sábado, 1 de octubre de 2011

Lo confieso: Cada día tengo manías


Así empezaba, creo recordar, una vieja canción de Pi de la Serra. La manía de hoy es vieja, pero me ha vuelto al recolocar los libros de las estanterías. Vale también para los CDs. Sí, ya sé que con el tiempo estos trastos desaparecerán y mi manía con ellos.

Se trata de lo siguiente. Si ponemos libros editados en cualquier país anglófono como suelen ponerse uno al lado del otro en el estante observaremos que todo lo que está impreso en el lomo del libro o bien está horizontal (si el lomo es ancho) o bien está impreso de manera que podemos leerlo inclinando la cabeza un poco a la derecha. En ese caso, las letras impresas en el lomo quedarían horizontales y del derecho si depositamos el libro en una mesa de manera que su cubierta o tapa superior quede hacia arriba, como en la imagen de esta entrada.

Si, en cambio, uno pone en la estantería libros editados en países hispanos, observaremos que la impresión en los lomos no está tipificada. Para leer algunos tendremos que inclinar la cabeza a la derecha y para leer otros, a la izquierda, con gran incomodidad cuando uno busca un título en los anaqueles.

Fijarme en esto es mi manía, y colocar a veces del revés los libros o discos que tienen la impresión del lomo del lado equivocado para así no inclinar la cabeza continuamente, el resultado de ella.

No me entretengo más, ahora llaman a la puerta, debe de ser el horno que trae el pan.

martes, 27 de septiembre de 2011

Un titular que dice exactamente lo contrario de lo que debe decir


Leemos en un titular de El País que el IRPF en España supera la media de la Unión Europea.

Pero luego resulta que no es eso, que lo que supera la media de la Unión Europea es el tipo marginal más alto. Esto solo quiere decir que los que declaran más renta en España pagan un tanto por ciento de impuestos sobre sus últimos euros ganados una cantidad mayor que lo que hacen los más ricos de otros países. No quiere decir que los más ricos paguen más proporción de impuestos que en otros países. Para eso hace falta saber cuánto pagan en los primeros tramos de renta, cuántas desgravaciones tienen, a cuánta gente afecta el tipo marginal en cada país y algunas cosas más.

En lugar de ver qué pasa si vamos teniendo en cuenta cada una de esas variables es más ilustrativo si nos fijamos en la presión fiscal (la wikipedia viene en nuestra ayuda). Podemos ver que la española es de las más bajas de las europeas. Si, además, sabemos que el IVA es más de dos puntos más bajo que la media europea (lo dice el propio artículo de El País) y que, junto con el IRPF son la fuente principal de ingresos via impuestos, no queda otra que deducir que la presión fiscal por IRPF tiene que ser, por fuerza, bastante más baja que la media europea.

Es decir, que la realidad va en la dirección opuesta que lo que dice el titular. ¿Tan difícil era decir las cosas bien?

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Asombrosos Amazings


Amazings Bilbao 2011 se celebrará durante los días 23 y 24 de septiembre, en los que desfilarán por el impresionante escenario del Paraninfo de la UPV, junto al Guggenheim en Bilbao, más de 70 colaboradores de Amazings para realizar charlas científicas entretenidas, interesantes y, por supuesto, divertidas.

EL formato de conferencia es muy dinámico, puesto que serán charlas de 10 minutos, el tiempo suficiente para explicar una buena idea, contar una historia apasionante o aclarar algún concepto científico. Nada de extensas y aburridas conferencias de dos horas, se busca agilidad y rápidez. Los colaboradores de Amazings se enfrentan al reto de conseguir captar la atención del público en ese breve espacio de tiempo y además explicar su idea sin sobrepasar ni un segundo ese límite.
Además, el evento se completará con multitud de actividades alternativas como exposiciones fotográficas, monólogos de humor, cineforum y hasta la actuación de un mago.
Todo gracias a Amazings, Juan Ignacio Pérez y su Cátedra de Cultura Científica en la Universidad del País Vasco, Igor Campillo, director de Euskampus y Félix Goñi presidente de la Fundación Biofisika Bizkaia.

Aquí está el programa completo.

domingo, 18 de septiembre de 2011

El impuesto sobre el patrimonio


Se han dicho varias críticas al impuesto sobre el patrimonio, y algunas bien razonables. De ellas no se deduce que poner ahora ese impuesto sea peor que no ponerlo.

Es un impuesto que grava el ahorro, la riqueza acumulada, y no la renta anual. Es una doble imposición. Se pagó al ganar la renta y se sigue pagando al mantenerla. Es, por tanto, injusto. ¿Sí? Si lo es no lo será por eso, sino porque permita que dos personas en iguales condiciones paguen distinto. O porque una persona con mayor nivel de vida pague menos que otra. O algo así, que creo que son esas las cosas pertinentes para hablar de justicia.

Impuestos dobles ya los conocemos. El IVA grava la renta cuando se consume, la misma renta que se gravó al ganarse. ¿Es injusto? No lo sé, pero al destacar esto, hemos destacado dos cosas:

1. Si el estado pudiera saber exactamente la renta de cada individuo, es posible que un impuesto sobre la renta fuera suficiente. En ausencia de esta omnisciencia, el estado hace lo que puede (o lo que sabe hacer) combinando varios impuestos. Por eso los tenemos de todo tipo.

2. El impuesto sobre el patrimonio no es doble imposición, sino triple imposición, porque ese patrimonio se compró pagando su IVA.

¿Por qué no gusta el impuesto del patrimonio? Parece ser que concurren varias cosas. La primera, ya apuntada, esa triple imposición. La segunda, que al parecer no permite recaudar demasiado. La tercera, que impone una distorsión demasiado alta en las decisiones de ahorro y consumo. Las demás razones se siguen de estas.

Todo eso puede ser cierto y son, tal vez, razones para diseñar un sistema impositivo que no lo incluya (y que sí incluya, también tal vez, un mayor escrutinio sobre las rentas que se ocultan).

Pero ahora estamos en crisis y hay que conjugar reformas (de las que vamos haciendo alguna que otra tarde y mal) con parches. España necesita (acháquese a la crisis, al mal gobierno, a los bancos, o a quien sea) dinero para no tener que pedir prestado a intereses cada vez más alto. Los recortes no bastan porque hay compromisos que vencen y hay que pagar o declarar suspensión de pagos. Este impuesto permite recaudar un poco más, y no nos va a hacer ver injusticias mucho más grandes de las que estamos viendo desde el comienzo de la crisis. Eso sí, cuando acabe la crisis quitamos el parche.

Suma y sigue.

domingo, 11 de septiembre de 2011

La entrevista de Fuentes a Navarro


Hace unos días, Manel Fuentes entrevistó a Vicenç Navarro en Catalunya Ràdio (se puede oír aquí, está en catalán, pero se entiende bien aun sin ser catalano-hablante). El tema era la reforma de la Constitución para incluir la disciplina presupuestaria.

Fuentes le preguntaba a Navarro si estaba de acuerdo con la idea del déficit cero estructural. Navarro se iba por peteneras. En algún momento parecía que sí, pero en otros decía que eso puede limitar el gasto público. Fuentes insiste en que no se trata del gasto, sino de su financiación, endeudándose o con impuestos y que, de ambas maneras se acaba pagando, solo que la deuda implica pagar impuestos. Navarro sigue sin concretar por qué está en contra de limitar la deuda y se pone a hablar de lo bajos que son los impuestos en España, de lo poco que pagan los ricos y de lo poco que dedicamos al gasto social, todo ello comparado con otros países de nuestro entorno. Fuentes pierde la paciencia y le señala que ese no es el tema, que no estamos hablando de pagar más o menos impuestos o de querer más o mensos gasto social, sino de la deuda, vaya a la cuestión, señor Navarro. Navarro pide que no le interrumpan, que le dejen explicarse, pero como no acaba de hacer la conexión de lo que habla con su opinión de que es bueno no limitar la deuda, Fuentes pierde los papeles y le acaba colgando el teléfono.

Este episodio me lleva a dos reflexiones (tal vez tres).

Primero: Fuentes es un humorista y no se le conocen especiales competencias en economía. Navarro es un catedrático de sociología y, a pesar de que no se le conocen publicaciones en economía (en revistas científicas con evaluación anónima), es una voz muy oída en esta área (aquí y aquí he hablado de él). Lo curioso es que el humorista tenga un conocimiento mayor que el supuesto experto en una cosa tan sencilla como es distinguir la posibilidad de dedicar más recursos a gastos sociales del tema de la disciplina presupuestaria.

Segundo: En España, excepto en algunos programas humorísticos, no se suele dar demasiada caña al entrevistado. Estoy acostumbrado a las entrevistas a las que se someten políticos y expertos en los EEUU y, desde luego, el entrevistador no suele dejar escapar una contradicción o una respuesta evasiva e insiste en ella. Me gustaría ver esto más a menudo y me gustaría verlo no precisamente en programas de humor, donde no se busca la profundidad ni la claridad de ideas, precisamente.

Tercero: Navarro fue, a pesar de sus evasivas y contradicciones, más educado que Fuentes, sobre todo en el bochornoso final, en que Fuentes le manda, más o menos, a hacerse los deberes otra vez y le cuelga el teléfono de mala manera.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Mejor rendirse al mercado tarde que nunca


Allá por abril dediqué una entrada a criticar la política del Banco Central Europeo, que veía riesgos de inflación no se sabe dónde, y que abogaba por subir el tipo de interés. Estaba entonces en el 1% y en estos meses lo ha subido un par de veces hasta dejarlo en el 1,5%.

En vez de apostar por la decisión de menor coste y riesgo, cual era mantener bajos los tipos dado que gran parte de la eurozona todavía no acababa de crecer y tenía falta de liquidez, apostó por la de mayor coste, subir los tipos por temor a la inflación. ¿Por qué era la de mayor coste? Porque el coste de equivocarse si mantenía o bajaba los tipos era mínimo. La inflación, como ya decía en la entrada, era muy baja entonces y, aunque creciera, se mantendría en valores que no iban a hacer daño a nadie. El coste de equivocarse con la decisión tomada ha sido no favorecer o agravar la recuperación de varios países de la zona euro.

Como a la fuerza ahorcan, Trichet, el presidente del BCE, por fin se entera de cómo está el mercado y da su brazo a torcer. Lo hace tarde y lo hace mal porque no se atreve a bajar aunque sea un cuartillo.