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sábado, 25 de marzo de 2023

Sobre Sapiens, el libro de Harari

Hace un tiempo tuití sobre el libro Sapiens, de Harari. Recojo el hilo para que no se me pierda. Es de estos libros explicatodo, de los que hablé en alguna ocasión. Confieso que lo leí solo porque me lo regalaron por Reyes, no porque estuviera en mi lista de lecturas. Ya sé que voy con años de retraso, pero aquí van mis impresiones. No todas, solo 20.

1. El libro es un excelente resumen de la historia de la humanidad, con sus restricciones y motivaciones.

2. La parte descriptiva se corresponde, hasta donde sé, con las últimas investigaciones.

3. En lo que toca a las motivaciones de los Sapiens (así nos llama a los especímenes del Homo sapiens), Harari hace hincapié en la fuerza de las ideas.

4. Las ideas son fruto de la imaginación de los Sapiens. Todas: religiones, ideologías, artes y ciencias, entre otras.

5. Las ideas que prevalecen en una sociedad en una época explican muchas de las acciones tomadas en esa sociedad.

6. No objeto eso, pero echo en falta alguna discusión sobre el carácter de las distintas ideas.

7. Primer ejemplo: los dioses y el dinero son ideas y, ciertamente, mueven voluntades. Sin embargo, dios solo está en la mente y no es cierto que el dinero esté solo en la mente.

8. Una vez pensada y aceptada la idea de que tal cosa es dinero, esta responde objetivamente a la idea que se tenía. Eso no pasa con los dioses. Mientras los Sapiens creían en que tal cosa era dinero, efectivamente lo era. Cuando creían en tal dios, ese dios no era.

9. Puede que para algunas cosas la diferencia no sea importante, pero para otras sí lo será. ¿No hay una tendencia en la historia presente a que prevalezcan unas sobre otras?

10. Segundo ejemplo: las distintas ideologías. Leyendo a Harari parece que todo es elegir entre ellas según nuestro gusto si es que tal cosa podemos hacer; o aceptarlas como parte de nuestra cultura si nos hemos adoctrinado en ellas.

11. No hay ni un párrafo para discutir posibles diferencias en cuanto a su coherencia con la realidad, en cuanto a las contradicciones sociales que generan o cualquier otra diferencia de interés. ¿Carece esto de importancia para describir por qué estamos donde estamos?

12. Tercer ejemplo: la ciencia. Mi objeción es como las anteriores, pero todavía más marcada.

13. ¿Importan estas diferencias para el discurso de Harari? Creo que sí. Como he dicho, es cierto que la creencia en una religión frente a la ciencia pueda generar dinámicas sociales que no dependen de la verdad de una u otra; pero habrá otras dinámicas que sí dependan de ello.

14. No solo eso. En el final del libro y a la luz de todo el poder tecnológico, científico, político, etc. que hemos conseguido los Sapiens, Harari nos propone como cuestión principal no el qué queremos hacer con todo ello, sino el qué queremos querer.

15. Es decir, tenemos que plantearnos bien las preferencias antes de seguirlas. Por ejemplo, cuánto de conectados queremos estar con nuestras emociones biológicas.

16. Pues bien, para esto último importa todavía más el distinguir las distintas características de las ideas.

17. P.ej.: algunas ideologías dan lugar a sociedades donde es difícil un debate sobre lo que queremos, mientras que otras permiten que afloren las querencias, se discuta sobre ellas, sus limitaciones, contradicciones y las restricciones tecnológicas, científicas y de toda índole.

18. Es decir, siguiendo la lógica de Harari, la pregunta a la que llevaría haber hecho estas distinciones no sería qué queremos querer, ya que eso no lo sabemos, sino, en qué tipo de sociedad, con qué ideologías, se llevará a cabo ese debate.

19. Y esa, señoras y señores, es la pregunta que creo debe hacerse.

20. Y la respuesta no es elegir entre las ideologías según me gustan o me adoctrinan, sino según sus propiedades más objetivables respecto a si permiten o no el debate.

domingo, 20 de mayo de 2018

Odiosa comparación (11)

No suele verse bien el recuerdo de batallas ganadas, que suena a patriotismo barato. Vamos entonces con las perdidas y hagamos una odiosa comparación, aunque no sea más que para tomar algo de perspectiva.


Grande y Felicísima Armada (Armada Invencible, según el término inglés)

Se organiza la expedición en 1588 para expulsar a Isabel I del trono inglés tras la ejecución de María Estuardo, acabar con la piratería inglesa y permitir una victoria en la Guerra de Flandes.

Partieron entre 121 y 137 barcos, de los que regresaron 87 sin cumplir su misión (37 perdidos, casi todos de transporte), en gran parte por las condiciones meteorológicas. Hubo unos 10.000 muertos en cada bando.

El duque de Medina-Sidonia se sabía incompetente y quiso ser relevado, pero siempre cumplió sus órdenes.

Españoles e ingleses conocen bien esta historia.


Armada Inglesa o Contraarmada (Invencible inglesa, según el término español)

Se organiza en 1589, para destruir los barcos de la Grande y Felicísima que estaban siendo reparados en los puertos del cantábrico, tomar Lisboa y capturar la flota de Indias.

Partieron entre 170 y 200 barcos y 23.000 hombres. Se perdieron 40 barcos entre hundidos y capturados. Hubo 36 barcos desertores. En la parte inglesa se contaron 15.000 muertos y 5.000 desertores. En la española hubo 900 muertos. Finaliza con el tratado de Londres, favorable a España.

Francis Drake se creía sobrado, pero desobedeció órdenes y salió por piernas en varias ocasiones, incluso sin presentar batalla. Como no consiguió cumplir ninguna de sus misiones contra los españoles, capturó una flota de la Liga Hanseática que tuvo que devolver.

Para ingleses y españoles esta historia es en gran medida desconocida.

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Hace cinco años en el blog: Marxismo vs Economía moderna (2).
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miércoles, 10 de febrero de 2016

La lucha de clases


Izquierda frente a derecha, proletarios frente a capitalistas, pobres frente a ricos, los de abajo frente a los de arriba, desposeídos frente a propietarios. ¿Cómo no reconocer estas diferencias en la población? Las diferencias de intereses, de ideología y de necesidades son evidentes. Pero esto no es la lucha de clases. O, mejor dicho, reconocer estas diferencias no es lo que define lo que se conoce como lucha de clases desde la perspectiva marxista.

La lucha de clases como explicación de la historia

En principio, la lucha de clases se refiere a que estas diferencias entre clases son el motor de la historia. La lucha de la burguesía frente a la aristocracia nos saca del sistema feudal y nos encamina al capitalismo. La del proletario frente al capitalista nos lleva al comunismo. Esta lucha de clases está en el centro del materialismo histórico. El problema es que los hechos no encajan con la teoría. Para empezar, no todos los grandes acontecimientos históricos se explican como lucha de clases. Segundo, la evolución seguida por los países europeos, que sirvió de referencia a los marxistas, por comenzar ahí la revolución industrial, no es la seguida por el resto del mundo. Tercero, y para desconcierto de los marxistas de la época, las revoluciones comunistas surgieron donde ellos decían que no deberían haber ocurrido, en países sin industrializar o poco industrializados. Por supuesto, para todas las excepciones hubo explicaciones ad hoc y hubo reinterpretaciones de la historia y de la teoría para conseguir encajar las cosas. Y si hubo problemas para entender que el comunismo surgiera en esos países, todavía era peor observar a los países industrializados pasar a ser sociedades con economía de servicios donde toda la teoría se diluía.

Y todo esto sin contar con la propia definición de clase, que no podía ser objetiva, porque tampoco cuadraban los hechos, sino subjetiva: un obrero es de clase obrera y participará en la lucha de clases cuando sea consciente de la explotación a que está sometido. Con esta manera de dar la definición evitamos problemas a costa de no ser falsables. Las clases existen y tú perteneces a esta clase. ¿Dices que no? Es que estás alienado.

La lucha de clases como estrategia política

Vale, la historia realmente existente no encaja con el materialismo histórico, pero podemos proponer la lucha de clases como acción política. Existen los que tienen los medios de producción y los que no. Concienciemos a estos últimos para formar un frente común y cambiar el sistema económico hacia el ¿comunismo? de manera que haremos que se cumpla la profecía de la lucha de clases como motor de la historia. Ahí ya está la opinión de cada cual y sus esperanzas, pero la historia política del último siglo no parece que dé mucha razón a esta política como estrategia, que con sus altibajos cada vez ha tenido menos adeptos. Habrá quien extrapole los casos de Syriza en Grecia y Podemos en España en el último par de años como una tendencia que les da la razón. Se olvidan del resto del mundo y de lo que significa una tendencia.

Entonces, ¿no hay clases? Las hay, pero no en el sentido marxista ni con las consecuencias referidas por sus adeptos. Hay ricos y pobres, propietarios y desposeídos, desde luego. Pero en medio hay demasiadas cosas que no sabemos de qué lado están, y en los extremos también hay diferencias de intereses. Difícilmente habrá un choque revolucionario en las sociedades modernas como el requerido por el marxismo. Más fácilmente se continuará la evolución hasta sociedades más igualitarias con las adecuadas políticas económicas. Para el estudio de esa evolución otros conceptos como grupos de intereses o de presión serán más útiles.

Entradas relacionadas:

Marxismo y economía moderna (1)
Marxismo y economía moderna (2)

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Hace cinco años en el blog: ¿Dónde están las llaves?
Hace tres años en el blog: ¿Son necesarias las leyes?
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sábado, 6 de octubre de 2012

La Edad Media en Escépticos en el Pub


Comienza la cuarta temporada de escépticos en el pub en Madrid.

Hoy, Antonia de Oñate, historiadora y miembro de ARP, nos hablará de La Edad Media, en la que nos presentará "una dosis de pensamiento crítico para los juicios históricos". ¿No os pica la curiosidad? Allí nos vemos.

Esta tarde de sábado 6 de octubre a las 19:30 en el Irish Corner, Arturo Soria, 6. Entrada libre.


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Hace tres años en el blog: La Teoría de los Juegos. La historia más lúdica jamás contada. Parte 7: Rebelde sin causa.
Y también: In memoriam.
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martes, 8 de febrero de 2011

Stuart Mill y la España de Carlos III


En el capítulo once de su Lógica de las Ciencias Morales, en el punto 4 sobre la importancia de los hombres eminentes y de las políticas de los gobiernos ilustrados, John Stuart Mill dice, haciendo un poco de historia-ficción, lo siguiente de España.
"El gobierno relativamente ilustrado de que disfrutó España durante buena parte del siglo XVIII no corrigió los defectos fundamentales del pueblo español y, en consecuencia, aunque produjo grandes bienes temporales, muchos de los cuales desaparecieron con él, puede afirmarse con bastante plausibilidad que no tuvieron efectos permanentes. Este caso se ha citado como una prueba de lo poco que los gobiernos pueden hacer en oposición a las causas que han determinado el carácter de la nación, demuestra cuánto es lo que los gobiernos no pueden hacer pero no que no puedan hacer nada.
Comparemos lo que era España al principio de ese medio siglo de gobierno liberal con aquello en lo que se convirtió al final de ese mismo periodo. Ese periodo arrojó las luces del pensamiento europeo sobre las clases más educadas y cultas, y posteriormente nunca cesó de expandirse. En el periodo anterior a ese momento los cambios iban en una dirección inversa. La cultura, la luz intelectual e incluso la actividad material se iban extinguiendo. ¿No había nada que permitiese contrarrestar ese hundimiento y le pudiera dar una dirección ascendente? Aunque mucho fue lo que Carlos III y Aranda no pudieron hacer, ese cambio de tendencia ¡fue la consecuencia última de lo que hicieron!
A ese medio siglo debe España el haberse librado de la inquisición y de los monjes, que ahora tenga parlamento y (salvo en intervalos excepcionales) una prensa libre, que se hayan extendido los sentimientos de libertad y de ciudadanía, que se hayan desarrollado los ferrocarriles y los múltiples constituyentes del progreso económico y material. En la España precedente a esa época no había ni un único elemento que permitiese haber conseguido esos resultados en ningún lapso de tiempo, en el caso de que el país hubiera seguido gobernado en la forma en que lo hacían los últimos príncipes de la dinastía austríaca o si los gobernantes borbones hubieran sido desde el principio como llegaron a ser después (tanto en Nápoles como en España)."

domingo, 4 de julio de 2010

Independence Day


Decía Oscar Wilde que la juventud de América es una de sus más viejas tradiciones. Se refería, claro, a los Estados Unidos de América. Para los anglosajones, América es el nombre del país y para ellos no existe el continente América, sino dos continentes, Norteamérica y Sudamérica, con el término Las Américas para referirse a ellos.

El cuatro de julio se celebra la independencia de este país, cuya proclamación tuvo lugar en Filadelfia este día de 1776, aunque hubo que esperar al final de la guerra contra el Reino Unido para hacerla efectiva.

El país es joven. No tiene ciudades medievales, ni catedrales góticas. El pasado indígena o hispano apenas se ha tenido en cuenta hasta ahora (el peso hispano actual se debe más a la inmigración reciente que a la escasa población de los territorios ganados a México o comprados a España en su día).

Pero este país joven tiene una larga historia que debería merecer una gran consideración. El New York Times fue fundado en 1851, el Washington Post en 1877, Los Angeles Times en 1891, el Wall Street Journal en 1889, el Chicago Tribune en 1847. Compárese con los periódicos de la vieja nación española, donde el ABC se funda en 1903 y el antecedente de El Correo, el Pueblo Vasco, lo hace en 1910. La Vanguardia es de 1881. Casi todos los demás son de anteayer.

Si vamos a las universidades, tenemos a Harvard, fundada en 1636. Yale es de 1701, la Universidad de Pennsylvania de 1740, Princeton de 1746, Columbia de 1745, Brown de 1764 y Cornell de 1865. En Medio Oeste, Northwestern data de 1851 y la Universidad de Chicago de 1890. Si nos vamos a la costa oeste, Stanford se fundó en 1891, y UCLA en 1919. Ahí ganamos con la de Salamanca, de 1218; la de Santiago de 1495; la de Barcelona en 1450 y la Complutense, de 1499. Pero poco más. Casi todas las demás universidades españolas son de fundación relativamente reciente. Si nos vamos a la historia de la investigación en estos centros, los números son de una más larga y continuada tradición investigadora en las usamericanas. La aceptación del mérito y no de la endogamia todavía no tiene historia en España.

La democracia tiene una historia ininterrumpida de más de más de 220 años en los Estados Unidos. España se enorgullece de haber celebrado sus 30 años.

La bolsa de Nueva York es de 1792, la de Madrid de 1831.

La historia de los parques nacionales en los USA empieza en 1872, con el establecimiento del parque de Yellowstone. Los Picos de Europa son parque nacional desde 1918, como Ordessa y Monte Perdido; Doñana tuvo que esperar a 1969.

Así es la juventud de los Estados Unidos de América, de una larga tradición.