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sábado, 14 de enero de 2017

ETA, un entierro sin funeral


Hacer las cosas tarde y mal es una costumbre muy arraigada entre quienes no tienen las ideas claras o las tienen muy equivocadas. Hace más de cinco años ETA declaró el fin definitivo de su actividad. Ya era muy tarde, tras innumerables crímenes inútiles, pero incluso desde su perspectiva, debía haber entregado rápidamente las armas y disolverse como dije en su día. Ello hubiera permitido escenificar una paz y permitido una salida a muchos de los presos, que podían haberse acogido a medidas de reinserción. Sin la existencia de ETA, también estaba en el interés del Estado reducir el potencial problema de los presos y en el interés de todos los partidos y toda la sociedad civil, el cerrar heridas y comenzar una nueva convivencia.

No lo hizo así ETA, que, en una nueva torpeza estratégica (repito, vista desde sus intereses) prefirió guardarse la baza de las armas y de los presos para jugar no se sabe bien qué partida. El tiempo juega en contra de los presos y en contra de dar una escenificación política a la disolución de ETA. El Estado lo sabe muy bien. El independentismo no gana, sino que pierde adeptos, el PNV, moderado, sigue siendo el centro de la vida política vasca, el espacio abertzale ha encontrado un competidor en Podemos y la vía catalana a la independencia invita poco al optimismo. Cada año que pase sin entregar las armas y sin disolverse es un año más que ETA se aleja de obtener algún tipo de visibilidad y de librar de su lastre a la izquierda abertzale. No solo es ETA un muerto mal enterrado, como dice Savater, sino que no tuvo, porque no quiso, un funeral. Y sabemos que incluso en los funerales de los asesinos sus seres cercanos se permiten un momento para decir algunas palabras de consuelo, y sus víctimas y enemigos, si hablan, lo hacen lejos de la sepultura. ETA no tendrá ni eso, se conforma con una manifestación al año. Si hay una estrategia detrás de eso, dudo mucho que nadie la sepa o entienda.

domingo, 11 de octubre de 2015

Concierto para vascos (encore)

Cosas que tener en cuenta sobre el Concierto y el Cupo (para su explicación histórica, véase esta entrada y para algo más de detalle de su funcionamiento, esta otra):

1. El Concierto Económico significa que las Diputaciones vascas recaudan los impuestos en sus respectivas provincias.

2. Tienen cierta capacidad normativa en el IRPF y nula en el IVA.

3. El Cupo es el pago que el País Vasco hace al Estado por los servicios que presta el Estado en esta comunidad, lo que le corresponde aportar al Fondo de Compensación Interterritorial y una proporción de los intereses y cuotas de amortización de la deuda española.

4. El cálculo del Cupo resulta de calcular los gastos de los servicios que el Estado presta en el País Vasco y de la proporción correspondiente de los servicios comunes del Estado, todo ello según constan en los Presupuestos Generales del Estado y usando la proporción del PIB vasco respecto del español. A eso se suman las otras dos partidas según reglas análogas.

5. La proporción del PIB vasco sobre el español ha aumentado desde que se hizo el cálculo que se sigue usando.

6. Si se actualiza esa proporción, el País Vasco estará contribuyendo a los gastos del Estado sin ningún reproche posible.

7. El País Vasco podrá tener más o menos financiación propia según sea capaz de recaudar más eficientemente, de imponer mayores tasas o de luchar mejor contra el fraude. El Concierto le da al País Vasco los incentivos a recaudar mejor. Si lo consigue, no se puede achacar que, porque recauda más, debe contribuir más. Se debería, en todo caso, achacar a la Hacienda central el no ser tan eficiente como las vascas.

8. La aportación del País Vasco al Gobierno central no varía con la recaudación vasca, de manera que, baje o suba, le toca pagar lo mismo. Solo cambia si cambia el gasto del Estado.

9. El País Vasco paga su parte correspondiente a los gastos estatales. Esto quiere decir que, por lo que toca al País Vasco, el Gobierno central no debería incurrir en ningún déficit. Si incurre en déficit es porque la Hacienda central no recauda lo suficiente en el resto de España. Sin embargo, el País Vasco ayuda a pagar los intereses de la deuda y sus amortizaciones.

10. Lo anterior tiene que ver con los aspectos estrictamente contables del mecanismo. Otros aspectos son discutibles. Por ejemplo, nadie usaría un sistema de conciertos para unas comunidades y no para otras si partiera de cero a la hora de diseñar el sistema tributario de un país. La razón de su existencia es histórica.

11. La historia ha eliminado y creado instituciones. Por ejemplo, todas las aduanas interiores para facilitar el comercio dentro del estado-nación. A veces por grado, a veces por fuerza. El caso es que se ha llegado a épocas democráticas modernas sin haber realizado una completa homogeneidad. Y en democracia, terminar de homogeneizar es algo que no se puede hacer por la fuerza de la mayoría sobre la minoría, sobre todo cuando las peculiaridades están reconocidas constitucionalmente. Hace falta negociar, convencer y pactar.

12. Una teoría normativa de un Estado homogéneo podrá convencer al territorio foral, pero si no lo hace, no es razón legal ni democrática suficiente para que la mayoría la imponga. Será razón de fuerza si lo hace. Mejor será diseñar ese Estado más homogéneo de manera que sea también aceptable para esos grupos no homogeneizados.

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Hace tres años en el blog: Espejismo, espejismo mágico.
Y también: La mala reputación.
Hace cinco años en el blog: Cómo no enseñar Filosofía (2).
Y también: Apuntes sobre el empleo (1).
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lunes, 28 de septiembre de 2015

Catalunya tras las elecciones: ¿más o menos apoyos futuros a la independencia?


Las candidaturas que defendían el sí a un proceso de independencia en Catalunya no han llegado al 50%. A pesar de que sí tienen mayoría de escaños, una de ellas, CUP ya ha dicho que no apoyará una declaración unilateral, precisamente por la falta de votos. El problema inmediato es la posibilidad de un gobierno estable para esta legislatura. No sé qué pasará con eso y aunque sea ciertamente un problema, no me parece grave. Habrá gobierno o elecciones, nada del otro mundo. Lo que me importa más y lo que creo debería importarle a todo el mundo, es cómo irá la evolución del sentimiento independentista. A largo plazo sin duda dependerá de tener de una vez un encaje apropiado de Catalunya y todas las comunidades, con una financiación que sustituya al caos actual.

¿Y a corto plazo? ¿La frustración por no seguir adelante con la independencia hará disminuir la adhesión de los votantes a esa idea? ¿El haber pasado del 20% hace pocos años a casi el 50% ahora es una indicación de que en algún tiempo más puede llegar a porcentajes más altos? A corto plazo no hay tiempo para políticas que cambien tendencias. Propongo echar un vistazo a otros casos en los que ver cómo ha ido la inercia tras un proceso frustrado.

Caso 1: Primer referéndum en Quebec.

En las elecciones de 1976, el PQ obtuvo 71 escaños (sobre 125) con el 41,4% de los votos. En el referéndum de 1980 el sí pierde por 40,44% frente al 59,56% del no. En las elecciones siguientes de 1981, el PQ tiene 80 escaños con el 49,2% de los votos.

Caso 2: Segundo referéndum en Quebec.

En las elecciones de 1994, el PQ obtuvo 77 escaños con el 44,75% de los votos. En el referéndum de 1995 el sí pierde por 49,2% frente a 50,58%. En las elecciones posteriores de 1998, el PQ obtiene 76 escaños con el 42,87% (los liberales obtuvieron más votos, pero menos escaños).

Caso 3: Referéndum en Escocia.

En las elecciones al parlamento escocés 2011. El SNP obtiene 69 (de 129) escaños con el 45,4% de los votos. En el referéndum de 2014 pierde el sí con el 44,7% frente al 55,3% del no. Todavía no ha habido nuevas elecciones al parlamento escocés, pero sí al británico en 2015. En estas el SNP ha obtenido 56 (de 59) escaños con el 50,0% de los votos (en las anteriores de 2010 había obtenido 6 con el 20%).

Caso 4: Plan Ibarretxe en Euskadi.

Las elecciones al parlamento vasco de 2001 (75 escaños) dieron lo siguiente: PNV+EA 33 escaños con 42,72% votos; EH 7 con 10,12% y EB (IU): 3 con 5,58. El Plan Ibarretxe se aprueba en el parlamento vasco con los votos de PNV+EA, EB y tres prestados (así fue) de EH. Se rechaza en el parlamento español con 313 en contra y 29 a favor. En las elecciones siguientes de 2005 al parlamento vasco se obtiene: PNV+EA 29 con 38,67%; EH (lista EHAK) 9 con 12,44%; EB: 3 con 5,37% y Aralar 1 con 2,33%.

En conclusión. Parece que la frustración por no sacar adelante los proyectos independentistas o de estatus de libre asociación no conducen a una disminución del apoyo a las opciones que lo defienden, sino más bien se mantiene o incluso aumenta. Por lo menos, es lo que parece indicar la poca experiencia que hay en esas cuestiones.

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Hace tres años en el blog: Las voces de los economistas.
Hace cinco años en el blog: Al monte se va con botas. Cómo no enseñar Filosofía.
Y también: Quién sabe de religión.
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viernes, 20 de septiembre de 2013

Símbolos y victimismos


De un comentario que hace algunos años hice en Geografía Subjetiva y que, quién sabe por qué, me ha venido a la cabeza estos días. Es una visión desde dentro de lo vasco. Se me echará en cara que falta la contrapartida sobre la actitud desde fuera hacia lo vasco (o catalán o gallego). Cierto, pero es que eso también lo he hecho alguna vez. Por ejemplo aquí, aquí y aquí. No se puede hablar de todo a la vez:

Son muchas cosas (no sólo símbolos) de las que acaba adueñándose algún sector de la sociedad. En el País Vasco, casi todo lo que concierne a la cultura vasca parece estar en manos nacionalistas y, como mucho, de Ezker Batua (pienso en todo lo que gira en torno al euskera, además de banderas, himnos, días de la patria vasca,…). Algunas de ellas, además, están en manos casi exclusivas del entorno más radical (bertsolarismo, por ejemplo). Tal vez solo en los deportes populares vascos (pelota, traineras,…) haya más pluralidad. Decía Savater que una de las tareas de los no nacionalistas era entrar en esos terrenos.

La palabra gudari se la han apropiado los etarras, después de que fuera del PNV durante la Guerra Civil. La expresión Euskal Herria (pueblo vasco), tan cara y bella a los oídos euskaldunes, tan popular y tan poco asociada históricamente a ninguna ideología está también siendo secuestrada por los radicales. Estaría bien recuperarla para todos.

Siendo vasco y con tantas cosas de las que poderse uno vanagloriar (si es que quiere), nunca he entendido a quienes demasiado a menudo quieren aparecer como víctimas en lugar de emplear ese tiempo y esfuerzo en mostrarse como pueblo que crea, aporta y comparte entre los demás pueblos. Prefiero ser parte de un pueblo que produce, es generoso y mira adelante en lugar de un pueblo que se siente víctima de la historia y que vive como si las personas del presente fueran culpables de la historia pasada.

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Hace tres años en el blog: Punto fijo (1).
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jueves, 4 de julio de 2013

Odiosa comparación (5)

-Oye, Patxi, que dise mi sobrino, el que se fue del pueblo, que al otro lado de las montañas hay otras gentes.
-¡No jodas, Txomin!
-Sí, y han desarrollado otras sivilisasiones, algunas incluso superiores a la nuestra.
Patxi se queda pensativo y finalmente dice:
-¿Cuánto levantan, pues?

Esto hacen en Euskal Herria:


Esto en Polinesia:


En Escocia:


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Hace tres años en el blog: Independence day.
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sábado, 16 de junio de 2012

Sobre el nacionalismo (2)

Continúo el tema del nacionalismo de la entrada anterior.

Decir que uno elige hablar una lengua únicamente por su utilidad como medio de comunicación es manifestar una preferencia propia, no enunciar un argumento apodíctico. Otros tienen otras preferencias. Se trata de qué hacer, políticamente, cuando se tienen preferencias diversas.

Eliminar la parte nacionalista me parece bien. Si uno dice "quiero hablar euskera porque es la lengua del paraíso" será objeto de crítica clara por aquellos que queremos eliminar sinsentidos e invenciones del discurso. Si uno dice "quiero hablar euskera porque gusta, me siento cómodo, o algo parecido" no puede ser objeto de crítica.

Parece, entonces, que la parte nacionalista está en la razón que se alega, no en la preferencia que se manifiesta. En algunos casos posiblemente sea así (como en el ejemplo que he puesto), en otros, definitivamente, no lo es (p.e., las ínfulas de superioridad de lo nacional respecto de la nación vecina o la querencia de dividir o unir a la gente en naciones pre-especificadas). Con todo, en los segundos casos, el no tener la razón esencialista del nacionalismo detrás permite que esas preferencias puedan expresarse en un discurso más racional en el que sea más fácil llegar a acuerdos políticos de convivencia.

Todos cuestionamos los abusos, pero lo que para algunos es abuso para otros puede no serlo. Yo, por ejemplo, puedo pensar que dar muchos puntos por saber euskera puede no ser una buena idea cuando se trata de dar una plaza de cirujano en Bilbao (o, lo que es peor, que sea necesario saber castellano para lo mismo en Madrid). Lo del Senado es simbólico. Un día al año se homenajean las lenguas minoritarias en el Senado. Es un pequeño gesto de saludo y de reconocimiento.

Es posible que en algunos ámbitos el término nacionalista se siga empleando también una vez eliminadas todas las apelaciones a esencias, romanticismos o sentimientos de superioridad. Contra eso no tengo nada que decir. La historia de la lengua dirá qué acepciones van teniendo las palabras. Tal vez habrá que prevenir de no caer en nominalismos o platonismos.

(Aquí hay unas entradas relacionadas.)

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miércoles, 13 de junio de 2012

Sobre el nacionalismo


Un comentario mío en una entrada sobre nacionalismo del blog Pensamiento crítico y opinión política:

Si uno quiere racionalizar las cosas, al final esto es una redundancia: el hecho diferencial del País Vasco es que una buena parte de la población no se siente española y quiere la independencia (o el estatus de libre asociación o lo que sea).

¿Hay alguna racionalización sobre el porqué de esta querencia? He aquí algunas posibles:

1. Los vascos siempre hemos sido independientes (salvo cuando Castilla y luego España nos han oprimido).

2. Al País Vasco le irá mejor económicamente cuanta más autonomía tenga (hasta llegar a la independencia, tal vez).

3. La independencia es la única manera de preservar lo que queremos preservar a nuestra manera (lengua, música,...)

4. España (como seguidora de Castilla en este caso) no ha hecho más que incumplir sus compromisos con el País Vasco (fueros, autonomía).

Todas estas razones, y otras que se pueden sumar a ellas, tienen en común que pueden no ser ciertas o no (en el pasado o en el presente). Si a un nacionalista o independentista (los hay que no se quieren llamar nacionalistas) que alega la razón primera se le muestra que, según toda la historia, el País Vasco estuvo bastante contento con su estatus dentro del Reino de Castilla difícilmente cambiará sus preferencias. Aún si admite que la historia dice eso, buscará otra razón, tal vez la cuarta. Y aún si admitiera que sería posible que ahora los compromisos se mantuvieran, podría alegar desconfianza.

Al final las únicas razones (no basadas en hechos diferenciales o históricos, tal vez ciertos, tal vez no) serán del siguiente tipo:

1. Querer más autonomía o independencia porque sí, porque son las preferencias, como las que se puedan tener por el chocolate. Esto no es ni racional ni irracional.

2. A pesar de que las razones que nos han llevado a esta situación no sean las que tenemos ahora encima de la mesa (ya nadie prohíbe hablar euskera o ya no se cuestiona el Concierto Económico), la situación es tal que las preferencias se han formado y simplemente se vota de acuerdo con ellas. Que es tarde para arreglarse, vamos.

3. Desconfianza a que dentro de España se respeten los acuerdos.

De hecho, el discurso nacionalista moderno tiende a usar menos los argumentos de la primera lista (que suelen ser un timo) y más los de la última. No me parece mal, los primeros son los más ideológico-religiosos y contra ellos es difícil razonar. Con razones como las últimas se podrá negociar mejor lo que sea por las partes implicadas. Hay menos ideales primarios que defender.

(Aquí hay unas entradas relacionadas.)

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martes, 27 de diciembre de 2011

Los presos y la educación universitaria


Antes de la reforma de la Ley Orgánica General Penitenciaria (LOGP) de 2003 la matrícula de presos en las universidades públicas españolas no estaba regulada especialmente. La universidad admitía al preso según sus requisitos de admisión y la atención al preso se hacía mediante acuerdo entre la universidad y la institución penitenciaria en la que estaba el preso.

En la práctica, casi todos los presos españoles que decidían hacer estudios universitarios elegían la UNED. Los presos etarras, sin embargo, elegían la Universidad del País Vasco, UPV/EHU. Hubo sospechas acerca del trato de favor a los presos etarras, tanto en la admisión como en la atención y las posteriores calificaciones a estos presos. Tras las elecciones a Rector de 2004, el equipo rectoral realiza un estudio para saber si han existido estos tratos de favor. El informe de agosto de ese año, presentado en el Consejo de Gobierno de la UPV/EHU, encuentra unas tasas de aprobados muy inferiores a la media universitaria y que no hay razón para sospechar estos tratos de favor.

La reforma de la LOGP de 2003 establece que los estudios universitarios de presos en instituciones españolas deben seguir un convenio que se establezca entre la Universidad y la Dirección de Instituciones Penitenciarias (y no, como hasta ahora, con un acuerdo con la institución particular). La única universidad con convenio tras esta ley era la UNED. La UPV/EHU se dirigió en varias ocasiones a la Dirección de Instituciones Penitenciarias para establecer uno propio sin obtener contestación. En ausencia de convenio, la UPV/EHU anuló todas las matrículas de presos en instituciones penitenciarias españolas.

El protocolo de matrícula en la UPV/EHU continúa para los presos en cárceles extranjeras, pero es recurrido en 2004 por el Abogado del Estado. El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco desestima este recurso en sentencia de octubre de 2006. El Abogado del Estado recurre al Supremo, que en sentencia de marzo de 2009 anula la sentencia del Tribunal Superior del País Vasco y declara nulo el protocolo de matrícula. El Supremo entiende que el artículo 56.2 de la LOGP afecta también a los estudios de presos en cárceles extranjeras.

La UPV/EHU entiende que se vulnera la Autonomía Universitaria con esta sentencia y recurre al Tribunal Constitucional. El 22 de diciembre de 2011 la UPV/EHU es notificada de la estimación del recurso, en el que el TC declara vulnerado, efectivamente, el derecho a la Autonomía Universitaria y reconoce que el artículo 56.2 de la LOGP no puede extenderse a presos en cárceles extranjeras, sobre las que la Dirección de Instituciones Penitenciarias no tiene competencia.

Esta es la historia cuya última etapa se anuncia con titulares como "El Constitucional avala la matriculación de presos etarras en la UPV". Es bastante inexacto, porque ni la ley ni los recursos se refieren especialmente a presos etarras, aunque en la práctica les afectará a ellos como a cualquier otro. Con todo, es mejor que titulares previos, que decían que se regalaban títulos. Titulares que fueron objeto de demanda por parte de la UPV/EHU, con resultados positivos hasta el momento. Parece que el valor de la Academia y de los principios amparados por la Constitución se han antepuesto a los vaivenes de la coyuntura política y de las manipulaciones oportunistas.

jueves, 20 de octubre de 2011

El fin de la violencia de ETA


En enero ETA anunció un alto el fuego permanente, general y verificable. Después de la tregua trampa y de la tregua rota había muchas razones para desconfiar. Con todo, seguía significando una ausencia de violencia mientras durara. En aquel comunicado había una insistencia en la territorialidad y en la autodeterminación. 

Ahora se anuncia el fin definitivo de su actividad en un comunicado que no dice nada acerca de territorios ni de autodeterminaciones. Es un avance en todos los sentidos. Solo quedan dos cosas, la disolución y la entrega de armas. Con la lentitud que se mueven las cosas, diría que eso irá para largo. Tal vez cuando se den cuenta de una vez que han perdido todo protagonismo y no son nadie en el País que dicen haber defendido.

lunes, 23 de mayo de 2011

¿Son los vascos más nacionalistas?


Con motivo de las últimas elecciones al parlamento vasco publiqué una entrada justamente con la pregunta contraria: ¿son los vascos menos nacionalistas? Entonces se llegó a la menor distancia entre fuerzas nacionalistas y no nacionalistas en estas elecciones, con alrededor de un 5% de diferencia. Ahora, con la presencia de Bildu parece que las cosas van en dirección contraria.

Sin embargo, si uno mira el porcentaje del voto nacionalista en Euskadi en las elecciones a las Juntas Generales (especie de parlamento foral que se elige coincidiendo con las municipales) observamos que la variación no es tan grande. Como se me ha adelantado malaprensa, os remito a su entrada. En resumen, el voto nacionalista en las Juntas Generales (y prácticamente el de las municipales también) varía así:

1991: 58,9%
1995: 53,7%
1999: 53,9%
2003: 53,5%
2007: 58,6%
2011: 58,9%

Así, pues, no hay nada especial, o por lo menos nada que no haya ya ocurrido en el pasado. Si juntamos los votos de Batasuna con los de EA observamos también que están en la línea de lo obtenido ahora por Bildu. Batasuna ha sacado entre 160.000 y 228.000 cuando se ha podido presentar y, cuando no ha podido, ha habido más de 120.000 votos nulos por encima de lo normal (y en 2007, además, 28.000 votos de ANV donde se pudo presentar).  EA consiguió, en 2007, casi 70.000 votos. Súmese y se llega fácilmente a 225.000, cuando Bildu ha conseguido 273.000. Más atrás en el tiempo, en 1995 Batasuna consiguió 172.000 y EA 123.000, más que lo conseguido ahora por Bildu.

¿Y en Navarra? Los partidos nacionalistas estaban en torno al 20%, con el 25% en el mejor de los casos, de los votos al parlamento navarro. En esta ocasión se han acercado al 30% (sin asignar a estos porcentajes ninguna parte de Izquierda Unida, en coalición con Batzarre, ambas partidarias de estrechar vínculos con Euskadi). No toda la diferencia hasta el 100% es no nacionalista, puesto que que hay más de un 5% de voto sin representación no computado.

lunes, 2 de mayo de 2011

La ilegalización de Bildu


Las candidaturas de Bildu han sido ilegalizadas por el Tribunal Supremo. Veremos qué dicen el Constitucional o Estrasburgo.

Los expertos pueden argumentar si la ilegalización es conforme o no a derecho, dadas las leyes que tenemos, ley de partidos incluida. Todos podremos argumentar si queremos o no leyes que tengan estas consecuencias.

Pero incluso los expertos no están de acuerdo. La sentencia del Tribunal Supremo salió por nueve votos a favor y seis en contra. Uno espera que decisiones de este calibre sean más unánimes. ¿Por qué no se deduce fácilmente de la ley de partidos que Bildu debe ser ilegalizada? ¿Por qué las posiciones de los jueces dependen, no de una interpretación virtuosa de la ley -como correspondería a jueces tan importantes- sino de su sabida tendencia ideológica?

El derecho al sufragio activo y pasivo es uno de los fundamentales en democracia. Sólo razones de peso, de mucho peso, pueden recortar tal derecho. Esto se podría garantizar, por ejemplo, pidiendo una mayoría de 2/3 entre los jueces del Tribunal Supremo, mayorías que se piden en el legislativo para temas de importancia semejante. Fuera de ese consenso debería regir el "in dubio pro reo".

Para votar ideológicamente ya está el parlamento. El que no hayamos ganado nada por dejar esta cuestión en manos de los jueces dice algo acerca de lo mal que están separados los poderes en España.

lunes, 10 de enero de 2011

La nueva tregua de ETA


ETA anuncia un alto el fuego permanente, general y verificable. El comunicado es breve y no se mete en ningún detalle de lo que significa cada una de las cosas que se dice, así que todavía barrunto mucho camino por delante. Es posible que sea otra tregua trampa, pero también es posible que sea la definitiva. Mientras que no se hagan concesiones merecerá trabajar en la posibilidad segunda. Al fin y al cabo, si algún día ETA decide disolverse la cosa empezará con este tipo de acciones.

No veo problemas en las verificaciones ni en la entrega de armas, que son cosas perfectamente negociables por ambas partes y en cuyos detalles no era necesario entrar todavía.

Me preocupa más la insistencia en las claves de territorialidad y autodeterminación. Espero que no sea más que un recurso retórico de cara a la galería.

Hoy día no hay problemas territoriales de importancia relacionados con Euskadi-Euskal Herria-Navarra. Dos tercios de los navarros no quieren la incorporación a Euskadi. El único problema sería la coordinación de políticas sociales, lingüísiticas, culturales,... de la parte vasca de Navarra. En el País Vasco francés tampoco hay más problema territorial que la reivindicación de un departamento propio. Las únicas reivindicaciones territoriales no satisfechas son las hechas por los habitantes de Treviño para su incorporación a Álava y la de Villaverde de Trucios para su incorporación a Bizkaia. Nada de lo anterior se resuelve a tiros.

Sobre la autodeterminación hablé aquí. Hasta que no haya una mayoría del parlamento vasco que pida la independencia y esta se niegue por parte del gobierno español no habrá ningún conflicto tampoco. Cualquier manera de no ser independiente no puede ser decidida unilateralmente por ninguna de las partes, como parece que a veces se entiende por autodeterminación.

En cualquier caso, hoy es un día más alegre que ayer. Esperemos que no se frustre.

martes, 3 de noviembre de 2009

Concierto para vascos. Tercer movimiento.


Tras la breve historia recogida en la entrada anterior de este Concierto para vascos hemos llegado al presente con un Estatuto de Autonomía para el País Vasco que reconoce la figura del Concierto Económico de cada una de las provincias vascas. ¿En qué consiste exactamente?

Cada provincia (su Diputación Foral) recauda los impuestos en su territorio. Los impuestos los decide el Gobierno Central (bueno, los propone al Parlamento), pero cada Diputación tiene la potestad de alterar algo estas disposiciones estatales. No es mucho en los impuestos importantes (IRPF, p.e.), pero sí en otros como los de sucesiones.

Una vez que cada Diputación recauda, da al Gobierno Vasco una cantidad, que corresponde a los gastos del Gobierno Vasco en cada territorio. A su vez, hay que calcular un cupo que el Gobierno vasco paga al Estado por sus gastos en la Comunidad Autónoma.

En este esquema destacan dos aspectos. El primero es que las Diputaciones tienen cierta atribución sobre la legislación impositiva. Esto hace que las disposiciones de una provincia puedan tener repercusiones en los territorios limítrofes, sobre todo en lo que toca al impuesto de sociedades. El segundo es el cálculo del cupo.

Sobre el primer aspecto tenemos, a menor escala, el mismo problema de armonización de impuestos que en Europa. Es deseable que los impuestos no sean muy dispares a lo ancho de un territorio que quiere formar una unidad económica, social y política. No sé si la uniformidad total es la mejor solución. Algo de variedad en las leyes permite algo de experimentación y de aprendizaje mutuo, lo que es bueno. Además, la historia y el cariño hacia, o la confianza en, las instituciones propias hacen que la consecuencia de imponer rápidamente una misma regla para todos sin margen de variación habría sido la no formación de la Unión Europea. La convergencia paulatina ha sido más eficaz. Son los inconvenientes de formar una unión voluntariamente en lugar de hacerlo con invasiones napoleónicas o nazis.

En el caso del País Vasco, que cada uno saque sus conclusiones. España puede ver el celo de los vascos por sus cosas como Europa el del Reino Unido por las suyas o puede intentar imponer una mayor homogeneidad. Yo soy partidario de que, dadas las competencias de las Comunidades Autónomas (establecidas mal o bien), lo mejor es que las distintas experiencias en cada comunidad y cada área guíen las posibles tendencias para una mejor coordinación, de manera que esta venga construida con el acuerdo de las partes y no con la imposición. Recordemos que las partes pueden acordar la imposición de la norma.

El segundo aspecto, el del cupo, es más simple. Casi todo lo que se puede alabar o criticar al sistema de Concierto tiene su razón de ser en el cupo, aparte de la disparidad fiscal (nunca muy grande). Si se piensa que el País Vasco contribuye poco, auméntese el cupo. Si se piensa que contribuye demasiado, redúzcase.

Por eso me parece un suicidio político que UPyD plantee en el Parlamento Vasco la derogación del Concierto, al considerar que el País Vasco se beneficia excesivamente con el sistema. Les bastaría con proponer un incremento del cupo. Tendría las mismas consecuencias y se respetaría la institución.

Lo que se ha votado en el Parlamento español es que las normativas de las Diputaciones en materia tributaria tengan rango de ley, como las normativas generales que decide el Estado. Curiosamente, hoy en día pueden tenerlo si el Parlamento Vasco hace suyas las normativas forales cada vez que se formulan, pero el PNV dice que no, que no debe hacer falta este paso, que las Diputaciones tienen la competencia y que debe ser automático el reconocimiento de las normas como ley. Los juristas dirán si todo esto tiene sentido o no, pero se me antoja que es el menos importante de los temas. Tanto si se hubiera decidido en un sentido o en otro, el “blindaje” legal se puede conseguir en el Parlamento Vasco. La denuncia de las normas, si se juzgan ilegales, puede seguir haciéndose desde gobiernos autonómicos de las regiones limítrofes que se sientan perjudicadas, vía recurso constitucional. Es más costoso, pero no creo que sea menos efectivo.

domingo, 18 de octubre de 2009

Concierto para vascos. Segundo movimiento.

El Concierto Económico Vasco tiene su origen en 1876, con la abolición de los fueros tras la tercera guerra carlista. Recordemos que España, como muchos países europeos, se formó con la unión de distintos territorios más o menos independientes legados tras la larga historia medieval. España se unió antes que la mayoría de los países europeos, lo que no quiere decir que superara las tensiones territoriales antes.

Aquí y allá algunos pueblos se sentían, con o sin razón, más o menos favorecidos en el proceso. Algunos territorios se unieron por conquista, otros lo hicieron de buena gana, otros se unieron en el entendimiento de que se respetaba cierta autonomía. La historia es larga. Lo que hoy es la Comunidad Autónoma Vasca perteneció la mayor parte del tiempo a la Corona de Castilla, como territorios cuyas leyes debía jurar el rey castellano. Esta situación era cómoda para ambas partes. Los vascos estaban a gusto en ella. Su entendimiento era que pertenecerían a la Corona de Castilla mientras se respetaran sus fueros. Navarra, por el contrario, fue conquistada (y no toda) en 1512. Con todo, a pesar de perder esa guerra, se le permitió conservar también algunas de sus leyes.

El siglo 19 fue el siglo en que se intentaron llevar a la práctica política las ideas de la Ilustración, de la razón y el siglo que vio el nacimiento del liberalismo político y económico. La convivencia en un territorio de distintas leyes y de aduanas internas suponía una rémora al desarrollo. Las teorías modernas del Estado requerían una unificación territorial y de derechos. Estos procesos pueden hacerse por las buenas o por las bravas. En Francia se hizo por las bravas, con una Revolución. Salió bien, porque tras ella se impuso un ideal republicano que consiguió el apoyo mayoritario de la población. Los respetos a los derechos individuales y la educación universal prevalecieron sobre los derechos asociados a los territorios o a los estamentos sociales.

En comparación, el caso del Reino Unido se hizo algo más por las buenas, con las distintas Acts of Union, aunque en el caso de Irlanda se empezó con mal pie, al no dejar que los católicos pudieran estar en el parlamento. Aunque la cosa fue mejorando, el daño ya estaba hecho.

En España hubo líos desde el comienzo. Primero con la invasión francesa y luego con las guerras carlistas. Perdieron los carlistas tres veces, se derogaron los fueros y se volvieron a recuperar para derogarse definitivamente tras la última de las guerras, pero el temor a nuevas confrontaciones hizo que se mantuviera algo de autogobierno, en forma de Concierto Económico.

No es que los carlistas fueran nacionalistas, sino que eran tradicionalistas y encontraron apoyo entre quienes pensaban que la pérdida de sus fueros suponía una merma de sus libertades. Algo de razón no les faltaba, en el campo del País Vasco y Navarra, y en general en el norte y el levante, la pérdida de la libertad de testar, por poner un ejemplo, ponía en peligro el sistema de explotación tradicional, al tener que dividir la poca tierra entre todos los hijos. En las ciudades no se percibían este tipo de problemas y nunca fueron carlistas.

En contra de lo que pasaba en Francia, no hubo un ideal republicano al que agarrarse. En contra de lo que pasaba en el Reino Unido, no hubo un acuerdo de unión, sino uniones por matrimonio real, invasiones napoleónicas, guerras y conquistas (por no hablar de la independencia de las colonias americanas). En suma, tuvimos un siglo 19 demasiado inestable y una ausencia de ideal común como en Francia o en el Reino Unido. Aprovechando algo del espíritu unificador tras la experiencia de la guerra de independencia y con algo de tiempo las cosas podían haber empezado a funcionar, y en la mayor parte del país así fue, aunque con bastante frustración tras la derogación de la constitución liberal. En el País Vasco y Cataluña la centralización se percibía de otra manera por parte de la población. Tampoco es el único país donde las cosas no se hicieron bien por esas épocas. La independencia de Bélgica con los flamencos un tanto ninguneados es otro ejemplo. Tenemos ejemplos más recientes en los países formados tras la disolución de los imperios Austro-Húngaro y Otomano.

El cambio de siglo, sumando ciertas tendencias románticas a incomodidades históricas, llevó el nacionalismo al País Vasco, Cataluña y a Galicia. Los excesos verbales de Sabino Arana cuajaron bastante en el País Vasco (afortunadamente se fue apartando el tinte racista de aquella nulidad intelectual de hombre). La frágil figura y sentida prosa de Castelao impregnaron mucho el pensamiento galleguista, pero sin canalizarlo en una formación política mayoritaria.

Y así llegamos a la Guerra Civil. A un grupo de militares se les ocurrió que la manera de evitar los excesos, a veces criminales, de algunos grupos políticos en la Segunda República no era ganando las elecciones a un gobierno acaso débil y tolerante con esos grupos, sino encabezar una rebelión, hacer una guerra que causó cientos de miles de muertos y exiliados y tener al país atenazado durante cuarenta años de dictadura (¡y hay políticos en activo que dicen que mereció la pena!). Tras la guerra, Franco declaró a Bizkaia y Gipuzkoa provincias traidoras y derogó sus conciertos, que se mantuvieron en Araba y en Navarra. Tras cuarenta años de dictadura, con la democracia se devolvió el Concierto a esas provincias.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Concierto para vascos. Primer movimiento.


Tras las elecciones vascas y antes de la votación para la elección de Lehendakari, vaticiné unas cuantas cosas aquí y aquí, la mayoría de las cuales se ha cumplido:

“El PP le dará sus votos sin pedir nada a cambio”: Ni siquiera le ha podido sacar la diputación alavesa.

“No habría grandes cambios en la política educativa y lingüística, solo una suavización de su requerimiento para algunas plazas”: Está sucediendo exactamente eso.

“Habría, sí, algún cambio más sustantivo en la actuación de la Ertzantza”: Esto es lo que hemos observado este verano.

“PSE y PP vasco defenderían el Concierto Económico y las instituciones vascas”: Lo vemos estos días con el apoyo al Concierto.

“Ibarretxe saldría de la escena”: Yo entendía que lo más sensato era que lo hiciera enseguida. No me hizo caso y prefirió esperar hasta la investidura. Una pequeña desviación respecto a mi vaticinio si los agentes seguían lo que yo consideraba la estrategia óptima de cada uno.

En retrospectiva, parecía fácil de decir, pero en su día no se decían estas cosas. Se hablaba de un posible pacto a última hora entre PSE y PNV o de un PP poniendo demasiadas exigencias para su apoyo al PSE. Me alegro de haber acertado por dos razones. La primera, porque a uno le gusta pensar que conoce a su país y que aplica un buen modelo para entenderlo. Lo segundo, porque este curso de acciones es el que me parece más sensato dados los resultados de las elecciones y dado lo que creo que es bueno para el País Vasco a más medio plazo y que, como dije en su día, es la vuelta el entendimiento entre el PNV y el PSE.

Cuando señalaba lo anterior, señalaba también dos acciones suicidas por parte del PNV y del PP. El PNV podía dedicarse a hacer una oposición del tipo PP durante la primera legislatura de Zapatero, eso de que me han robado las elecciones y de no parar de dar caña. El tiempo entre las elecciones y la investidura parecía que podía ocurrir esto. Las aguas, sin embargo están bastante calmadas, discursos del día del partido y algún mitin que otro aparte. Ahora hasta votará los presupuestos en Madrid.

Por su parte, el PP podía haberse puesto exigente y haber colocado a Patxi López en una posición delicada. En el peor de los casos esto hubiera supuesto un acercamiento al PNV o nuevas elecciones. Afortunadamente para el país, el PP vasco está también bastante sensato.

Del PSE indicaba que debía ganarse la abstención del PNV en la votación a Lehendakari. No estaba teniendo en cuanta la particularidad del reglamento de la cámara vasca, que permite que se presenten dos candidatos, así que no hubo manera.

Escribo esta entrada después de meses sin hablar de mi País Vasco. Antes de dejar el tema por otra temporada dedicaré en breve alguna entrada al Concierto Económico Vasco y este blindaje que es noticia estos días, que creo merece claridad y sensatez.

sábado, 20 de junio de 2009

La cuestión vasca


ETA ha vuelto a asesinar. Para algunos, existe un conflicto vasco del que ETA es solo una más de sus expresiones y, por tanto, acabará cuando acabe el conflicto. El que durante la mayor parte de la historia del País Vasco no haya existido ETA y, seguramente, en la mayor parte de su futuro tampoco existirá, y todo eso sin haber resuelto el conflicto (según lo que algunos entienden por resolver y por conflicto), no parece hacer mella en quienes así argumentan.

Pero no quería hablar de esto, sino del conflicto. Hay vascos que no quieren ser españoles, hay vascos que sí y los hay que son indiferentes a alguna de estas dos cuestiones. La razón del pensar de cada uno es variada. ¿Tiene derecho el País Vasco a la independencia? ¿A la autodeterminación? ¿A convocar un referéndum?

Los únicos derechos que existen son los que le reconocen a uno los demás, sea por voluntad o por fuerza mayor. Hoy por hoy, el País Vasco no tiene esos derechos. Hay quien dice que sí tiene el derecho a la autodeterminación, y que lo que quieren es el reconocimiento de ese derecho, pero ambas cosas son la misma. Entonces la pregunta es ¿Debería tener el País Vasco esos derechos?

Desde el punto de visa de los nacionalistas vascos, la respuesta sin duda es positiva. ¿Qué es lo conveniente desde el punto de vista de los demás?

Yo encuentro razonable que el País Vasco pueda celebrar referendos y que tenga derecho a la independencia. Razonable para todos.

Hasta ahora ningún Gobierno o Parlamento Vasco ha propuesto la independencia o un referéndum sobre ella. Si algún día lo proponen, permitir el referéndum sería lo más democrático, al estilo de Québec y las resoluciones de los tribunales canadienses. La independencia es la única decisión en la que la unilateralidad es casi inevitable.

No he hablado de la autodeterminación. No sé muy bien qué significa. Al parecer es el derecho a decidir si se quiere o no la independencia. Si es solo eso, sería el derecho a la independencia. Pero parece que es algo más, ya que se invoca para otras cosas como planes Ibarretxe y propuestas de referéndum. Cualquier cosa que no sea la independencia y que implique que el País Vasco sea parte (de la manera que sea) de España requiere del acuerdo del País Vasco y de España. En estos casos, el País Vasco no puede estar en posición de decidir unilateralmente. Si una mayoría vasca no está de acuerdo con lo que es aceptable para España, y si lo único que es aceptable para una mayoría vasca es inaceptable para los españoles, entonces podrán optar por la independencia. Si no optan por la independencia es porque la situación no era tan inaceptable después de todo. Lo mismo si España opta por reconocer más autogobierno.

En esta tesitura, creo que es bueno que España tenga estabilidad en lo que se considera o no competencia autonómica, y que cada uno actúe en consecuencia. La opción de la independencia ayudará a negociar al gobierno español frente a uno vasco que haga demasiadas demandas: “Si no estás de acuerdo, convoca un referéndum por la independencia”. Esa misma opción debería complacer a quienes tienen deseos de ella, pero tal vez no a los políticos que vivan de que la opción no exista. El órdago de la independencia sólo se aceptará si se cree que se va a ganar y, en esa situación, no creo que nadie crea que deba mantenerse a la población dentro de España en contra de su voluntad. Si el referéndum no se convoca o se pierde, habrá que ser leales al modelo de Estado en el que se permanece. Si la independencia gana, España no debería poner trabas al futuro estado. Este sería un buen entendimiento entre todas las partes.

Por supuesto, todo esto solo tiene sentido cuando la violencia no sea nada más que un mal recuerdo.

Actualización del 7 de octubre de 2010:

Marian Miguel es la autora del dibujo que ilustra la entrada y que yo encontré en Internet. Marian no tiene ninguna vinculación con este blog y en nada de lo escrito en él se refieren opiniones que Marian pueda o no mantener.

domingo, 8 de marzo de 2009

¿Son los vascos menos nacionalistas?

Debería decir somos, pero desde hace años no me toca votar en la tierra que me vio nacer, así que hablaremos de los vascos que votan.

El gráfico recoge la evolución de los votos nacionalista y constitucionalista en el País Vasco. A las últimas elecciones se ha añadido el voto nulo como una candidatura nacionalista, pero después de descontar el 0,5% que, históricamente, constituye la media del voto nulo en estas elecciones.

Se observa claramente que las elecciones de 1994 inician el acercamiento de las posiciones que, a partir de ese momento, van convergiendo lentamente. En las recientes elecciones la distancia es de unos 6,5 puntos porcentuales a favor del nacionalismo (1,3 puntos porcentuales a favor del constitucionalismo si no se incluye el voto nulo). Para hablar de política parlamentaria lo suyo es no incluir el voto nulo. Esto hice en las entradas anteriores. Para hablar acerca de la evolución de las preferencias nacionalistas debemos incluirlo.

¿Qué significa esta evolución? Una primera interpretación obvia es que los vascos votan menos por partidos nacionalistas y que, por tanto, muestran cada vez menos preferencias nacionalistas. La segunda parte de la anterior interpretación se sigue si se identifica ser nacionalista con votar nacionalista. No negaré la validez casi redundante de esta manera, por otra parte bien operativa, de definir la preferencia nacionalista. Complementaria de ella, quisiera exponer otra interpretación que bien se podría entender como la causa de esta tendencia (razón de más para no contradecirla ni minimizarla).

Mi interpretación es la siguiente. Los vascos tienen distintas preferencias por la cantidad de autogobierno que desean para su Comunidad. Algunos quieren la independencia, otros sólo un poco de autonomía, y la mayoría ocupan el espectro entre ambas posiciones. A medida que aumenta o se desarrolla el autogobierno, aunque las preferencias por el nivel de autogobierno sean estables, las preferencias por MÁS autogobierno disminuyen. Desde 1994 se ha llegado un equilibrio en este sentido. Más autogobierno no es una prioridad de muchos vascos, pero tampoco lo es menos autogobierno.

Si el PSE acaba dependiendo excesivamente del PP y éste le impone un retroceso en el autogobierno como renunciar a competencias en Educación, Policía, Sanidad,… esta coalición estaría cometiendo el mismo error del PNV en su giro soberanista, pero en sentido contrario. Mi previsión es que se cuidarán de no cometer este error y que su estrategia pasa por mostrar que pueden gestionar la Comunidad Autónoma sin menoscabar sus logros. Corregirán algunos casos exagerados, como esas oposiciones en las que el conocimiento del euskera da más puntos que un doctorado para ser  médico, o esos programas en la ETB de concursos de bertsolaris en donde se hace apología de algún etarra, pero es de esperar que en la defensa del Concierto y la negociación del cupo muestren que saben defender los intereses de la Comunidad. En educación podrán dar alguna facilidad más para abrir líneas en castellano, pero no se alterará fundamentalmente la estructura actual. Es de esperar que la Ertzaintza colabore más en la lucha contra ETA y la violencia callejera. Es decir, el nivel de autogobierno se mantendrá, pero la política sobre cómo usarlo tomará un giro distinto.

La manera en que se ha desarrollado el sistema de autonomías en España, sin duda ha dado lugar a situaciones mejorables en Sanidad y Educación, por poner un par de ejemplos. Soy de la opinión que estas mejoras vendrán más fácilmente por acuerdos entre las Comunidades (alentadas, tal vez, por el Gobierno Central) que por imposición del Gobierno Central o por reducción de competencias vía reforma de la Constitución u otra LOAPA. La estrategia de reformas propuestas por UPD me parece errada, espero que el rodaje parlamentario les lleve a reformular sus propuestas en el sentido que apunto.

La culminación de las transferencias del Estatuto de Gernika o la negociación de un nuevo Estatuto a la catalana (esperemos que mejor llevado) ayudará a que el nuevo equilibrio tenga una base social amplia. De esto hablé en la entrada sobre el Lehendakari.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Lehendakari

Seguimos con la resaca de las elecciones. Ya he dicho que Patxi López lo tiene fácil. Todas estas dificultades y delicadezas que se leen y oyen por ahí son ganas de hablar. Mientras la coalición PNV-PP sea inviable, el PSE lo tiene todo a favor.

El PP le dará sus votos sin poder pedir nada a cambio. La consecuencia si el PP no apoya a Patxi López será la convocatoria de nuevas elecciones. En ese caso el electorado vasco castigará al causante de los nuevos comicios (como pasó en su día en Madrid con el PSOE y más tiempo atrás en Andalucía con Izquierda Unida), que sería el PP. El electorado español no entendería tampoco  esta maniobra.

Patxi López debe trabajar para ganarse la abstención del PNV. Es una manera responsable por parte de ambos de evitar continuar con el frentismo y de facilitar que el PSE pueda gobernar con una base amplia, tal vez incluyendo algunos independientes afines a PNV y al PP. Para esto el PNV debe deshacerse cuanto antes de Ibarretxe y reconocer que los Lizarra, planes Ibarretxe e intentos de consulta han tenido el efecto contrario al previsto. El PSE puede ofrecerles a cambio un pacto para un nuevo estatuto y la puerta abierta para colaboraciones futuras.

El PNV tiene que decidir cuán lejos quiere llevar el pataleo de estos días. Enseguida deberá plantearse que recuperar el poder en el futuro pasa por solo dos alternativas, o en coalición con el PSE o con Aralar-EA-EB. La primera es más segura.

domingo, 1 de marzo de 2009

Análisis de las Elecciones en Euskadi

Tras el recuento tenemos el resultado que ya conocéis. La tabla a continuación recoge los escaños de cada partido y, en las columnas 1, 2 y 3, varias consideraciones de índices de poder. Éstos índices se basan en la consideración de las veces que cada partido es útil para formar una coalición de gobierno: sin él los de la coalición no llegan a 38 escaños y con él sí.

La primera columna considera todas las coaliciones como posibles. Es una situación irreal, pero ofrece una primera idea del poder, a priori, de cada partido.

En la columna 2 se recoge la coalición EAJ-PNV con PSE-EE. Como están estos dos únicos partidos, ambos tienen el mismo poder. Cualquier otro partido pequeño (cualquiera menos el PP) que se añada sería irrelevante (ni el PSE-EE ni el EAJ-PNV puede usarlos para no contar con el otro).

En la columna 3 se recoge la coalición PSE-EE con PP y UPD. Todos son necesarios, así que, igual que en la anterior, se reparten el poder a partes iguales. Si tras el voto emigrante la situación cambia y el PSE-EE tiene su escaño 25 (presumiblemente, a costa del EA), UPD dejaría de ser necesario y su poder sería nulo.

Desde el punto de vista de la teoría de juegos, no ha salido muy interesante debido a las pocas posibilidades de coaliciones, pero queda claro que, estando el PSE-EE en las dos única posibles, tendrá toda la ventaja. El PP y UPD ya habían anunciado que le apoyarían para la investidura. La única pregunta que podría añadir algo de incertidumbre es: ¿qué le conviene más al PSOE de Madrid, un pacto con el PP o con el EAJ-PNV? No sería descabellado esto último, ya el EAJ-PNV tuvo su lehendakari en coalición con el PSE la única vez que tuvo menos escaños que éste, así que podría justificarse, pero parece poco probable.

A pesar del cambio sustancial en la aritmética de escaños, la distribución del voto entre constitucionalistas y nacionalistas no violentos más EB no ha cambiado demasiado. Los primeros obtienen el 46,94% y los segundos e 51,8%. La diferencia es de cinco puntos porcentuales, no muy distinta de las últimas elecciones. De hecho, si en el País Vasco hubiera circunscripción única (o si cada provincia tuviera un número de escaños proporcional a su población), PNV y EB hubieran tenido un escaño más cada uno y el PP dos menos. El voto nulo, por otra parte (casi el 9%) también da cuenta del mantenimiento del voto violento. Es menos del 12% de las anteriores, pero no es lo mismo votar nulo que a una candidatura.

Con un poco de suerte, las cosas se van aclarando en los pequeños. Aralar se presenta como aglutinador del voto independentista no violento. Debería fusionarse con EA y ser una opción atractiva para hacer temer a Batasuna que pueda perder su electorado si sigue empecinada en su apoyo a la violencia.

No es por presumir, pero es lo que aventuré en la entrada anterior (antes de las elecciones).

sábado, 28 de febrero de 2009

Elecciones en Euskadi

Esta es la evolución del voto constitucionalista y del nacionalista no violento más EB en las elecciones autonómicas del País Vasco. Dada la coalición de gobierno en los últimos años, parece la más adecuada para apreciar cuán plausible es el cambio de gobierno. El voto a PCE-EPK se incluye con el constitucionalista en 1980. EE se incluye con el nacionalista mientras se presentaba a las elecciones. A pesar de que acabó uniéndose al PSE, hasta ese momento era considerado nacionalista. Sólo se incluye el voto a partidos que tuvieron algún escaño, de ahí que los porcentajes no lleguen a sumar el 100%

Se observa un leve descenso del voto nacionalista moderado más EB, un descenso significativo del voto a Batasuna (HB, en sus primeras siglas) en las dos últimas elecciones y un aumento del voto constitucionalista a partir de 1994, aunque estancado en las últimas elecciones.

Se observa también que los cambios son suaves; de una elección a otra no hay grandes saltos, aunque en largo plazo se aprecia cómo el voto constitucionalista se aproxima al nacionalista no violento + EB. La convergencia en escaños es todavía mayor debido a que, en el parlamento vasco, tienen igual representación los tres territorios, a pesar de que Gipuzkoa tenga algo más de la mitad de población que Bizkaia y Araba la mitad que Gipuzkoa (más o menos). El mayor peso del constitucionalismo en Araba explica el empate en escaños en estos dos bloques tras las elecciones de 2005.

Difícilmente los porcentajes serán muy distintos en estas elecciones dada la inercia mostrada por los votantes vascos. Sin embargo, la ausencia de Batasuna, los resultados de 2005, el hecho de que EAJ-PNV y EA se presenten por separado y las tendencias mostradas en las encuestas hacen de estas elecciones una de las más inciertas en Euskadi.

Cuando se conozcan los resultados esta noche haré un análisis usando índices de poder desarrollados en la Teoría de Juegos.