domingo, 2 de marzo de 2014

Causas de la desigualdad salarial: ¿el comercio o las nuevas tecnologías? (1)

Esta es la primera parte de la traducción de mi artículo de febrero en Mapping Ignorance.


El salario relativo entre trabajadores de mucha y poca especialización empezó a crecer en las industrias manufactureras de los EE.UU. a final de los años 80, fenómeno que también se observó en México. Al mismo tiempo, el comercio entre ambos países, medido como porcentaje del PIB de EE.UU., creció drásticamente durante el mismo periodo. ¿Significa esto que el comercio está detrás del patrón observado o es este un ejemplo de “correlación no implica causalidad”?

Kirokawa (2014) [1] examina la evidencia disponible para llegar a una conclusión plausible. Primero identifica las razones contrarias a esta hipótesis:

1. De acuerdo con el modelo estándar de Heckscher–Ohlin (H-O) usado para estudiar el comercio internacional, tras la liberalización del comercio, el salario relativo de los trabajadores especializados respecto a los no especializados debería haber crecido en EE.UU., el país con abundancia de los primeros, al producirse un movimiento hacia la producción de bienes con mayor uso de trabajo especializado. En México, sin embargo, el desplazamiento en la producción se produciría hacia bienes intensivos en trabajo no especializado y debería incrementarse su salario, disminuyendo consecuentemente la desigualdad salarial. Si el modelo H-O es correcto, el hecho de que las predicciones para México no se hayan observado implicaría que el comercio no puede ser la razón del incremento de la desigualdad. Esta es la llamada “anomalía de la desigualdad salario-comercio”.

2. En el modelo H-O, un incremento en el salario relativo de los trabajadores especializados respecto de los no especializados debería suceder tras un alza en el precio relativo de los bienes intensivos en trabajo especializado en EE.EE. Sin embargo esto tampoco se observa. De manera similar al punto 1, esto se conoce como la “anomalía precio-salario”.

3. Una tercera crítica se basa en el volumen del comercio: Krugman (1995) [2] proporciona ejemplos numéricos para explicar por qué el pequeño volumen de comercio bilateral respecto del PIB de EE.UU. hace muy difícil que el comercio pueda dar cuenta del cambio en salarios. Un punto al que no se suele hacer referencia en esta crítica es al hecho de que el volumen de comercio sí es grande si se mide en términos de la economía mexicana.

En vista de estas observaciones y otras similares para otros países, las principales explicaciones para el incremento de las desigualdades salariales se han basado en el sesgo pro-especialización de los cambios tecnológicos.

Krusell et al. (2000) [3] considera un modelo teórico estándar de producción agregada en el que permite diferencias en capital y en especialización del trabajo, y calibra sus parámetros usando datos de series temporales de los EE.UU. durante el periodo 1963-92. En el modelo muestran cómo los cambios en los factores de producción pueden explicar la mayor parte de la variación en los salarios. De acuerdo con su modelo, el mecanismo funciona así: el gran descenso en los precios de equipamiento en los 80 llevó a un incremento en la demanda de trabajadores especializados, los que podían usar esos equipos, y un descenso en la demanda de trabajadores poco cualificados, que son sustituidos por la nueva tecnología. Esta tendencia ocurre tanto en los EE.UU. como en México y es consistente con la “anomalía precio-salario”. Esto implica que los trabajadores no especializados de los EE.UU. se enfrentan a la competencia, no de los trabajadores mexicanos o de otro país, sino a una combinación de equipamiento de alta tecnología y de trabajadores especializados de su propio país.

Entre otros muchos estudios que relacionan el cambio tecnológico sesgado hacia la especialización con la desigualdad salarial encontramos a Lindquist (2005) [4], quien presenta una versión sueca del trabajo de Krusell et al., y Goldin y Katz (1998) [5], quienes documentan la importancia de la complementariedad ente capital y trabajo especializado durante el periodo 1909-29, cuando la economía también experimentó un cambio tecnológico importante y un aumento sustancial en la desigualdad salarial.

Parece, entonces, que el caso debe cerrarse y que los modelos basados en el comercio no explican los datos. Si embargo, el crecimiento del comercio internacional y estudios recientes sugieren que el comercio sí puede estar desempeñando un papel incluso si la tecnología sigue siendo la causa más importante para la desigualdad salarial.

(Seguirá en la segunda parte).

Referencias

1. Kurokawa, Y. 2014. A survey of trade and wage inequality: Anomalies, resolutions and new trends. Journal of Economic Surveys 28, 169–193.

2. Krugman, P.R. 1995. Growing world trade: Causes and consequences. Brookings Papers on Economic Activity 1995, 327–377.

3. Krusell, P., Ohanian, L.E., Rios-Rull, J.-V., and Violante, G.L. 2000. Capital-skill complementarity and inequality: A macroeconomic analysis. Econometrica 68, 1029–1053.

4. Goldin, C., and Katz, L.F. 1998. The origins of technology-skill complementarity. Quarterly Journal of Economics 113, 693–732.

5. Lindquist, M.J. 2005. Capital-skill complementarity and inequality in Sweden. Scandinavian Journal of Economics 107, 711–735.

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Hace tres años en el blog: Resuelto el enigma de la isla de los fidelios.
Hace cinco años en el blog: Zenón de Elea, Lewis Carroll y Feyerabend.
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4 comentarios:

  1. Ya, bueno... También leí a un no precisamente muy acertado economista español, en su blog, allá por 2007, que se preguntaba dónde estaba la crisis que vaticinaba Rikfin... El hacer un análisis comparativo entre épocas porque las dos hayan sido tecnológicamente disruptivas es algo que NO SIRVE si uno entiende mínimamente la Ley de Moore. Lo que sucediera allá por el siglo pasado puede estar muy bien para predecir según qué cosas, pero no para igualar la totalidad de los datos.

    Por cierto, ¿qué piensa un economista liberal sobre esto, Ferreira? http://www.elmundo.es/cataluna/2014/03/03/5314e657268e3ee4758b4595.html
    ¿Ese es el liberalismo del mercado laboral que hay que ir proponiendo? ¿O es que va a resultar que incluso el liberalismo debe tener unos límites? ¿Cómo lo ves?

    Saludos.

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    1. No entiendo lo del análisis comparativo del que te quejas. Solo conoces de los trabajos el par de frases que les dedico y ya sabes que están mal hechos y que tú sabes más. Por lo mismo te podías haber quejado de que un trabajo en el país A en el año X encuentra validez para una ley económica y que otro trabajo para el país B y el año Y, también. Si esta validez sigue encontrándose, será un apoyo a esa ley. Nunca faltará gente ocurrente que diga que eso no vale y que encuentre explicaciones ad hoc de por qué eso pasa sin apelar a esa ley, pasándose la navaja de Ockham por el arco de triunfo. Espero que no seas de esos.

      Sobre la noticia, la he mirado por encima y seguro que pensamos más o menos lo mismo.

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  2. Cuando tú tienes un país A, en un año X, dónde sabes todos los entresijos de la tecnología de X (sobre todo porque los ves desde la perspectiva del futuro) y has extraído unas conclusiones que durarán en el tiempo porque la tecnología X va a V velocidad, es posible que lo puedas aplicar a otro país B en un año X, dónde año X no sea 500 después y además pueda tener una tecnología parecida (es decir, el Congo dentro de unos años). Porque sucede que, cuando pasa determinado tiempo, la tecnología X ya ha cambiado tanto y su V de transformación es tan diferente que cualquier intento que hagas de extraer una conclusión sobre cómo aplicarla se puede quedar desfasado y necesites leyes nuevas que aplicar a V mucho más potentes. Es muy complicado, desde mi punto de vista, esperar que la aplicación de unas leyes observadas en una época dónde todo iba a otra V acaben por funcionar generando las mismas leyes jurídicas. Se va a necesitar mucho más que esto para extraer las partes que puedan servir, que por supuesto no van a ser la mayoría, por mucho que "entonces pasó lo mismo" pueda ser parecido.

    En cuanto al enlace, no, no sé si pensamos lo mismo, porque hay muchos liberales que piensan que todo vale, incluso en algo tan liberal como es la competencia. Es decir, la competencia es un término fundamental. Es algo tan obvio que incluso yo lo reconozco, pero parece que algunos no acaban de entender que si no se regula puede derivar en malformaciones. Porque ese tipo de competencia es una aberración que no hace mejor a un sistema. El del enlace es simplemente un imbécil (o conjunto de ellos) aplicando un método que cree que va a proporcionarle mejores resultados, pero no es real ni efectivo más allá de su cabeza, porque está basado en principios totalmente repugnantes desde un punto de vista objetivamente humano. Cualquier que sepa un poco qué es el iusnaturalismo sabe a qué me refiero. Y por lo que estamos viendo, más allá de las teorías económicas, cualquier imbécil puede aplicar una economía práctica que no tiene nada que ver con la teórica. Igual este es el problema nuclear.

    Saludos, Ferreira.

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    1. Haces suposiciones sin tener nada más que tu intuición. No deberías usarlas ni usarla de criterio para evaluar investigaciones de gente que ya ha tenido todas esas y otras mil cosas en cuenta.

      Hasta donde yo entiendo no hay nadie en este planeta que sepa lo que es el iusnaturalismo. Bueno, sí, la postura se entiende, lo que no se sabe es cuál es ese derecho natural, dónde está escrito ese código. Cada vez que alguien lo ha creído encontrar no ha hecho más que leer sus prejuicios (no necesariamente malos, pero prejuicios).

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