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viernes, 9 de mayo de 2014

Escépticos en el pub. El diseño inteligente ¡vaya timo!


Este próximo día 10 de mayo, habrá un nuevo Escépticos en el pub, en esta ocasión tenemos a Ismael Pérez, autor del recomendabilísimo blog Homínidos y autor del libro que con el mismo título que la charla: El diseño inteligente ¡vaya timo!:
En la oscuridad de la noche, cuando las estrellas tachonan el cielo, la mente humana se enfrenta al infinito, a lo insondable, al misterio de los misterios: el universo. Las preguntas nos llenan la cabeza ¿de dónde ha venido el universo? ¿Cómo apareció? ¿Es eterno? Muchos afirman que el universo ha sido creado o diseñado por un dios todopoderoso y que hay pruebas científicas de que así es. Esto es lo que vamos a someter a examen. Saber cómo es, cómo ha sido y cómo será el universo es una de las cuestiones más profundas que nos podemos plantear. ¿Fue creado? ¿Está diseñado para que existamos los seres humanos? ¿Hay datos científicos que avalen esas creencias? Preguntas difíciles, pero a las que podemos acercarnos gracias a los avances que ha experimentado la ciencia y, haciendo uso del pensamiento crítico, podemos conseguir separar el grano de la paja.
Será donde siempre, en el pub Irish Corner (Calle Arturo Soria nº 6), a las 19:30h y completamente gratuito. Lamentablemente no podré ir, que viajo a Londres, pero como ya le he oído en otra presentación, casi me he leído el libro y conozco al susodicho os lo recomiendo con conocimiento de causa.

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Hace tres años en el blog: La economía de la discriminación (5).
Hace cinco años en el blog: Los poderes sobrenaturales de Tamariz.
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jueves, 22 de agosto de 2013

5: La Teoría de la Evolución: La Historia Más Asombrosa Jamás Contada. Y parte 11.

Entradas más vistas del blog. La número 5 es esta publicada originalmente el 09/04/09.

Las pruebas de la evolución



Voy a terminar la exposición de la Teoría de la Evolución con varios ejemplos de las pruebas que tenemos de la Evolución. Habrá más entradas que tengan que ver con la Evolución, pero serán ya acerca de las cosas que se deducen y no se deducen de ella y para hacer alguna aclaración metodológica. Lo que termina aquí es la exposición de la Teoría, en su versión inteligible para los no iniciados. He simplificado unas cuantas cosas aquí y allá para hacer entender el meollo del asunto, que es lo que me parece importante que tenga claro el público en general. Allá van las pruebas:

-El registro fósil. La Geología nos muestra cómo se puede calcular la edad de las distintas capas de los estratos sedimentarios que se observan en la Tierra. Un buen lugar para hacer estas observaciones son los cañones, donde la erosión ha dejado al descubierto muchas de estas capas, que llegan hasta cientos de millones de años en el pasado. En estas capas han quedado fósiles de animales y plantas que vivieron en esa época. Se observa en este registro fósil una continuidad de las formas y unos patrones compatibles con la Teoría de la Evolución. Por ejemplo, nunca se han observado animales complejos anteriores a los más simples. Un ejemplo de algo complejo como una lagartija en algún estrato anterior al origen de los vertebrados bastaría para invalidar la Teoría de la Evolución. Jamás ha ocurrido nada semejante.

-El ADN. Antes del descubrimiento del ADN se clasificaron los seres vivos según sus características físicas visibles. Esta clasificación, bien explicada por la Teoría vino a ser confirmada (los principios generales, no todos los detalles, que se alteraron con esta mejor evidencia) con el análisis del ADN. Además, el ADN proporciona el mecanismo predicho por la Teoría, como vimos en su momento.

-Las formas transicionales. Se encuentran formas transicionales perfectamente operativas para todos los órganos. Los ejemplos de ojos y alas incompletas son especialmente ilustrativos. También se encuentran órganos que pasan de tener una función para ser aprovechados en otra posterior. Por ejemplo, los huesos del oído en los mamíferos vienen de varios huesos de la mandíbula de especies anteriores. Los casos de patas delanteras que se hacen alas (aves voladoras), alas que se hacen aletas (pingüinos), patas que se hacen aletas (focas) o aletas que se hacen cuasi-alas (peces voladores) son más llamativos.

-Los órganos atrofiados. El apéndice que, en su día servía, según parece, para digerir con ayuda bacteriana un tipo de vegetales, hoy en día no tiene ningún uso.

-Las chapuzas en los organismos vivos. En una entrada pasada señalamos varias de estas chapuzas sólo en el ser humano.

-La evolución pillada in fraganti. Hemos pillado a la evolución haciendo de las suyas delante de nuestras narices. En el poco tiempo que ha durado la agricultura y la domesticación de animales, se han conseguido alterar de forma sustancial miles de especies. Algunas son ya incompatibles con sus variedades salvajes no domesticadas.

-La resistencia frente a las enfermedades. El propio ser humano tiene distinta adaptación según el ambiente en el que ha evolucionado. Los subsaharianos tienen más defensas frente a la malaria, los euroasiáticos más frente a la gripe y la peste.

-La mutación de los virus y bacterias. Los virus o bacterias demasiado virulentas acaban matando el organismo del que se aprovechan. Las versiones menos letales de la bacteria que la causa la sífilis son las que han sobrevivido hasta el presente.

-Los elefantes. Debido a la caza furtiva, los elefantes mutantes que carecen de colmillos tienen más posibilidades de sobrevivir. En los últimos años este tipo de elefantes representa ya el 10-15% de los nuevos nacimientos entre los elefantes asiáticos y llega hasta el 30% en algunas zonas para el elefante africano.

-Los embriones. Los embriones de los animales muestran rasgos de antepasados comunes. El embrión del delfín es sorprendentemente parecido al humano. Desarrolla, incluso, pequeñas patas traseras que luego pierde.

-La evolución convergente. Organismos que provienen de distintos antepasados y que comparten un nicho ecológico, acaban compartiendo características comunes presionados por el medio ambiente idéntico en el que se encuentran. Salamandras (anfibios) y salamanquesas (reptiles), delfines (mamíferos) y tiburones (peces) son sólo un par de ejemplos.

8 comentarios aquí.

domingo, 7 de abril de 2013

Halcones y palomas


Dos animales de la misma especie compiten por un recurso (una pareja, comida, un refugio,...). Ninguno es más grande ni más fuerte que el otro, ¿qué hacer? ¿Luchar? ¿Amagar, pero ceder si hay lucha?

Si evolutivamente están programados para luchar, uno se llevará el recurso, pero si el coste de luchar es muy alto (tanto que no se ve compensado por la ganancia del recurso) será una mala estrategia. En un mundo de luchadores, un individuo que no luche evitará esta pérdida y tendrá un éxito mayor.

Pero el mundo de esa especie tampoco podrá haber seleccionado la estrategia de no luchar. En un mundo de mansos, un individuo que desarrolle una estrategia luchadora tendrá una ganancia, puesto que en cada encuentro en que se compita por un recurso saldrá vencedor sin tener que llegar a luchar.

Hay varias maneras de encontrar una estrategia evolutivamente estable. Una implica que cada individuo luche solo con cierta probabilidad. Otra requiere que los animales puedan identificarse como Jugador 1 y Jugador 2 en cada encuentro. Si ambos reconocen cuál es cuál, pueden usar la estrategia que consiste en "luchar si eres el Jugador 1 y retirarse si eres el Jugador 2". Una manera de decidirlo puede ser el tamaño: el más grande y más fuerte es el 1. Pero hemos comenzado la entrada diciendo que eran parecidos.

También puede decidirse que el Jugador 1 sea quien llegó primero. Y esto lleva a una situación de mucho interés: se trata de un equilibrio muy estable y, de hecho, se observa muy a menudo en la naturaleza. Sin embargo, uno no encuentra razones claras por las que esto tenga que ser así si solo mira a ambos animales y a sus posibilidades de luchar por el recurso. En cambio, la Teoría de Juegos explica perfectamente bien la situación, como sabemos desde Maynard Smith.

¿Qué fuerza es esa que conduce al equilibrio? ¿Está determinada por las leyes de la Física?

Claro que lo está, pero hay que buscar la relación, que es muy sutil y que se aclara en cuanto entendemos eso de la selección del mejor adaptado y que una estrategia es una adaptación.

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domingo, 15 de agosto de 2010

La Teoría de la Evolución: La Historia Más Asombrosa Jamás Contada. Parte 4

(Lowlight 4, publicado el 24/03/09) 

Darwin

Llegamos, por fin, a Darwin. Se cumple este año el bicentenario de su nacimiento y los 150 años de la publicación de El Origen de las Especies. No voy a repetir aquí su biografía. Está en cualquier enciclopedia y ya la sabéis: le aburría la medicina, iba para cura, se embarcó en el Beagle por un lustro, años más tarde escribió su famoso libro y acabó reconociéndose agnóstico. El mayor homenaje que se le puede hacer es entender sus ideas y la trascendencia de éstas.

Darwin, como Wallace, propuso que la evolución de las especies ocurre por un proceso que consta de:

1. Variabilidad entre los individuos de una especie.
2. Selección del mejor adaptado al medio.

Esta es la Teoría de la Selección Natural. Volvamos al ejemplo de los gemelos, pero supongamos ahora que no son idénticos. Así, uno de ellos será mejor corredor que el otro. Si en su medio es importante correr para huir de un depredador o para cazar una presa, entonces el mejor adaptado a ese medio será el que tenga más probabilidades de tener más descendencia. En el futuro, mientras correr rápido sea una ventaja, en cada generación, la progenie de los más rápidos será un poco más abundante. Finalmente, los más rápidos formarán un grupo distinto de los lentos. Serán una especie nueva. Los lentos pueden tener finales distintos: pueden extinguirse, evolucionar de otra manera, ver disminuido su número, ocupar un nicho ecológico distinto,…

¿Cuánto tiempo necesita la descendencia de los más rápidos para ocupar todo su nicho ecológico y desplazar hasta la extinción a los más lentos? Muy poco. Consideremos, por ejemplo, un ecosistema que sólo puede sostener a 10.000 individuos de una especie y que, justamente, esa es la población que lleva habiendo en las últimas generaciones. Típicamente nacerán más individuos de los se puedan alimentar. Si la población pasa de estos 10.000 algunos morirán hasta volver a ese número. En este equilibrio, la tasa de crecimiento de la especie es del 0%. Pongamos ahora que ser un poco más rápido permite a un individuo que su descendencia crezca al 1% (una tasa modesta) a costa del linaje de los más lentos. Si los más rápidos son, por ejemplo, dos individuos de una familia, harán falta sólo unos pocos cientos de generaciones para que prácticamente todos los individuos de esa especie sean descendientes de aquellos más rápidos. Esto se debe a la naturaleza exponencial del crecimiento. Una nadería en términos geológicos.

Para entender lo anterior, convendría recordar aquí que si empezamos una inversión con un euro y cada año doblamos la cantidad (un generoso interés del 100%), al cabo de un año tendremos 2 euros. En dos años, 4 euros. En tres años 8, luego 16, 32, 64, 128, 256, 512 y, al cabo de 10 años, 1.024. Es decir, el euro se ha multiplicado por 1.000 en 10 años. La descendencia de nuestros corredores no aumenta un 100% en cada generación, sino un humilde 1%. Su tasa de crecimiento es 100 veces más lenta que el ejemplo y, además, sus descendientes tienen que llegar a ser 10.000, de ahí que necesiten unos cuantos cientos de generaciones para copar su nicho en el ecosistema y no solo un par de decenas.

Una cosa importante de entender es que la variabilidad entre los miembros de una especie no puede ser muy grande, así que todo el proceso evolutivo debe ser gradual y cada paso debe constituir, por sí mismo, una ventaja.

En el ejemplo anterior está claro que ser un poco más rápido siempre puede ser una ventaja. Hay otros ejemplos menos claros. ¿Cuál es la ventaja de medio ojo? ¿o de media ala? La mayor crítica al darwinismo en sus tiempos no venía de teorías científicas alternativas (como el lamarckismo) sino de prejuicios no científicos. Esto era cierto entonces y lo es ahora. El argumento fue propuesto en su día por William Paley: si paseando por el campo encontramos un reloj abandonado, al examinar la precisión de su maquinaria y su propósito evidente de medir el tiempo, concluiremos que no puede haber llegado a existir por un procedimiento natural (como se esculpen las rocas por el viento, por ejemplo), sino que detrás debe haber un relojero. Esto mismo ocurre con los organismos vivos. Tal es su complejidad que solo un creador o un diseñador inteligente puede haberlos hecho. Eso dice Paley.

Por otra parte, ¿de dónde sale esa variabilidad entre individuos? ¿Qué dice Darwin a todo esto? Lo veremos en la próxima entrada.

Mis apostillas:

1. La objeción de que tal vez alguna complejidad no pueda ser explicada mediante cambios graduales es una buena objeción. Decir que si tal complejidad existe debe existir también un diseñador inteligente es una mala conclusión. Por dos razones. La primera, porque este diseñador inteligente será un deus ex-machina, puesto ahí para ocultar nuestra ignorancia y parar la investigación, y que no tendrá ningún poder de explicación puesto que hará lo que nos dé la gana decir que haga. La segunda, porque la explicación es más complicada que lo que pretende explicar. Un diseñador inteligente será más complejo que sus creaciones. En vez de explicar la realidad, la estaremos complicando.

2. Con todo, sería posible que alguien manipule genéticamente una especie y le haga dar un salto evolutivo. Ese alguien no tiene por qué estar fuera de este universo. Un extraterrestre puede haberlo hecho. La teoría de Darwin abre una línea de investigación, que es la de averiguar si sus conclusiones son congruentes con la realidad. Hasta ahora nadie ha pillado a un diseñador inteligente in fraganti y sí, en cambio, se han acumulado montañas de evidencias a favor de la selección natural (incluso se la ha pillado in fraganti). Si uno es coherente, con cada nueva evidencia, debería considerar más y más probable la selección natural y menos la existencia de tal diseñador. Los propios proponentes de esa idea cada vez tienen menos lugares donde meter al diseñador porque cada vez hay más lugares en donde la explicación naturalista es suficiente. Pero no se rinden. Al parecer están satisfechos con su diseñador menguante.

jueves, 9 de abril de 2009

La Teoría de la Evolución: La Historia Más Asombrosa Jamás Contada. Y parte 11.


Las pruebas de la evolución

(Puedes leer la parte décima aquí).



Voy a terminar la exposición de la Teoría de la Evolución con varios ejemplos de las pruebas que tenemos de la Evolución. Habrá más entradas que tengan que ver con la Evolución, pero serán ya acerca de las cosas que se deducen y no se deducen de ella y para hacer alguna aclaración metodológica. Lo que termina aquí es la exposición de la Teoría, en su versión inteligible para los no iniciados. He simplificado unas cuantas cosas aquí y allá para hacer entender el meollo del asunto, que es lo que me parece importante que tenga claro el público en general. Allá van las pruebas:

-El registro fósil. La Geología nos muestra cómo se puede calcular la edad de las distintas capas de los estratos sedimentarios que se observan en la Tierra. Un buen lugar para hacer estas observaciones son los cañones, donde la erosión ha dejado al descubierto muchas de estas capas, que llegan hasta cientos de millones de años en el pasado. En estas capas han quedado fósiles de animales y plantas que vivieron en esa época. Se observa en este registro fósil una continuidad de las formas y unos patrones compatibles con la Teoría de la Evolución. Por ejemplo, nunca se han observado animales complejos anteriores a los más simples. Un ejemplo de algo complejo como una lagartija en algún estrato anterior al origen de los vertebrados bastaría para invalidar la Teoría de la Evolución. Jamás ha ocurrido nada semejante.

-El ADN. Antes del descubrimiento del ADN se clasificaron los seres vivos según sus características físicas visibles. Esta clasificación, bien explicada por la Teoría vino a ser confirmada (los principios generales, no todos los detalles, que se alteraron con esta mejor evidencia) con el análisis del ADN. Además, el ADN proporciona el mecanismo predicho por la Teoría, como vimos en su momento.

-Las formas transicionales. Se encuentran formas transicionales perfectamente operativas para todos los órganos. Los ejemplos de ojos y alas incompletas son especialmente ilustrativos. También se encuentran órganos que pasan de tener una función para ser aprovechados en otra posterior. Por ejemplo, los huesos del oído en los mamíferos vienen de varios huesos de la mandíbula de especies anteriores. Los casos de patas delanteras que se hacen alas (aves voladoras), alas que se hacen aletas (pingüinos), patas que se hacen aletas (focas) o aletas que se hacen cuasi-alas (peces voladores) son más llamativos.

-Los órganos atrofiados. El apéndice que, en su día servía, según parece, para digerir con ayuda bacteriana un tipo de vegetales, hoy en día no tiene ningún uso.

-Las chapuzas en los organismos vivos. En una entrada pasada señalamos varias de estas chapuzas sólo en el ser humano.

-La evolución pillada in fraganti. Hemos pillado a la evolución haciendo de las suyas delante de nuestras narices. En el poco tiempo que ha durado la agricultura y la domesticación de animales, se han conseguido alterar de forma sustancial miles de especies. Algunas son ya incompatibles con sus variedades salvajes no domesticadas.

-La resistencia frente a las enfermedades. El propio ser humano tiene distinta adaptación según el ambiente en el que ha evolucionado. Los subsaharianos tienen más defensas frente a la malaria, los euroasiáticos más frente a la gripe y la peste.

-La mutación de los virus y bacterias. Los virus o bacterias demasiado virulentas acaban matando el organismo del que se aprovechan. Las versiones menos letales de la bacteria que la causa la sífilis son las que han sobrevivido hasta el presente.

-Los elefantes. Debido a la caza furtiva, los elefantes mutantes que carecen de colmillos tienen más posibilidades de sobrevivir. En los últimos años este tipo de elefantes representa ya el 10-15% de los nuevos nacimientos entre los elefantes asiáticos y llega hasta el 30% en algunas zonas para el elefante africano.

-Los embriones. Los embriones de los animales muestran rasgos de antepasados comunes. El embrión del delfín es sorprendentemente parecido al humano. Desarrolla, incluso, pequeñas patas traseras que luego pierde.

-La evolución convergente. Organismos que provienen de distintos antepasados y que comparten un nicho ecológico, acaban compartiendo características comunes presionados por el medio ambiente idéntico en el que se encuentran. Salamandras (anfibios) y salamanquesas (reptiles), delfines (mamíferos) y tiburones (peces) son sólo un par de ejemplos.

(Otra entrada sobre la Teoría de la Evolución que te puede interesar: Halcones y palomas).

domingo, 5 de abril de 2009

La Teoría de la Evolución: La Historia Más Asombrosa Jamás Contada. Parte 10.

El sexo aburrido de las bacterias y otros ingenios

(Puedes leer la parte novena aquí).


Todavía no hemos acabado con el primero de los principios de la Teoría de la Evolución, el que se refiere a la variabilidad. Hasta ahora hemos considerado que se debía a mutaciones en el ADN producidas al copiarse éste de manera no fiel al original. Hay otros momentos en que puede haber variación en el ADN, como cuando éste es alterado por la radiación ultravioleta y reparado por la célula con alguna diferencia con respecto al original. Si esto ocurre en el espermatozoide o en el óvulo, nacerá un ser que acumulará una mutación con respecto a los progenitores. Todavía puede haber más maneras de generar variación en la carga genética. Las bacterias, por ejemplo, pueden intercambiar material genético por contacto, a través de un virus o incorporando el material de bacterias muertas. Todo esto, incluso, con bacterias de distinta especie. No llega a ser como el sexo, pero es un comienzo.

Un campo de estudio genético en boga es la epigenética. Ocurre que, sin alterar la estructura del ADN, es posible que se desactiven o activen algunos genes dependiendo de circunstancias externas. Esto es importante para el tratamiento de algunas enfermedades con componente genética. Pues bien, parece que también es posible que alguno de los genes que estaban activados en el progenitor y que se desactivaron por razones ambientales, pueden pasar desactivados a la descendencia. Para más detalles ved este artículo en Apuntes científicos desde el MIT. Esto agradaría, sin duda, a Lamarck, aunque no parece que los investigadores estén por destronar a Darwin para ponerlo en su lugar. Más bien interpretan este hecho en términos darwinianos ya que requieren del ADN, el mecanismo darwiniano de variación y herencia.

Todavía hay más. Puede haber cambios en el ADN por manipulación genética. La única causa de esta manera de variar el ADN encontrada hasta ahora es la humana. Desde hace unos pocos años que se comienza a hacer este tipo de alteraciones. Los alimentos transgénicos son unos ejemplos de ingeniería genética. Otro es el tratamiento de algunas enfermedades. Por ejemplo, para el grupo de enfermedades relacionadas con la presencia de hemoglobina distinta de la normal, se propone el tratamiento que consiste en retirar células de la médula ósea del enfermo, introducir en ellas el gen correcto mediante un virus y devolverlas al torrente circulatorio. Otro tipo de tratamiento consiste, no en alterar el genoma del paciente, sino el de una bacteria para que produzca la sustancia (insulina, por ejemplo) que el paciente no puede producir. La ingeniería genética actual es lo más parecido a un diseñador inteligente que hemos podido observar.

Mis estrambotes:

1. Espero que quienes estén en contra de los transgénicos por razones de principio (¿cuál?) no estén en contra de las personas transgénicas a las que les han añadido el gen de la hemoglobina o de las bacterias transgénicas con el de la insulina.

2. No he incluido en la lista la selección genética debida a la domesticación. En esa parte, el ser humano incide en el segundo principio de la Teoría, creando él el ambiente en el que tienen más éxito unas u otras características genéticas. Dicho de otra manera, en la ingeniería genética, el ser humano busca un gen y lo mete en otro sitio. En la domesticación, el gen se produce por mutación y lo que hace el ser humano es seleccionarlo al seleccionar el ser vivo que lo contiene.

Puedes leer la parte undécima y última aquí.

miércoles, 1 de abril de 2009

La Teoría de la Evolución: La Historia Más Asombrosa Jamás Contada. Parte 9.

El cerebro y la mente

(Puedes leer la parte octava aquí).



Una de las cosas que implica la Teoría de la Evolución y que puede ser empíricamente demostrada es el gradualismo. Significa este término que no hay saltos, por así decirlo, en la evolución. Cada órgano, cada habilidad, se ha ido construyendo poco a poco y de tal manera que cada paso debe constituir una mejora en sí misma. Vimos en su momento el caso del ojo, pero sin duda que es la consciencia la habilidad o característica más asombrosa de las que se observan en el mundo de la biología.

Los seres humanos somos conscientes de nosotros mismos, tenemos un yo, una identidad, somos capaces de pensamientos y de ideas abstractas. De entre de ellas, la idea de nosotros mismos es una de las más poderosas y, sin duda, es la más real. No sabemos bien cómo definirlo, pero todos nos entendemos cuando lo decimos.

Hay varios momentos de la evolución que son especialmente complicados y todavía no bien conocidos. Aunque ya dijimos que no competía a la Biología, sino a la Química, el origen de la primera estructura autorreplicante es uno de ellos. Otro momento es el origen de la célula y otro más el de la primera célula con núcleo. El origen y naturaleza de la consciencia añade uno más a estos momentos importantes. Llegados a este punto habrá quien esté tentado de dejar de investigar y de poner a un diseñador o un dios de por medio. Corre el peligro de quedarse con un dios menguante a medida que se vayan comprendiendo estos temas.

Una cosa es cierta; a pesar de que no sabemos cómo comenzó la vida, sabemos que algunas moléculas orgánicas básicas se pueden formar fácilmente en la naturaleza, que en las formas vivas éstas moléculas están presentes y que no hay elemento constitutivo de la materia de los seres vivos que no esté en la naturaleza. La diferencia entre materia viva y materia inerte es de organización. Algo parecido podemos decir con el origen de las células. El caso de la consciencia parece distinto. No vemos de qué está constituida. Bien pudiera ser algo distinto a todo lo que hay en el mundo físico que nos rodea. ¿Es así?

Echemos un vistazo a ver qué datos encontramos alrededor:

-Las plantas no parecen seres conscientes, tampoco los organismos unicelulares o los insectos, que nos recuerdan más a autómatas que a los animales superiores. Recordemos que hablamos de consciencia, no sólo de algún tipo de procesamiento de la información del entorno y de reacción frente a ello.

-Hay animales que muestran más consciencia de sí mismos que otros. Pocos animales se reconocen a sí mismos en un espejo. Los grandes simios y, si acaso, el elefante y el delfín. Es poca cosa, sí, pero es que otros animales ni siquiera llegan a ese nivel. Algo hay en la mente de los chimpancés que no hay en la de un ratón o un cocodrilo. Algo que está más cerca de una consciencia como la nuestra.

-Hay animales que muestran más signos de inteligencia que otros, como la capacidad para resolver problemas, usar un lenguaje, jugar o relacionarse socialmente.

-En el Homo sapiens, cuanto más atrás vamos en el tiempo, más nos acercamos al antepasado común con el chimpancé. ¿En qué momento se hicieron conscientes nuestros antepasados? En realidad no puede haber un momento. Cualquiera que sea el punto en que hagamos el corte y digamos “de ahí para adelante todos somos Homo sapiens, pero para atrás no” ocurrirá el hecho curioso que esa generación será más parecida a sus padres que a nosotros mismos.

-Ha habido otras especies de homínidos, cada una con su grado de inteligencia y de consciencia. El Homo habilis, por ejemplo, fue capaz de tallar piedras, pero parece que esto es lo único que supo hacer durante un millón de años.

-El desarrollo de cada individuo parte de la formación de un cigoto que se transforma en embrión, que se implanta y llega a ser feto y, a partir de ahí un bebé, un niño, un adolescente y un adulto. Ni en el cigoto ni en el feto hay consciencia, pero en el adulto sí. No hay un momento mágico en que pasamos de la no consciencia a la consciencia. Hay un proceso gradual.

-Hay enfermedades y malformaciones genéticas que impiden que el cigoto desarrolle una consciencia plena. Hay enfermedades terribles que hacen desaparecer poco a poco esta consciencia de un adulto.

-Todos los desarrollos anteriores están relacionados con el tamaño del cerebro, su organización y la complejidad de las redes neuronales que se producen por las sinapsis (conexiones químicas entre neuronas). Los escáneres muestran cómo distintas zonas del cerebro están ligadas a distintos tipos de pensamiento.

No sabemos cómo se desarrolla la noción de ser un ente que se piensa a sí mismo y que desarrolla sentimientos y raciocinio, pero sí sabemos que este desarrollo es gradual, y que no tiene por qué haber ningún constituyente distinto de los que ya encontramos en el mundo biológico. Todo es cuestión de alcanzar un nivel de complejidad en el cerebro tal que éste vaya, poco a poco, recabando información y estímulos, no sólo del mundo exterior, sino de sí mismo. La mente es un producto de un cerebro asombrosamente organizado. No por eso es menos maravillosa.

Puedes leer la parte décima aquí.

viernes, 27 de marzo de 2009

La Teoría de la Evolución: La Historia Más Asombrosa Jamás Contada. Parte 8.

Franklin, Watson y Crick

(Puedes leer la parte séptima aquí).

A lo largo del siglo 20 se fue vislumbrando la existencia y la composición del ADN. Los experimentos culminaron con los trabajos de Franklin, Watson y Crick, que dieron con su configuración de estructura de doble hélice. Pero ¿qué es el ADN?

El ADN (ácido desoxirribonucleico) es una molécula larguísima, en la que se van alternando miles de millones de veces cuatro estructuras básicas, que serían como las letras de un alfabeto, y que se denominan A, T, G y C. Así el ADN será una secuencia de estas letras. Con un detalle, la secuencia es doble y las letras de cada secuencia siempre van emparejadas con las de la otra secuencia y siempre con la misma pareja (la A con la T y la C con la G):
ATTGTTACCTTAAAGGTGC… (así miles de millones de letras)
TAACAATGGAATTTCCACG…(idem.) 
Lo asombroso es que esto no es una metáfora. Literalmente las estructuras A, T, G y C funcionan como letras de un texto (o notas de una partitura o símbolos de cualquier otro código que uno prefiera). Las letras forman palabras. Cada tres letras significa un aminoácido (o un punto). Es decir, cuando se lee esa parte del texto, se sintetiza ese aminoácido. Las palabras se agrupan en frases separadas por puntos. Así, entre dos puntos, está la instrucción para sintetizar unos cuantos aminoácidos, que conforman una proteína, que son los ladrillos con los que se construye el cuerpo del ser con ese ADN. El ADN está en el núcleo de cada célula, que tiene su sistema para leer las partes que le toca. Cómo se lee el ADN es todo un proceso digno de asombro. Si pudiéramos sentarnos dentro de una célula a verlo, sería uno de los espectáculos más increíbles que pudiéramos ver. Pero esto se nos escapa de nuestro tema. Yo quería hablar de cómo el ADN codifica las instrucciones y cuál es su papel en la Teoría de la Evolución. Sobre lo primero, valga lo dicho. Sobre lo segundo esta es la explicación.

Pongamos que la siguiente combinación permite abrir una caja fuerte:
673 299 362
La caja fuerte de nuestro ejemplo será un poco especial y se abrirá un poco (3 cm.) con cada número que acertemos y se cerrará un poco con cada número que no acertemos (2 mm.). Si se abre un poco solo podremos sacar objetos pequeños y, mientras más se abra, más objetos podremos sacar, así que abrir un poco más siempre es mejor. ¿Podremos llegar a dar con la combinación buena? Hay mil millones de combinaciones (los números de nueve cifras más el cero). Comencemos por un número al azar, por ejemplo, el siguiente:
238 483 382
Si lo comparamos con la combinación buena veremos que hemos acertado la séptima cifra, que es un 3. Como sólo hemos acertado un número la caja se abrirá sólo un poco. Naturalmente, nosotros no sabemos qué número hemos acertado, así que repetimos variaciones del número en las que sólo alteramos un dígito cada vez. Enseguida sabremos cuál es (lo sabremos porque la caja se cerrará al quitar ese 3 y poner otra cosa). Sólo habremos necesitado de, como mucho, 8 intentos para tener esa información. Una vez fijado ese 3 podemos seguir haciendo variaciones del número, pero sin cambiar el 3. Tarde o temprano acertaremos otro número (hacen falta unos nueve intentos para ello –por ejemplo, variando de todas las maneras posibles el primer número, aunque también podemos ir variando a azar cualquier cifra-). Así podemos seguir hasta acertar los nueve. Habremos necesitado de sólo unas decenas de pasos, aunque hayamos ido totalmente a ciegas.

Lo anterior resume el papel de las mutaciones en la adaptación. El ADN se replica cada vez que una célula se divide. Lo hace dividiendo las dos secuencias (como una cremallera) y dejando que cada letra busque su pareja entre el material celular, hasta tener dos moléculas nuevas de ADN. En una de estas, la réplica puede no ser exacta. Si esta célula es un espermatozoide o un óvulo, el nuevo ADN contendrá una mutación. Lo normal es que la mutación sea mala (no toques lo que funciona) y el nuevo ser tendrá una desventaja sobre sus congéneres, de manera que tendrá menos descendencia. La mutación mala no se propagará. Son los intentos fallidos de nuestro intento de abrir la caja fuerte. De vez en cuando una mutación será favorable (acertamos otro número en la combinación) y los individuos que la tengan se reproducirán con más frecuencia (los números que abren más la caja y que seguimos usando para hacer variaciones son los que sobreviven y evolucionan, los que cierran la caja los descartamos, se extinguen). Sobre estos se podrán ir añadiendo todavía mejores mutaciones (hasta, en nuestro ejemplo, dar con toda la combinación).

Como hemos dicho antes, el proceso real es mucho más complicado. No nos interesa aquí la parte química sobre cómo se producen las reacciones que llevan a leer una parte y no otra del ADN para producir una proteína en un momento determinado. Estos son otros asombros. Aquí quería mostrar cómo la naturaleza ha podido codificar una serie de instrucciones por el método prueba (mutación aleatoria) y error (lo que no funciona se extingue). El conjunto de instrucciones abarca muchas letras, pero ya hemos visto que no se llega a la combinación solo por azar, la selección del mejor adaptado hace que no haya que probar todas las combinaciones. En el caso de la caja fuerte habremos llegado a la combinación en unas pocas decenas de intentos, y no por acertar un número al azar entre mil millones de posibilidades.

Mis retahílas:

1. Si se leyera el ADN desde un extremo al otro observaríamos el gran caos que reina en el texto. Para empezar, la mayor parte del texto no codifica nada (o eso es lo que parece hasta ahora, porque no pasa nada si se quitan esos trozos). Luego ocurre que vamos encontrando genes sin ningún orden. Aquí uno que hace algo en la nariz, más allá otro encargado de segregar alguna sustancia química en el feto, después los restos de un gen que en algún momento, a nuestros antepasados lejanísimos servía de algo, pero ya no sirve, millones de letras más allá otro gen para otra parte de la nariz y así sucesivamente. Exactamente lo que esperaríamos de un mecanismo evolutivo y justo lo contrario de lo que se esperaría de un diseñador con un poco de claridad de ideas.

2. Unos de los aspectos de la Teoría de la Evolución menos entendidos es, precisamente, la idea de que la mutación es aleatoria, pero que la adaptación no lo es. La supervivencia de la mejor mutación hace el proceso total no aleatorio, en el sentido de que los organismos no se generan completos y complejos por casualidad, aunque sí en el sentido de que lo que constituye una buena adaptación, que dependerá del entorno.

3. Toda la vida en el planeta Tierra usa el mismo código genético (las mismas letras y las mismas palabras, pero no el mismo texto, que varía entre una especie y otra.) Plantas, animales, hongos y organismos unicelulares hablamos el mismo idioma genético. Por eso sabemos que todos hemos tenido el mismo origen. La vida en otros planetas tendrá su propio lenguaje, a no ser que algunos tengan un origen común.

Puedes leer la parte novena aquí.

martes, 24 de marzo de 2009

La Teoría de la Evolución: La Historia Más Asombrosa Jamás Contada. Parte 7


Mendel y Fisher

(Puedes leer la parte sexta aquí)


Hemos hablado de la selección del mejor adaptado, el segundo punto de la teoría de Darwin, y hemos visto cómo lidia con las preguntas destinadas a refutar la hipótesis. No he olvidado el primer punto sobre la variabilidad de los individuos y la pregunta pertinente: ¿de dónde sale esta variabilidad

Darwin, como todo el mundo, ve que la variabilidad entre los individuos de una especie (incluso entre hermanos) es un dato objetivo de la realidad. Pero según la teoría de Darwin, debe haber una causa que la explique. Debe haber algo que explique por qué cada individuo es como es y que permita que las características de los progenitores pasen a la descendencia, y que, más aún, la herencia no sea enteramente fiel. En la época de Darwin no se conocía tal mecanismo, y el propio Darwin reconocía que, de no encontrarse, su teoría estaría en la cuerda floja.

Un par de años antes de la publicación de El Origen de las Especies, en lo que entonces era Austria y ahora República Checa, un fraile se dedicaba a hacer experimentos con guisantes en el jardín de un monasterio. (Bueno, en honor a la verdad ya había sido ordenado sacerdote y obtenido un doctorado en Matemáticas y Ciencias.) Se trataba de Mendel, que descubre las tres leyes de la genética que llevan su nombre:
  1. Principio de uniformidad: Si se cruzan dos individuos de raza pura, los descendientes tendrán las mismas características.
  2. Principio de la segregación: Ciertos individuos son capaces de transmitir un carácter aunque en ellos no se manifieste.
  3. Principio de la transmisión independiente: los caracteres se transmiten independientemente unos de otros (excepto si están vinculados).
Mendel publicó sus resultados en una revista académica austriaca sólo ocho años después del libro de Darwin, pero pasaron completamente desapercibidos para la comunidad científica.

Hubo de esperarse hasta 1900 para “redescubrir” las leyes de Mendel. Al comienzo se encendió un vivo debate entre darwinistas y mendelianos. Los primeros sostenían la variación gradual de las especies, tal como se medía por la biométrica. Los segundos se fijaban en las variaciones discretas (a saltos, digamos) y se centraban en las leyes de la herencia.

En esto estábamos hasta que, en los años veinte, el biólogo y estadístico Fisher consiguió demostrar que la variabilidad gradual y continua observada por la biométrica podía ser explicada por la acción combinada de pequeños saltos dominados por la genética. En otras palabras: la genética era el mecanismo que explicaba la variabilidad necesaria en la teoría de Darwin. Nacía la Síntesis Evolutiva Moderna (o Síntesis Moderna, para abreviar).

En realidad tenemos la idea del gen, pero no sabemos dónde está físicamente. Sabemos cómo se hereda la variabilidad, pero seguimos sin saber cómo surge. Nos falta el ADN. Permanezcan atentos a sus pantallas.

Mis perlas:

1. Había dicho que esta Historia Más Asombrosa Jamás Contada iba a ser más corta que la Historia Más Grande Jamás Contada y ya vamos por la séptima entrega sin vislumbrar el final. Supongo que habrá que desdecirse, aunque siempre puedo decir que me refería al lapso temporal que abarca la historia, no a la historia en sí.

2. En cuanto identificamos al gen como la unidad de selección (y no el individuo o la especie), podemos entender muchas cosas aparentemente contradictorias en el comportamiento animal (y vegetal). El altruismo entre padres e hijos o entre hermanos es un instinto que claramente favorece la propagación de los genes de quien los posee.

3. Se me olvidó decir en la entrada anterior que la explicación de la paridad de los sexos en la descendencia es uno de los primeros ejemplos precursores de la Teoría de Juegos. Algo muy relevante para quien suscribe. John Maynard Smith, biólogo genetista, desarrolló esta manera de abordar el problema a su máxima expresión. Su libro, “Evolution and the Theory of Games” es ya un clásico. De él mamó, como buen mamífero, Dawkins.

Puedes leer la parte octava aquí.

viernes, 20 de marzo de 2009

La Teoría de la Evolución: La Historia Más Asombrosa Jamás Contada. Parte 6

La batalla de los sexos

(Puedes leer la parte quinta aquí).


Ha estado bien lo del ojo en la entrada anterior, ¿verdad? Hay todavía más explicaciones bellas ofrecidas por la Teoría de la Evolución. He aquí un caso que resolvió el propio Darwin.

Los hechos:

Los ciervos son polígamos. Un ciervo se aparea con un harén de hembras. Sólo uno, porque los demás ciervos se quedan a verlas venir. La pregunta es ¿por qué, entonces, nacen tantos machos como hembras? Para entender mejor la pregunta, observemos que, desde el punto de vista de la especie, tanto macho es un desperdicio, mejor si sólo hay los machos justos para fecundar a todas la hembras. Desde el punto de vista del individuo, mejor si las hembras están más distribuidas entre los machos.

Varias respuestas vienen a la cabeza:
  • Hacen falta más machos de los estrictamente necesarios para que compitan entre sí y las hembras se queden con el mejor.
  • Hacen falta para dar más variabilidad genética a la especie.
  • Hacen falta para que haya sustitutos por si acaso alguno se enferma o muere.
Todo lo anterior está bien, y puede explicar que haya más machos de los estrictamente necesarios, pero no explica que la proporción de cada sexos sea, precisamente, el 50%. La respuesta tiene que ser otra. Ésta es la que dio Darwin.

Pongamos que hay un macho por cada veinte hembras y que cada hembra tiene un cervatillo. En esta nueva generación, cada recién nacido tendrá la mitad de los genes de una de las hembras y la otra mitad del único macho. Por tanto, los genes del macho están presentes en la siguiente generación con una abundancia veinte veces mayor que los genes de las hembras. En estas circunstancias, para un gen, lo mejor es estar encarnado en un macho, por lo que hay una presión evolutiva para hacer machos con más frecuencia. El argumento sirve mientras haya más hembras que machos, y se invierte si hay más machos que hembras. El equilibrio evolutivo se produce cuando la proporción es 50-50. Esta es la belleza, elegancia y sencillez de la Teoría de la Evolución.

Bueno, Darwin no lo expresó exactamente así. De hecho, Darwin no sabía de la existencia de los genes y hablaba de características de los animales, pero la explicación era esencialmente la misma. Los genes vendrán enseguida, con Mendel, del que hablaremos en la próxima entrada.

Mis ripios:

1. La observación de las distintas maneras de asignar roles a machos y hembras en el mundo animal ha servido para formarse toda suerte de ideas preconcebidas acerca de la naturaleza de hombres y mujeres en nuestra especie. Es un completo error. En cada especie la evolución ha resuelto de una manera distinta el problema de cuánta descendencia generar y de cómo cuidar de ella. Pretender sacar conclusiones en ese aspecto sería como diseñar una dieta para el homo sapiens observando cómo se alimentan las ovejas.

2. Darwin y Wallace propusieron a la vez la Teoría de la Evolución (en su versión Selección Natural). Quien llevó la mayor parte de la fama fue Darwin. Ello es debido a dos factores. El primero es que sus libros no son sólo científicamente impecables, sino que también son un ejemplo de alta literatura y, además, están llenos de historias tan sugerentes como las que nos ocupan en estas entradas y no eluden el caso de la evolución humana. La otra razón es que tenía buenos amigos, entre ellos Huxley, que se llamaba a sí mismo “el bulldog de Darwin”, por la defensa apasionada que hacía de sus ideas.

Puedes leer la parte séptima aquí.

miércoles, 18 de marzo de 2009

La Teoría de la Evolución: La Historia Más Asombrosa Jamás Contada. Parte 5

El relojero ciego

(Puedes leer la parte cuarta aquí).

En la parte 4 de La Historia Más Asombrosa Jamás Contada vimos el concepto clave de Selección Natural. Quedaron pendientes de responder las preguntas acerca del gradualismo. ¿Cómo es posible que surja un órgano complejo sin la presencia de un diseñador?

Desde los tiempos de Darwin el ojo se consideró el órgano complejo por antonomasia, el reloj que hacía suponer la presencia de un relojero. Veamos qué dice la evidencia acerca de la evolución del ojo de los moluscos.
-¿Y por qué el de los moluscos?
-Paciencia.
En la figura tenemos cinco etapas en su evolución.


En el primer paso hay unas pocas células sensibles a la luz (tal vez se produce una reacción química que solo es posible en su presencia). Si este conjunto de células se dobla, podrán dar información acerca de la dirección de la fuente de luz (si viene de la derecha se activarán las células de la izquierda). Cuanto más cerrada esté la cavidad, más precisión darán sobre esta información. Cuando una cavidad se cierra tanto como en la tercera figura se convierte en una cámara oscura que permite, además, tener información acerca de la forma del objeto que emite o refleja la luz. Una burbuja de líquido permite una imagen todavía más nítida (cuarto dibujo). El final es el ojo del pulpo o del calamar, con una lente más refinada y con elementos protectores.

El ojo ha evolucionado gradualmente y cada paso constituye una mejor adaptación en un ecosistema en el que la luz ofrece información vital. Más aún, hay ejemplos de animales en cada uno de estos estadios de la evolución. En palabras de Richard Dawkins, la naturaleza es un relojero ciego.

Explicada la evolución del ojo, los antievolucionistas buscaron otros órganos complejos. El siguiente fue el ala. Mala elección. La naturaleza ofrece ejemplos de alas incompletas y, así todo, útiles para el animal. Hay ardillas voladoras (en realidad, planeadoras) y peces voladores que han convertido sus aletas en rudimentarias alas que les sirven para volar unos metros. Planear o volar de manera rudimentaria puede ser una ventaja. La habilidad de volar ha surgido entre los vertebrados varias veces de manera independiente. El pterosaurio era un reptil, las aves evolucionaron de un tipo de dinosaurio y los murciélagos son mamíferos. Esto sin contar a los peces voladores. Cada uno provenía de un antepasado no volador.

Mis añadidos:

1. Como tampoco el ala pudo con Darwin, los antievolucionistas siguen buscando ejemplos. Que si el mecanismo del flagelo de una bacteria, que si el mecanismo de defensa de un escarabajo que mezcla dos gases para producir una pequeña explosión, y así sucesivamente. Cuando escriben "la teoría de la evolución no puede explicar ..." realmente están diciendo: "como a mí no se me ocurre una explicación, es que no la hay" o, mejor aún: "no sólo soy ignorante en este asunto, lo que es perdonable, sino que no quiero estudiarlo, lo que es imperdonable".

2. En los gráficos de la evolución del ojo de los moluscos se observa cómo los nervios que llevan la información de las células al cerebro salen por la parte convexa y se unen por detrás del ojo camino del cerebro. En el ser humano estos nervios quedaron en la parte cóncava y se juntaron dentro del ojo, de manera que tienen que atravesarlo para llegar al cerebro. El lugar por el que atraviesan el ojo es el punto ciego de nuestra visión. Chapuzas así son las que uno esperaría de la evolución y no de un diseñador.

3. Hablando de chapuzas. He aquí unas más, solo en el ser humano:
  • Las piernas se doblan hacia atrás. Los bípedos que doblan sus extremidades hacia adelante caminan o corren con mayor eficiencia.
  • El conducto que va de la próstata a los testículos se enreda con el sistema urinario de una manera que no para de crear problemas a muchos varones adultos.
  • La cabeza de los recién nacidos apenas cabe por el canal del parto, produciendo grandes dolores a las parturientas.
  • Músculos y huesos no son lo suficientemente fuertes para mantener la posición erguida durante demasiado tiempo, de ahí la frecuencia de los dolores de espalda.
  • La epiglotis no cierra completamente la tráquea, así que no podemos beber y respirar al mismo tiempo (los demás mamíferos sí pueden) y por eso nos atragantamos a menudo. Por otra parte, esto nos permite articular más sonidos, pero no costaba mucho haber diseñado un mecanismo mejor.
  • El aparato reproductor está al lado del aparto excretor. (Esto más que una chapuza parece una broma de mal gusto.)
Puedes leer la parte sexta aquí.

domingo, 15 de marzo de 2009

La Teoría de la Evolución: La Historia Más Asombrosa Jamás Contada. Parte 4

Darwin


(Puedes leer la parte tercera aquí).

Llegamos, por fin, a Darwin. Se cumple este año el bicentenario de su nacimiento y los 150 años de la publicación de El Origen de las Especies. No voy a repetir aquí su biografía. Está en cualquier enciclopedia y ya la sabéis: le aburría la medicina, iba para cura, se embarcó en el Beagle por un lustro, años más tarde escribió su famoso libro y acabó reconociéndose agnóstico. El mayor homenaje que se le puede hacer es entender sus ideas y la trascendencia de éstas.

Darwin, como Wallace, propuso que la evolución de las especies ocurre por un proceso que consta de:
  1. Variabilidad entre los individuos de una especie.
  2. Selección del mejor adaptado al medio.
Esta es la Teoría de la Selección Natural. Volvamos al ejemplo de los gemelos, pero supongamos ahora que no son idénticos. Así, uno de ellos será mejor corredor que el otro. Si en su medio es importante correr para huir de un depredador o para cazar una presa, entonces el mejor adaptado a ese medio será el que tenga más probabilidades de tener más descendencia. En el futuro, mientras correr rápido sea una ventaja, en cada generación, la progenie de los más rápidos será un poco más abundante. Finalmente, los más rápidos formarán un grupo distinto de los lentos. Serán una especie nueva. Los lentos pueden tener finales distintos: pueden extinguirse, evolucionar de otra manera, ver disminuido su número, ocupar un nicho ecológico distinto,…

¿Cuánto tiempo necesita la descendencia de los más rápidos para ocupar todo su nicho ecológico y desplazar hasta la extinción a los más lentos? Muy poco. Consideremos, por ejemplo, un ecosistema que sólo puede sostener a 10.000 individuos de una especie y que, justamente, esa es la población que lleva habiendo en las últimas generaciones. Típicamente nacerán más individuos de los se puedan alimentar. Si la población pasa de estos 10.000 algunos morirán hasta volver a ese número. En este equilibrio, la tasa de crecimiento de la especie es del 0%. Pongamos ahora que ser un poco más rápido permite a un individuo que su descendencia crezca al 1% (una tasa modesta) a costa del linaje de los más lentos. Si los más rápidos son, por ejemplo, dos individuos de una familia, harán falta sólo unos pocos cientos de generaciones para que prácticamente todos los individuos de esa especie sean descendientes de aquellos más rápidos. Esto se debe a la naturaleza exponencial del crecimiento. Una nadería en términos geológicos.

Para entender lo anterior, convendría recordar aquí que si empezamos una inversión con un euro y cada año doblamos la cantidad (un generoso interés del 100%), al cabo de un año tendremos 2 euros. En dos años, 4 euros. En tres años 8, luego 16, 32, 64, 128, 256, 512 y, al cabo de 10 años, 1.024. Es decir, el euro se ha multiplicado por 1.000 en 10 años. La descendencia de nuestros corredores no aumenta un 100% en cada generación, sino un humilde 1%. Su tasa de crecimiento es 100 veces más lenta que el ejemplo y, además, sus descendientes tienen que llegar a ser 10.000, de ahí que necesiten unos cuantos cientos de generaciones para copar su nicho en el ecosistema y no solo un par de decenas.

Una cosa importante de entender es que la variabilidad entre los miembros de una especie no puede ser muy grande, así que todo el proceso evolutivo debe ser gradual y cada paso debe constituir, por sí mismo, una ventaja.

En el ejemplo anterior está claro que ser un poco más rápido siempre puede ser una ventaja. Hay otros ejemplos menos claros. ¿Cuál es la ventaja de medio ojo? ¿o de media ala? La mayor crítica al darwinismo en sus tiempos no venía de teorías científicas alternativas (como el lamarckismo) sino de prejuicios no científicos. Esto era cierto entonces y lo es ahora. El argumento fue propuesto en su día por William Paley: si paseando por el campo encontramos un reloj abandonado, al examinar la precisión de su maquinaria y su propósito evidente de medir el tiempo, concluiremos que no puede haber llegado a existir por un procedimiento natural (como se esculpen las rocas por el viento, por ejemplo), sino que detrás debe haber un relojero. Esto mismo ocurre con los organismos vivos. Tal es su complejidad que solo un creador o un diseñador inteligente puede haberlos hecho. Eso dice Paley.

Por otra parte, ¿de dónde sale esa variabilidad entre individuos? ¿Qué dice Darwin a todo esto? Lo veremos en la próxima entrada.

Mis apostillas:
1. La objeción de que tal vez alguna complejidad no pueda ser explicada mediante cambios graduales es una buena objeción. Decir que si tal complejidad existe debe existir también un diseñador inteligente es una mala conclusión. Por dos razones. La primera, porque este diseñador inteligente será un deus ex-machina, puesto ahí para ocultar nuestra ignorancia y parar la investigación, y que no tendrá ningún poder de explicación puesto que hará lo que nos dé la gana decir que haga. La segunda, porque la explicación es más complicada que lo que pretende explicar. Un diseñador inteligente será más complejo que sus creaciones. En vez de explicar la realidad, la estaremos complicando.

2. Con todo, sería posible que alguien manipule genéticamente una especie y le haga dar un salto evolutivo. Ese alguien no tiene por qué estar fuera de este universo. Un extraterrestre puede haberlo hecho. La teoría de Darwin abre una línea de investigación, que es la de averiguar si sus conclusiones son congruentes con la realidad. Hasta ahora nadie ha pillado a un diseñador inteligente in fraganti y sí, en cambio, se han acumulado montañas de evidencias a favor de la selección natural (incluso se la ha pillado in fraganti). Si uno es coherente, con cada nueva evidencia, debería considerar más y más probable la selección natural y menos la existencia de tal diseñador. Los propios proponentes de esa idea cada vez tienen menos lugares donde meter al diseñador porque cada vez hay más lugares en donde la explicación naturalista es suficiente. Pero no se rinden. Al parecer están satisfechos con su diseñador menguante.

Puedes leer la parte quinta aquí.

sábado, 14 de marzo de 2009

La Teoría de la Evolución: La Historia Más Asombrosa Jamás Contada. Parte 3

Lamarck, Matthew y Wallace



(Puedes leer la parte segunda aquí).

Los experimentos para comprobar la hipótesis de la generación espontánea llevaron a la conclusión que ahora sabemos obvia: no hay tal cosa. Establecido este hecho, clasificado el mundo biológico, estudiados los fósiles y atisbadas las primeras nociones evolutivas, el ambiente estaba preparado para llegar a comprender el origen de la diversidad de los seres vivos. Estamos terminando el siglo 18 y comenzando el 19. El hecho de que las especies evolucionan y no son inmutables (o casi) comienza a estar claro. El propio abuelo de Darwin, Erasmus Darwin, médico, filósofo naturalista y poeta, entre otras cosas, le dedica un poema a la evolución, en el que traza una progresión de la vida desde los microorganismos a la sociedad civilizada.

Lamarck ofrece la primera teoría seria de la evolución, en la que dice que el medio ambiente obliga a las especies a adaptarse y propone su teoría de los caracteres adquiridos. Podemos explicar esta idea mediante una paradoja de los gemelos (en plan Einstein). Supongamos que tenemos dos hermanos gemelos idénticos, con las mismas aptitudes para la carrera. Uno de ellos es sedentario, pero el otro se entrena para todas las maratones del mundo. Según Lamarck, los hijos del segundo tendrán mejor aptitud para ser corredores que los del primero.

Las ideas de Lamarck influyeron grandemente en su época. El propio Darwin comenzó siendo admirador de su obra. Sin embargo, pronto aparecieron argumentos bastante contundentes en su contra. Podemos resumirlos así: si a generación tras generación de una familia de animales les cortamos una oreja, no acabaremos teniendo descendientes sin orejas, no importa cuántas generaciones hayan pasado. Así que nada, a pensar otra cosa. Y es aquí que tenemos que hablar de …
-¿Darwin?
-Todavía no.
Antes tenemos que rendir homenaje o dos co-descubridores del principio de la Selección Natural. El primero es Matthew, que lo expone en sus obras sobre arboricultura, aunque le faltó la generalidad expresada por Darwin, no dio con una buena definición de especie, le faltó exponer el carácter gradual de la evolución y pensó que las extinciones sólo eran debidas a causas naturales. Además, para él, el sentido de la belleza que encontraba en la naturaleza no podría ser explicado más que como intervención divina. Es decir, que Mattheu, habiendo expresado el principio de la Selección Natural, no llegó a exprimirle todo su poder explicativo y predictivo.

El segundo es Wallace, que desarrolló a la vez que Darwin la Teoría de la Evolución, poniendo como mecanismo la variación entre los individuos y la selección del mejor adaptado. Pero dejemos para la siguiente entrada la explicación de estos principios. Ahora quisiera destacar el buen rollito y admiración mutua que había entre Wallace y Darwin. Es sabido que Darwin tardó mucho en escribir su libro El Origen de las Especies desde su famoso viaje en el Beagle. Tanto se lo pensó que, Cuando Darwin había redactado los nueve o diez primeros capítulos de su libro recibió una carta de Wallace. Cuando Darwin leyó el manuscrito quedó conmocionado, Wallace había llegado esencialmente a la misma teoría que él. Los amigos de Darwin, arreglaron todo para que una memoria conjunta Darwin-Wallace sobre la selección natural fuese presentada ante la Linnean Society de Londres. Esta presentación equivalió a una publicación simultánea de los hallazgos de ambos.

Mis anotaciones:

1. Uno pensaría que las personas educadas deberían ser conocedoras de la teoría de la evolución, en su versión moderna. Sin embargo hay gente que todavía tiene la idea lamarckiana de la evolución de las especies, véase, si no, este artículo del todólogo Juan Manuel de Prada.

2. No hay que desdeñar la aportación de Lamarck. Fue una hipótesis que no prosperó. Así es el avance científico. Aunque las ideas de Lamarck no valieran para explicar la evolución de las especies, sí pueden valer para explicar la evolución de otro tipo de entidades, como las normas sociales.

3. Y no, no valen para explicar el 50% de la variabilidad en los rasgos de la personalidad humana que no explica la genética, por si alguien se lo estaba preguntando.

Puedes leer la parte cuarta aquí.

jueves, 12 de marzo de 2009

La Teoría de la Evolución: La Historia más Asombrosa Jamás Contada. Parte 2.


Linneo, Buffon … y ¡Borges!



(Puedes leer la primera parte aquí).

Así, pues, tenemos la idea de que los animales son máquinas animadas por el “aliento de la vida”. En este orden de cosas, lo suyo es estudiar estas máquinas, documentarlas, y clasificarlas. En esto se ocupó la historia natural durante los siglos 17 y 18, que tuvo como culminación la obra de Linneo, cuya influencia está presente todavía. Clasificó la naturaleza de manera jerárquica. Realizó la primera agrupación en Reinos y luego estos se iban dividiendo en Filos, Clases, Órdenes, Familias, Géneros y Especies. Así, al ser humano actualmente se le clasifica como sigue:

Reino: animal
Filo: cordados (con espina dorsal, como los vertebrados)
Clase : mamíferos
Orden: primates
Familia: homínidos
Género: Homo
Especie: Homo sapiens

Esta clasificación no es la original de Linneo, quien, en la primera edición de su Systema naturae, clasificó al hombre y a los monos en el grupo de los antropomorfos, un subconjunto de los cuadrúpedos, porque por entonces no reconocía signos orgánicos que le permitieran ubicar al ser humano en lugar privilegiado de la escala de los vivientes. Años más tarde, en el prefacio de Fauna Suecica, manifestó que había clasificado al hombre como cuadrúpedo porque no era planta ni piedra, sino un animal, tanto por su género de vida como por su locomoción, y porque, además, no había podido encontrar un solo carácter distintivo por el cual el hombre se pudiera diferenciar del mono. Señaló, también, que el hombre no era gusano porque tenía cabeza, no era insecto porque carecía de antena, no era pez porque no tenía aletas, y tampoco era pájaro porque no tenía alas.

Linneo nunca reconoció en el lenguaje un factor diferenciador del ser humano, pero entendió que con la razón, la nobilissima ratio, el hombre superaba a todos los animales. A partir de la décima edición de Systema naturae reemplazó a los cuadrúpedos por los mamíferos y, como primer orden de estos, puso a los primates, entre los cuales colocó al hombre.

Lineo todavía se enmarca en el esencialismo que permea casi todo el pensamiento acerca de la naturaleza desde Platón. Después de él, en Buffon, hay un atisbo de pensamiento evolutivo, al reconocer que, por ejemplo, los grandes felinos y los gatos comunes podrían tener un antepasado común, del cual se habrían separado las distintas especies al haber sido moldeadas por su medio ambiente. Buffon no llevó más allá su argumento. De hecho, pensaba, como casi todo el mundo, que las especies se creaban por generación espontánea, y que posteriormente podía suceder el amoldamiento.

Mis divagaciones:
1. No resisto la tentación de colocar en esta entrada otra clasificación de los animales más moderna que nos advierte de que clasificar no es una tarea nada trivial. Se trata de la que hace Borges en "El Idioma Analítico de John Wilkins":
Esas ambigüedades, redundancias y deficiencias recuerdan las que el doctor Franz Kuhn atribuye a cierta enciclopedia china que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos. En sus remotas páginas está escrito que los animales se dividen en (a) pertenecientes al Emperador, (b) embalsamados, (c) amaestrados, (d) lechones, (e) sirenas, (f) fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificación, (i) que se agitan como locos, (j) innumerables, (k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, (l) etcétera, (m) que acaban de romper el jarrón, (n) que de lejos parecen moscas.
2. La verdad es que, desde la perspectiva moderna, cuesta entender que varios estudiosos hayan estado tan cerca y no hayan llevado hasta el final sus hipótesis o sus conclusiones. ¿Qué le costaba a Buffon extender el agrupamiento de los felinos a todos los mamíferos, por ejemplo?(En justicia hay que decir que, por lo menos, pensaba que había una especie de plan que agrupaba a los vertebrados.) Sencillamente le costaba que no sentía la necesidad de ir más allá. La generación espontánea estaba asumida como una explicación para todo, así que ¿para qué otra hipótesis alternativa? Hace falta que alguien sea capaz de pensar si esa generación espontánea realmente se sostiene, y que esos ratones o gusanos que vemos aparecer “espontáneamente” en realidad vienen de alguna parte.

Puedes leer la tercera parte aquí.

martes, 10 de marzo de 2009

La Historia Más Asombrosa Jamás Contada. Parte 1


Nos cuenta Jesús Zamora en su blog las perlas que encuentra debatiendo con anti-evolucionistas. Con Jesús las cosas siempre toman su cariz humorístico, así que lo recomiendo vivamente, además me he animado y he metido un poco de baza yo también.

Esto me hace pensar que, cuando acabé mi Historia Más Grande Jamás Contada en las primeras entradas, medio prometí que algún día haría algo parecido con otras ciencias. Intentaré decir algo relevante acerca de la Teoría de la Evolución. Es una historia más corta (la Teoría, no la Evolución), pero no es menos asombrosa. Como siempre, aprovecharé para hacer mis comentarios particulares.

La Historia Más Asombrosa Jamás Contada: La Teoría de la Evolución

Parte 1. Los antecedentes.



Los antiguos normalmente no daban mayor importancia a la diversidad de la vida en el planeta, en el sentido de que no había en ella nada particular que debiera explicarse. Tal diversidad era parte de la diversidad de los fenómenos naturales, y todos se explicaban por algún tipo de creación (génesis), por algún propósito intelectual (la causa formal de Aristóteles), o algún otro proceso igual de mágico. Había algún materialista aquí y allá inconforme con estas explicaciones, como los atomistas (y sus seguidores a lo largo de los siglos, como Lucrecio), pero esta visión antigua llegó hasta, por lo menos, el Renacimiento. En este orden de cosas, lo más que se podía hacer era clasificar los seres vivos y estudiar su funcionamiento.

Se cuenta que, cuando Platón dio la definición de hombre como “bípedo implume”, por la que fue elogiado, llegó Diógenes (¿quién si no?) con un pollo desplumado a la Academia gritando “¡Te he traído un hombre!”. Platón tuvo que añadir: “con uñas planas”. Aristóteles fue el primer gran clasificador. Lo hizo algo mejor que sus maestros, pero de vez en cuando decía unas cosas bastante raras, como que los hombres tenían más dientes que las mujeres (también lo decía de los machos de las cabras y las ovejas respecto a las hembras).

Al-Yahiz, un pensador afro-árabe escribió en el siglo 9 el primer libro que puede considerarse como antecedente de la Teoría de la Evolución: El Libro de los Animales. Consideró el efecto del medio ambiente en las posibilidades de supervivencia de los animales, describió la lucha por la vida y describió las cadenas alimenticias. Describía, además, cómo el medio ambiente puede explicar las características físicas de las distintas especies y, en particular, el color de la piel en el ser humano.

Las ideas de Al-Yahiz no cuajaron en Occidente (y, como vemos hoy día, tampoco en Oriente), así que llegamos al Renacimiento con ideas acerca de la generación espontánea de la vida, que puede surgir de la materia inerte gracias al aliento de la vida. No me preguntéis qué es ese aliento, ni ellos lo sabían. Podían haber dicho un qué-sé-yo y habría tenido el mismo poder de explicación. Es decir, la materia viva es materia inerte más otra cosa.

Las disecciones practicadas en el Renacimiento y el estudio de la Fisiología comenzaron una larga transición en la manera de ver el mundo vivo que terminó en el siglo 17, en que se cambió la visión de la naturaleza como un organismo por la visión de la naturaleza como una máquina.

Este cambio significa que, por primera vez en la historia de la humanidad, se entiende que la materia viva está compuesta de las mismas cosas que la materia inerte, como una máquina que se mueve puede estar compuesta de elementos que, fuera de la máquina no se mueven. Esto nos debe recordar a la unificación de la Tierra y el Cielo por parte de Newton.

Mis comentarios:

1. Esta unificación de la materia viva y la inerte no pareció conmover tanto a los pensadores de la época como la unificación de Newton. La razón seguramente sea doble. Por una parte, el cambio de visión fue muy gradual. Nada que ver con los descubrimientos de Newton, que cambiaron la Física de la noche a la mañana. Por la otra, no se entendió la unificación de manera completa. Al ser humano de quedaba, además, el alma. Así que no pasa nada porque los seres vivos sean máquinas en lugar de organismos con “aliento vital”.

2. Asombrémonos de cómo el primer precursor serio de la Teoría de la Evolución es un musulmán de la edad de oro de su civilización. Es de lamentar que en el mundo musulmán la Teoría de la Evolución no tenga ahora apenas acogida popular. Cuando la ignorancia entra por la puerta la libertad salta por la ventana.

Puedes leer la segunda parte aquí.