sábado, 12 de marzo de 2011

¿Qué es esa cosa llamada ciencia?

De unos comentarios míos en el Otto Neurath:

Hay algunos seres humanos que en algún momento se proponen un proyecto: entender y explicar la realidad. Lo primero que encuentran es que ese proyecto, así dicho, no está bien expresado. La definición no es operativa y discutiremos eternamente acerca de lo que es entender y explicar.

Así, pues, optan por la siguiente definición, que es la que definirá el proyecto a partir de ahora: encontrar hechos, leyes que generalicen los hechos y teorías (conjunto de leyes primitivas) que expliquen las leyes (excepto las primitivas).

Además, proponen una medida para saber si esas teorías explican o no: si con una predecimos más y mejor los hechos y con ellas podemos interactuar más y mejor con la realidad (usando la ley de la palanca para mover objetos, por ejemplo) que con una alternativa, será esa la definición de mejor explicación.

A partir de aquí buscamos una manera de construir o testar esas teorías. Esto es el método científico (lógico-deductivo-materialista-positivista-legalista-naturalista-o como se quiera llamar).

Con ese método construimos teorías que, efectivamente, con el criterio anterior, ofrecen cada vez mejores explicaciones. ¿Dónde está la circularidad o el suponer lo que queremos demostrar?

A priori nos marcamos un proyecto. A posteriori comprobamos que nos acercamos a él. El que el método permita esto es su virtud, no su defecto.

Podía no haber ocurrido así. Podíamos haber construido teorías que ofrecen mejores explicaciones con el criterio anterior basadas no en el método lógico-deductivo-positivista-..., sino con el método de hacer caso a un maestro, el de la palabra revelada, el de mirar los posos del café, el de la metafísica, el de la dialéctica, you name it. Pero no ha sido así.

Podía haberse dicho: como mi objetivo es acercarme a Bilbao, es redundante decir que me he acercado a Bilbao porque resulta que mido el éxito según si estoy más cerca de Bilbao. Bilbao a priori y a posteriori. Eran mejores las paradojas de Zenón de Elea.

Se ha dicho: por lo menos el fideísta busca una explicación absoluta, y eso tiene de bueno. Por lo mismo podía haberse dicho: por lo menos el fideista persigue una quimera, y eso tiene de bueno. 

De hecho los granos se extirpan sin definiciones perfectas de grano y de extirpabilidad.

Hay una mejor manera de entender y explicar la realidad (según lo dicho antes acerca de esos términos). El hecho de que algunos filósofos no sepan encajarla en sus esquemas mentales dice algo acerca de lo mal formulados que están esos esquemas mentales y nada acerca de esa mejor manera.

Tal vez se refieran a que entender y explicar es otra cosa. Está bien. Pero esto abre dos cuestiones.

Primera: si tienen otra manera de dar una mejor definición de explicar y entender y se mojan con una manera operativa de comprobar si cumplen el objetivo, adelante.

Segunda: aunque no les guste la propuesta del comentario (eso de saber que decir que estamos entendiendo más cuando interactuamos mejor con la realidad) por lo menos podrán hacer el ejercicio de decir "condicionado a ese objetivo proponemos tal y cual cosa que será mejor que ese positivismo".

Como nadie ha conseguido nunca proponer nada distinto y mejor que el método científico yo, como Diógenes ante el discurso de Zenón de Elea, diré que el movimiento se demuestra andando.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Lo confieso: soy feminista

Ahora que acabamos de pasar el día de la mujer, confieso mi feminismo. Como hay muchos discursos feministas, habrá que dejar claro a cuál me refiero.

En primer lugar, soy feminista en un sentido que creo es general en nuestra sociedad, en el que declara que hombres y mujeres deben ser iguales en todo tipo de derechos y obligaciones, y en que deben garantizarse la igualdad de oportunidades de ambos sexos. No parece esto ser muy feminista hoy en día, pero históricamente lo ha sido hasta hace dos días.

En segundo lugar, soy feminista porque pienso que debemos mirar con suspicacia situaciones donde haya desequilibrios entre ambos sexos. Es posible que haya tendencias (medias) en hombres y mujeres que expliquen algunos desequilibrios en la participación de los sexos en alguna actividad, pero todavía es temprano para asegurar que eso sea así. Las mujeres eran minoría hasta hace poco en los estudios de derecho, mientras que ahora son mayoría. Ahora mismo son minoría en ingeniería. ¿Debemos concluir que la razón es que las mujeres no se sienten tan atraídas por esta carrera como los hombres o que el cambio en ingeniería está ocurriento de manera más lenta de cómo lo hizo en derecho? En ausencia de una respuesta clara, no debemos eliminar la posibilidad de que esté habiendo algún tipo de dinámica histórica, de discriminación o de lo que sea que impide un aumento a mayor ritmo del número de ingenieras.

En tercer lugar, soy feminista porque pienso que debemos tomar políticas activas para contrarrestar las fuentes de discriminación y las dinámicas sociales que impiden la garantía de la igualdad de oportunidades.

Finalmente, soy feminista porque tengo dos hijas. Yo estoy bien colocado. Mi carrera no va a depender en ninguna medida apreciable de que la sociedad se haga más machista o más hembrista, pero la de mis hijas sí. A mí me importa un comino que las mujeres sean en media más listas o más tontas que los hombres. Lo que me importa es lo listo o tonto que soy yo y, como ya he dicho, mi trabajo no dependerá de que hombres o mujeres acaparen nada. Sí me importa, en cambio, que algún tipo de prejuicios o de información sesgada acerca de las capacidades o voluntades de las mujeres y hombres haga que a mis hijas se las juzgue según ese sesgo y no según sus propias capacidades.

lunes, 21 de febrero de 2011

¿Democracia en el mundo árabe?


Estamos asistiendo a un proceso histórico en el mundo árabe. No sabemos en qué quedará todo, pero sí sabemos que las protestas son para derrocar regímenes sátrapas y demandar democracia. Habrá fanáticos que quieran pescar en río revuelto y quién sabe si no harán algunas capturas, pero los países democráticos deben apoyar decididamente las protestas.

La historia de estas sociedades no incluye importantes periodos de democracia, pero eso no es un dato para decir que la democracia sea imposible en estos países, sino que será un proceso seguramente difícil. Exactamente como ha sucedido en todos los demás países donde nunca hubo democracia hasta que se instauró por primera vez.

Los condicionantes sociales nunca han sido capaces de limitar la naturaleza humana que anhela la libertad. Los pueblos pueden tomar malas decisiones, pero será difícil que se empeñen en continuar libremente en regímenes aberrantes por mucho tiempo. Los alemanes eligieron a los nazis (sin mayoría absoluta) y eso no sucedió en un país árabe precisamente. Latinoamérica está mejor con democracias que de vez en cuando nos dan un populista inepto que con dictaduras que nos los dan siempre.

Ocurrirá lo mismo en los países árabes. En algunos ganarán las elecciones partidos islamistas, algunos con tentaciones totalitarias a lo Irán, otros que se verán mejor reflejados en Turquía. Si la democracia no se elimina, la primera situación es casi imposible y, en todo caso, hay medios para enfrentase a esa ella distintos de mantener a toda una parte del mundo en manos de dictadores.

Me gustaría terminar con una reflexión. Cuando las dictaduras eran la norma en América Latina, todas las denuncias eran hacia la política usamericana. Ahora nos hemos dado cuenta que la política europea no ha sido mejor en el mundo árabe. Cada uno tiene su patio trasero, según parece.

sábado, 12 de febrero de 2011

Dos años



Bula burlando van los dos delante.

¿Cuántos años dan la mayoría de edad en este oficio?

Desde julio pasado blogger me lleva las estadísticas por página. Para mi sorpresa, las cinco más visitadas desde entonces son:

Médicos sin fronteras

La pena de muerte

La Teoría de la Evolución. Parte 11

La torre herida por el rayo

Todos los científicos están equivocados menos Antonio RP

martes, 8 de febrero de 2011

Stuart Mill y la España de Carlos III


En el capítulo once de su Lógica de las Ciencias Morales, en el punto 4 sobre la importancia de los hombres eminentes y de las políticas de los gobiernos ilustrados, John Stuart Mill dice, haciendo un poco de historia-ficción, lo siguiente de España.
"El gobierno relativamente ilustrado de que disfrutó España durante buena parte del siglo XVIII no corrigió los defectos fundamentales del pueblo español y, en consecuencia, aunque produjo grandes bienes temporales, muchos de los cuales desaparecieron con él, puede afirmarse con bastante plausibilidad que no tuvieron efectos permanentes. Este caso se ha citado como una prueba de lo poco que los gobiernos pueden hacer en oposición a las causas que han determinado el carácter de la nación, demuestra cuánto es lo que los gobiernos no pueden hacer pero no que no puedan hacer nada.
Comparemos lo que era España al principio de ese medio siglo de gobierno liberal con aquello en lo que se convirtió al final de ese mismo periodo. Ese periodo arrojó las luces del pensamiento europeo sobre las clases más educadas y cultas, y posteriormente nunca cesó de expandirse. En el periodo anterior a ese momento los cambios iban en una dirección inversa. La cultura, la luz intelectual e incluso la actividad material se iban extinguiendo. ¿No había nada que permitiese contrarrestar ese hundimiento y le pudiera dar una dirección ascendente? Aunque mucho fue lo que Carlos III y Aranda no pudieron hacer, ese cambio de tendencia ¡fue la consecuencia última de lo que hicieron!
A ese medio siglo debe España el haberse librado de la inquisición y de los monjes, que ahora tenga parlamento y (salvo en intervalos excepcionales) una prensa libre, que se hayan extendido los sentimientos de libertad y de ciudadanía, que se hayan desarrollado los ferrocarriles y los múltiples constituyentes del progreso económico y material. En la España precedente a esa época no había ni un único elemento que permitiese haber conseguido esos resultados en ningún lapso de tiempo, en el caso de que el país hubiera seguido gobernado en la forma en que lo hacían los últimos príncipes de la dinastía austríaca o si los gobernantes borbones hubieran sido desde el principio como llegaron a ser después (tanto en Nápoles como en España)."

sábado, 5 de febrero de 2011

Malaprensa en el pub



Esta tarde a las 19:30 tenemos a Josu Mezo como ponente en las charlas de "Escépticos en el pub" en el pub irlandés Clover House de Madrid. Josu es el autor del blog malaprensa. Si todavía no lo conoces, no dejes de leerlo.

Es fácil leer la prensa diaria y de vez en cuando encontrar errores de bulto. Explicarlos, clasificarlos y mostrar cómo evitarlos fácilmente es ya más difícil (hasta yo lo hago de vez en cuando aquí). Ser exhaustivo, incansable y tener grandes dosis de humor e ironía sería demasiado pedir. Es lo que nos ofrece Josu.

Si queréis saber cómo es el ambiente de las charlas, ved el vídeo del comienzo. Aquí hay más.

¡Nos vemos con una cerveza en la mano!

martes, 1 de febrero de 2011