referencias:

1. Ravallion, M. 2018. Inequality and Globalization: A Review Essay. Journal of Economic Literature, 56(2) 620–642.

2. Bourguignon, F. 2016. The Globalization of Inequality. Princeton and Oxford: Princeton University Press. 

3. Milanovic, B. 2016. Global Inequality: A New Approach for the Age of Globalization. Cambridge: Harvard University Press. 

4. Corlett, A. 2016. Examining an Elephant: Globalisation and the Lower Middle Class of the Rich World. Resolution Foundation Report. 

5. Sala-i-Martin, X; Doppelhofer, G., and Miller R.I. 2004. Determinants of Long-Term Growth: A Bayesian Averaging of Classical Estimates (BACE) Approach. American Economic Review, 94(4) 813–35. 

6. Organisation for Economic Co-operation and Development. 2011. Divided We Stand: Why Inequality Keeps Rising. Paris: Organisation for Economic Co-operation and Development. 

7. Ravallion, M. 2014. Income Inequality in the Developing World. Science 344(6186) 851–55. 

8. Kuznets, S. 1955. Economic Growth and Income Inequality. American Economic Review, 45(1) 1–28. 

9. Bruno, M.; Ravallion, M., and Squire, L. 1998. Equity and Growth in Developing Countries: Old and New Perspectives on the Policy Issues. In Income Distribution and High-Quality Growth, edited by Vito Tanzi and Ke-young Chu, 117–46. Cambridge and London: MIT Press. 

10. Fields, G.S. 2001. Distribution and Development: A New Look at the Developing World. Cambridge: MIT Press; New York: Russell Sage Foundation. 

11. Ferreira, F.H.G.; Leite, P.G., and Wai-Poi. M. 2007. Trade Liberalization, Employment Flows and Wage Inequality in Brazil. World Bank Policy Research Working Paper 4108.

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Hace cinco años en el blog: Qué bueno es tener fórmulas para las pensiones.
Y también: Símbolos y victimismos.
Hace tres años en el blog: Las pensiones en una Catalunya independiente.
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sábado, 22 de septiembre de 2018

Escépticos en el pub: Maldito escepticismo.

Empezamos fuerte la temporada, con una doble ponencia sobre el tan de moda tema de las mal llamadas «Fake News». El sábado 22 de septiembre, Julio Montes (@MontesJulio) y Rocío Pérez (@galatea128) estarán con nosotros para hablarnos del Maldito escepticismo.


Julio Montes es cofundador de Maldita.es, una plataforma independiente que lucha contra la desinformación y controla el discurso público mediante el periodismo de datos. Dejó laSexta en julio de 2018, donde había trabajado durante más de 10 años (informativos, Al Rojo Vivo, puesta en marcha de Sexta Columna), para dedicarse en exclusiva al proyecto. En Maldita.es existen distintos proyectos: Maldito Bulo, Maldita Ciencia, Maldita Hemeroteca, Maldito Dato... que buscan cada uno en su ámbito dotar a la ciudadanía de herramientas para hacer más difícil que «nos la cuelen». Por su parte, Rocío Pérez (a quien previamente ya hemos podido escuchar en previos EeeP) es periodista de ciencia y tecnología en Maldita Ciencia y Vitónica.

Su charla versará de algo tan simple de explicar y tan difícil de llevar a cabo como «la importancia de la lucha de Maldita.es contra la desinformación en sus diversas facetas como salud, alimentación y pseudociencias en general».

Como siempre, la entrada es libre y gratuita. Durante la realización de esta actividad cultural está permitida la presencia de menores de 18 años, siempre que no consuman bebidas alcohólicas, y de los menores de 16 años si están acompañados por uno de sus padres o tutores. Os esperamos el próximo 22 de septiembre a las 19 horas en el Moe Club, en Alberto Alcocer 32.

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Hace cinco años en el blog: Los efectos de las políticas de discriminación positiva (1).
Y también: Los efectos de las políticas de discriminación positiva (2).
Y también: Modelizando la diversidad en Macroeconomía (1).
Y también: Modelizando la diversidad en Macroeconomía (2).
Hace tres años en el blog: Consecuencias de la declaración de independencia en Catalunya.
Y también: Los mitos de la razón: El Hombre-lobo-para-el-hombre.
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domingo, 16 de septiembre de 2018

¿Está causando desigualdad la globalización? (1)

Esta es la primera parte de la versión en español de mi artículo de junio en Mapping Ignorance.


Ravallion (2018) [1] cuestiona la tesis de que la globalización ha sido una fuerza principal en la desigualdad. A pesar de que esa es la conclusión de dos libros de reciente publicación (Bourguignon, 2016 [2] y Milanovic, 2016 [3]), Ravallion argumenta que su interpretación de los datos no está bien deducida y que está en contradicción con la investigación económica. Este es un resumen del artículo.

Estos son los patrones históricos que se identifican en ambos libros: 
  • La desigualdad global (la desigualdad de ingresos relativa entre la población mundial) aumentó desde 1820 hasta 1990. 
  • Este incremento se debió a diferentes procesos de crecimiento entre los países. 
  • La desigualdad entre países se mantuvo o disminuyó durante la mayor parte de este periodo, con más intensidad en la segunda mitad del siglo 20.
  • Este patrón cambió hacia el final del siglo 20. La tendencia reciente muestra, por una parte, un decrecimiento de la desigualdad entre países que causa un descenso en la desigualdad global, y por la otra, un aumento en la desigualdad dentro de los países.
El cambio en el ingreso real en las últimas décadas tiene unas características peculiares. La gente más pobre ha visto unos incrementos muy pequeños en sus rentas. A medida que nos movemos desde la población más pobre hasta la gente en el percentil 60 observamos cada vez mayores ganancias de ingresos. A partir de este nivel hay un descenso drástico hasta casi cero ganancias en el percentil 80. Las cosas son mucho mejores para los últimos percentiles, los más ricos del mundo, aunque no ganan tanto como los del percentil 60. Todos estos cambios indican que la reducción de la desigualdad se debe al alto crecimiento del las rentas de la población alrededor de la mediana (pero no de los más pobres) y a una falta de crecimiento en la clase media alta (pero no en la clase más alta). Esta patrón en el cambio de la distribución de la renta tiene consecuencias a la hora de medir la desigualdad. Mientras que los índices más usados (Gini y Theil) muestran un descenso de la desigualdad, otros índices que son sensibles a la aversión hacia la desigualdad pueden mostrar un aumento de la desigualdad global cuando esta aversión es muy alta.


Si nos fijamos en la pobreza en lugar de en la desigualdad, los datos muestran un descenso muy grande en la reducción de la pobreza absoluta (del 36% al 19% en la población mundial), pero un progreso mucho menor en la reducción de la pobreza relativa y en la mejora de las condiciones de la población más pobre.

Una vez establecidos los datos, el reto es encontrar una explicación correcta. De acuerdo con Bourguignon y Milanovic uno debe apuntar a la globalización para encontrar la causa. La explicación sería la siguiente: gracias a la globalización los países en desarrollo incurren en menores costes de comercio y tienen mejor acceso a los mercados financieros. Al tener más oportunidades pueden acortar la distancia con los países más ricos, al menos en términos relativos. Al mismo tiempo, las clases trabajadoras en los países ricos sufren las consecuencias de la competencia que les llega del extranjero, mientras que las clases medias de los países en desarrollo ha sido las grandes beneficiadas de este proceso. Todo esto causa un incremento en la desigualdad dentro de cada país. ¿Es correcta esta interpretación? ¿Son la reasignación de los puestos de trabajo y de la actividad económica debida a la globalización la principal causa que explica los hechos observados?

References:

1. Ravallion, M. 2018. Inequality and Globalization: A Review Essay. Journal of Economic Literature, 56(2) 620–642. 

2. Bourguignon, F. 2016. The Globalization of Inequality. Princeton and Oxford: Princeton University Press.

3. Milanovic, B. 2016. Global Inequality: A New Approach for the Age of Globalization. Cambridge: Harvard University Press.

viernes, 20 de julio de 2018

Odiosa comparación (12)

Esta es la catedral de Santa María de Burgos. Basada en los modelos franceses de la época, gótica, se comenzó a construir en 1221 y fue completada (es un decir, las catedrales nunca están completas) en el siglo 18.






Esta es la catedral de Notre Dame de París. Gótica, comenzada en 1163 y terminada a mediados del siglo 14.


La fachada de la Catedral de Notre Dame es más ancha, pero no así la planta, ya que el interior de la de Burgos se extiende a los lados de la fachada y contiene más y mayores elementos, como su gran claustro. Vista la de Burgos, la de Notre Dame parece incompleta, con las torres laterales mochas en comparación con las agujas añadidas a las de Burgos. Como compensación, el cimborrio de la de Notre Dame está rematado por una gran aguja, frente a las ocho pequeñas del de la de Burgos. Los arbotantes de Notre Dame son más y más vistosos que los de la de Burgos, entre otras cosas, porque los de esta última quedan dentro del complejo de la edificación.

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Hace cinco años en el blog: Sobre las becas universitarias.
Y también: Sobre Economía e ideología.
Y también: Cómo se sale de una crisis.
Hace tres años en el blog: La banca islámica y la alternativa al pago de intereses (1).
Y también: La banca islámica y la alternativa al pago de intereses (2).
Y también: Comparando mis predicciones de Grecia con la realidad.
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jueves, 5 de julio de 2018

El consumo ostentoso: mercados competitivos vs monopolio (2)

Esta es la segunda parte de la versión en español de mi artículo de mayo en Mapping Ignorance. Debe leerse la primera parte para entender esta.



Podemos resumir el equilibrio de la entrada anterior en otras palabras: gastar X es demasiado caro para el individuo normal y ser tratado como rico no le compensa. Para el rico, la cantidad X no significa tanto y sí se lo puede permitir. En este modelo, el gasto X no es una dilapidación de recursos, o por lo menos no en su totalidad, puesto que los individuos con la etiqueta “rico” obtienen algo a cambio. Puede suceder que una cantidad menor que X también satisfaga esas tres condiciones, pero el gasto debe ser necesariamente alto para que no atraiga a los individuos normales.

En el modelo anterior, Mandler (2018) [2] investiga las consecuencias teóricas de permitir la piratería frente al caso de monopolio de marca en el mercado de estos bienes. Para entender el alcance del modelo de Mandler, considérese primero la situación en la que el nivel X de consumo ostentoso se consigue mediante la compra de unos pocos bienes, pero muy caros, perteneciente a marcas exclusivas. El productor de la marca disfruta de un monopolio sobre el uso de la marca, lo que significa que puede extraer un alto margen de beneficio, la diferencia entre el coste de producción y el precio. En estas circunstancias, una parte elevada del gasto en X es simplemente una transferencia de renta de los individuos etiquetados como “rico” hacia las empresas que ofrecen los bienes de lujo, y una parte pequeña irá a retribuir los costes de producción.

Si ahora consideramos que una empresa que posee una marca no puede evitar que otros la copien, y si múltiples competidores pueden proveer en el mercado un bien indistinguible del original, entonces el precio de los bienes de esa marca particular bajarán, dejando solo un pequeño margen de beneficios a las empresas, tanto a la original como a las que copian el producto. En un primer momento, antes de que la mayoría de la gente conozca la existencia de las copias, muchos individuos normales pueden comprar la etiqueta “rico” a un coste muy inferior a X, puesto que la gente todavía creerá que el gasto en las copias es tanto como era el gasto en el original antes de aparecer los competidores. Esta situación, sin embargo, no puede prevalecer. Al final todo el mundo entenderá qué está pasando y se darán cuenta que para alcanzar el nivel de gasto X los individuos tienen que comprar una cantidad mucho mayor de los bienes de esa marca o pasar a comprar los de otra marca que todavía no ha sido copiada. Como vemos, en este primer caso los consumidores con la etiqueta “rico” estarán comprando mucho de empresas con poco margen de beneficios, lo que implica que la proporción de X que es una transferencia de rentas es baja, y que la proporción que se pierde en los costes de producción es muy alta. En este caso, la conclusión es que el coste total de conseguir la etiqueta “rico” es más alta en competencia perfecta (cuando hay competidores que producen copias perfectas) que en el caso de monopolio. En el caso de que los consumidores con la etiqueta “rico” opten por comprar otros bienes, observaremos un equilibrio al alza en el que las empresas produzcan bienes que no se puedan copiar fácilmente. Esto implica que las empresas competirán en producir bienes cada vez de calidad más alta y que sea difícil de copiar, pero esto también implicará altos costes de producción y un bajo margen de beneficios, con las mismas consecuencias que antes y un coste más alto que cuando se toleran las copias.

En este modelo, a los individuos que realizan un consumo ostentoso no les importa si el mercado está servido por empresas que compiten copiándose los bienes o no, puesto que gastan X en cualquier caso. Son las empresas monopolísticas las que se ven beneficiadas por los altos márgenes cuando no se permiten las copias. Hay otra manera de llegar al mismo nivel de eficiencia social sin otorgar poder de monopolio a ninguna empresa: basta con permitir la copia y poner un impuesto tal que el impuesto más el pequeño margen en competencia se iguale al margen de beneficio en el caso de monopolio.

Referencias:

2. Mandler, M. 2018. Piracy versus monopoly in the market for conspicuous consumptionThe Economic Journal, 128 1257–1275.

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Hace cinco años en el blog: Odiosa comparación (5).
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