viernes, 22 de mayo de 2015

A quién votar (3)


Esta es mi tercera entrada con este título. En las anteriores decía cosas sobre el tipo de elección (no castigar o premiar a un buen alcalde por querer hacerlo al gobierno del mismo partido en la comunidad o en la nación) y sobre ponderar el programa de cada partido teniendo en cuento en qué podrá y en qué no podrá influir. En esta entrada quiero hacer hincapié en las competencias de ayuntamientos y comunidades para saber sobre qué se ejercerá influencia y sobre qué no:
  • Las principales competencias de las comunidades autónomas son: gestión en educación, sanidad, políticas de dependencia, medio ambiente y formación de parados.
  • Las de los municipios son: seguridad, tráfico urbano, protección civil, urbanismo, medio ambiente, mercados, salubridad pública, atención primaria de salud, servicios sociales, agua, alumbrado público, transporte público, actividades culturales y deportivas.
  • Sobre todo, recuerda que ni las CCAA ni los ayuntamientos promulgan las leyes sobre financiación de la sanidad o la educación (solo las gestionan), ni sobre pensiones, política exterior, economía o modelo territorial.
  • Ejemplo 1: si C’s está en contra del Concierto Económico. Su posición solo importará si tiene apoyo en el parlamento navarro (el vasco no se elige este domingo), en los municipios vascos y navarros o en el parlamento español, pero este no se vota ahora. En mucha menor medida importará su presencia en los demás lugares para este punto.
  • Ejemplo 2: si Podemos está a favor de nacionalizar la banca (no lo sé, parece que antes sí, pero ahora callan), esto tampoco importará nada mientras no influyan sobre este tema en el parlamento español.
  • Ejemplo 3: si CiU quiere la independencia de Catalunya, su influencia sobre el tema solo será importante en la medida que lo sea su presencia en el Parlamento catalán o en el español
  • Ejemplo 4: si el PP quiere mantener la Monarquía, poco importará cuántos concejales tenga en los ayuntamientos.
  • Ejemplo 5: si el PSOE quiere denunciar los tratados con el Vaticano, solo lo podrá hacer si tiene el gobierno de la nación (o gran influencia sobre él), no si tiene el de una comunidad autónoma.
  • Ejemplo 6: si IU quiere subir el salario mínimo, su capacidad para conseguirlo no dependerá de cuántos diputados autonómicos tenga.
En contra de lo que dice mucha gente acerca de que hay que votar a quien más esté de acuerdo con tus ideas y rechazar el voto útil, yo no lo sostengo. Hay que hacer una mezcla de ambas cosas y cuánta mezcla sea, es algo que ponderará cada uno. Para saber lo útil de tu voto, mira bien si el partido al que consideras votar entrará o no al ayuntamiento o al parlamento y por cuánto margen (esto te ayudará también a ponderar si votarlo aunque no entre, por aquello de que pueda entrar en el futuro), mira también el coste en votos de un escaño a ese partido o a otro al que también consideres votar. Más importante aún es tener en cuenta que en los parlamentos autonómicos, si no hay mayoría absoluta (la mitad más uno), bastará tener mayoría simple (más votos a favor que en contra) para gobernar. En cambio, en los ayuntamientos, si no hay mayoría absoluta gobernará la lista más votada, aunque sean más los que se opongan. Esto último implica que, para el ayuntamiento, si de ninguna manera quieres un alcalde de quien presumiblemente va a sacar más votos, lo mejor es votar los partidos que más estén dispuestos a entrar en coaliciones estables y obtener una mayoría absoluta.

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Hace tres años en el blog: Así está la cosa (1).
Y también: Así está la cosa (2).
Hace cinco años en el blog: El método de El Péndulo de Foucault.
Y también: Lo confieso: soy un viajero.
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sábado, 16 de mayo de 2015

De Salvados, mis primeras finanzas y altas susceptibilidades


Hace un par de meses se habló de finanzas familiares en un programa de Salvados. En él se recogía cómo en un libro texto de Economía Financiera se decía que los pagos mensuales de la hipoteca son gastos fijos, mientras que el de la comida, como el de la vestimenta, es un gasto variable.

Esto encendió las furias de mucha gente. ¿Cómo puede ser que hacer ricos a los bancos sea de obligado cumplimiento, mientras que el ahorro hay que hacerlo en la comida? ¡Las grandes empresas han conseguido que los libros de texto imbuyan el neoliberalismo en las mentes infantiles!

Si alguien cree que exagero, no tiene más que buscar en twitter #misprimerasfinanzas y leer los tuits, o echar un vistazo a esta página de quien debería saber algo más, o hacerlo con los comentarios en menéame. Toda esta reacción es una muestra más de la gran necesidad que tiene España de un poco de cultura económica y financiera.

Cuando se dice que el gasto de la hipoteca es fijo, lo que se está diciendo es que es un gasto comprometido en el que no se puede ahorrar en el corto plazo. No se dice nada acerca de la conveniencia o no de comprar frente a alquilar o a vivir con los padres, ni acerca de la conveniencia o no de tener leyes para evitar desahucios abusivos ni sobre la política de rescates bancarios. Es simplemente lo que he dicho. En el medio plazo uno podrá ahorrar en la hipoteca vendiendo la casa y comprando otra más barata, renegociando con el banco o lo que sea, pero eso no sirve para tomar decisiones respecto a los próximos dos meses si tenemos que reducir gastos por decisión propia (p.e., queremos ahorrar para las vacaciones o para realizar una inversión) o por fuerza mayor (p.e., nos han reducido el sueldo).

El gasto en comida es variable no porque comer sea menos importante que hacer ricos a los bancos, sino porque es un gasto que no está comprometido y se puede variar. En lugar de comer el menú del día de 12 euros se puede ir a uno de 6. En lugar de comer un menú del día de 6 euros se puede llevar la comida de casa. En lugar de comprar comida preparada se puede cocinar más, que sale más barato. En lugar de darse un capricho culinario cada día se puede reducir a uno o dos por semana. Las frutas fuera de temporada y las carnes y pescados caros se pueden sustituir por otros igual de nutritivos y sabrosos, pero más baratos.

A un hijo jamás le enseñaría otra cosa. Los que tanto se escandalizaban ¿sí lo harían? Si a su hijo le bajan el sueldo ¿le recomendarían dejar de pagar el alquiler o el recibo de la luz? Yo creo que le dirían que, mientras dure el problema o mientras encuentra otra manera de ajustar ingresos y gastos a más largo plazo, deberá moderar sus salidas de restaurantes y de copas, sus viajes y sus compras de ropa de moda y de comida preparada y cara, entre otras cosas. Si eso es lo que cualquiera le diría, ¿por qué de pronto es horrible si se lo dice un libro sobre primeras finanzas? Incluso si uno tiene en mente otra manera de organizar la sociedad y la economía, mientras ese cambio no llega tampoco le diría: “hijo mío, en lugar de ahorrar de una manera ordenada, primero con los gastos variables y luego con los fijos, ve y cambia la sociedad”.

Acaso esté uno pensando en una familia que apenas tiene para pagar una vivienda y alimentación dignas. Ciertamente, para una familia así, tener que ahorrar será una imposibilidad. Eso querrá decir que tendrá graves problemas si se enfrenta a tener que reducir gastos, puesto que en esa familia en particular (y en las muchas o pocas que haya como ella) no hay por donde ahorrar. Pero esto no quiere decir que lo que hemos dicho antes no se aplique cuando sí hay margen para ahorrar.

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Hace tres años en el blog: El benefactor al rescate.
Hace cinco años en el blog: Cómo no dar una noticia con números.
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lunes, 11 de mayo de 2015

Vivimos en un Universo que salpica


Si me preguntan cuál es la característica que mejor define nuestro Universo, la respuesta obvia es: “que salpica”.

Intenta mojar una galleta en un vaso de leche, comer una sopa, llenar un vaso de agua, remover la comida que se está cocinando. Es imposible que no salpique. Y no estoy hablando de que las cosas se muevan aleatoriamente y, por aquello de la distribución normal, unas caigan más lejos y otras más cerca. No, es que todo el líquido se comporta de manera educada y se queda en el plato o pasa limpiamente de un recipiente a otro menos unas gotas miserables que salpican, como esa gota cítrica que te llega al ojo cuando pelas una naranja. Siempre. Los ingenieros se las han visto y deseado para diseñar una tetera que no salpique y no lo han conseguido al 100%.

Y no solo en la cocina. En el cuarto de baño no se puede hacer nada sin salpicar. Ni en el cuarto de baño ni en ninguna otra parte. La ciencia forense y la investigación criminal viven de ello.

Y no solo las cosas, los seres vivos también salpicamos. Todos hemos nacido de una salpicadura, no necesariamente ocurrida en la cocina. Incluso la fertilización in vitro salpica. Por eso la hacen con guantes.

Y no solo salpican los líquidos. En la playa salpica la arena además del agua. Toda la arena se queda en su sitio o la evitas sin problema. Toda menos esos granos salpicados, que no sabes de dónde han salido. Eso deben pensar los marcianos cuando les llega polvo salpicado de la Tierra. Cae un meteorito en un planeta y todo el material eyectado vuelve a él, acaso tras alguna órbita, pero a veces hay una salpicadura que alcanza velocidad de escape y acaba en otro mundo.

Y no solo la arena, las galaxias también salpican. Dos galaxias se encuentran en el espacio y ¿qué ocurre? Una danza galáctica, estrellas que se vuelven locas y en una fusión celestial acaban formando una nueva galaxia. ¿Todas? No, todas no. Aunque ninguna estrella ha chocado con otra al colisionar las galaxias, algunas estrellas han salido salpicadas, pobrecitas, y expulsadas del rebaño hacia el espacio intergaláctico.

Y no solo las cosas grandes salpican. También salpican las pequeñas. Los átomos y partículas subatómicas están todo el rato salpicando. La mayoría de las partículas van a su bola (o a su onda, if you get my drift) pero siempre hay algunas a las que les da por interactuar y salpican. Los diagramas de Feynman son dibujos de esas salpicaduras. Los propios átomos son salpicaduras de las estrellas cuando mueren. Por mucho cuidado que tengan siempre salpican. Incluso si lo hacen poniéndole todo el mimo posible para no rebotar en su colapso y se convierten en agujeros negros no dejan de salpicar con la radiación de Hawking.

Y no solo todo lo que está en el Universo salpica. El propio Universo nació con el Big-Bang. ¿Y eso que fue? Ya lo habréis adivinado. Somos fruto de una salpicadura.

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Hace tres años en el blog: Cuatro versiones de mayo.
Hace cinco años en el blog: La torre herida por el rayo (3). Una inquietud de Wittgenstein.
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viernes, 8 de mayo de 2015

Escépticos en el pub: ¡No me puedo creer que alguna vez creyera eso!

Este sábado toca Escépticos en el pub en Madrid. En el Irish Corner a las 19:30 (Arturo Soria, 6).

Se cumplen 40 años de la publicación de un manifiesto contra la astrología (Objections to Astrology), que firmaron cerca de 200 científicos de todo el mundo (incluyendo 18 premios Nobel) con Bart J. Bok, Lawrence E. Jerome y Paul Kurtz a la cabeza, y 25 años de la versión española, respaldada por más de 250. Esa versión española la impulsaron los astrofísicos Miguel Ángel Sabadell (@cienciadetuvida) y Javier Armentia (@javierarmentia), y mañana tendremos a ambos en nuestro EeeP. Recordarán el manifiesto, las circunstancias en que se publicó y nos hablarán de si la sociedad actual sigue aceptando la astrología como si fuera algo serio, incluso científico, o si ha cambiado algo en este tiempo.

Y a continuación daremos la palabra a los asistentes para que todo el que quiera cuente si alguna vez se tomó en serio la astrología (incluso si sigue haciéndolo), si fue un buscador de ovnis, si acudía a que le leyeran las cartas, si se formó como experto en reiki… Ya sabemos que cualquier escéptico puede tener un pasado crédulo. Por eso esta edición del EeeP la hemos titulado “¡No me puedo creer que alguna vez creyera eso!”. El debate nos exigirá bastante sentido del humor, pero ya sabemos que de eso no andáis escasos.

El cartel, obra de Daniela Meli (@Mexkeptic), ha vuelto a quedar fantástico:


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Hace cinco años en el blog: Una insignificancia.
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miércoles, 6 de mayo de 2015

Cómo afectan las patentes a la innovación acumulativa (2)

Esta es la segunda parte de la versión en español de mi artículo de abril en Mapping Ignorance. Debe leerse la primera parte para entender esta.


La información sobre las patentes en el trabajo de Galasso y Schankerman (2015) [1] está tomada de la base de datos de la Patent Trademark Office (USPTO). Los solicitantes de una patente deben especificar todo el estado de la investigación previa que pueda afectar a la decisión sobre la patente. Más aún, si una patente ha expirado o ha sido invalidada, su status como estado de la investigación no se ve alterado y debe ser citada igualmente. Estas reglas se aplican con rigor, de manera que la no inclusión de investigación relevante en una solicitud de patente puede invalidarla. Los autores usan el número de citas por patentes posteriores a la de estudio como medida de la innovación acumulada. Esta es la única manera práctica de proceder si uno quiere cubrir un amplio rango de sectores tecnológicos. Aún así, para algunos sectores, como el de medicamentos o instrumentos médicos, se tienen otras medidas. De nuevo, los tests de robustez muestran que los resultados en estos casos no dependen de la “proxy” particular que se usa en el análisis.

Finalmente, para interpretar los resultados y compararlos con la literatura existente, los autores desarrollan un modelo teórico de negociación de licencias que generaliza los anteriores. En particular, introducen un primer supuesto que genera asimetría de información y un segundo que crea problemas de coordinación. Cuando se elimina el primer supuesto el modelo predice un número mayor de innovaciones posteriores, en la línea del modelo anterior de Kitch (1977) [2]. Al eliminar el segundo, el modelo predice una reducción de estas innovaciones, como en Bessen y Maskin (2009) [3]. Finalmente, si se eliminan ambos supuestos, el modelo es similar al de Green y Scotchmer (1995) [4], donde la inversión en innovación es eficiente.

Los autores explican sus principales conclusiones empíricas:
  1. La invalidación de una patente lleva a alrededor de un incremento del 50% de citas posteriores. Este impacto empieza al cabo de dos años después de la decisión de la Corte, lo que es consistente con la entrada de innovadores que usan ese trabajo, pero no con la explicación alternativa de que el incremento de citas se deba simplemente al efecto publicidad tras la decisión judicial.
  2. El impacto de la validación de las patentes es muy heterogéneo. Para la mayoría de los casos no hay ningún efecto. El impacto positivo de la invalidación se concentra en un pequeño subconjunto de patentes con unas características asociadas a una baja probabilidad de ser invalidada, y que pertenecen a sectores con una tecnología compleja y con un alto nivel de fragmentación en la posesión de patentes. Este resultado es consistente con los modelos teóricos que enfatizan los fallos de negociación. En particular, los autores encuentran un efecto mayor en los sectores de ordenadores y comunicación, electrónica e instrumentos médicos, mientras que no encuentran efectos en los sectores de medicamentos, químicos o tecnologías mecánicas.
  3. El impacto se debe enteramente a la invalidación de patentes en manos de grandes empresas, que aumenta el número de pequeñas innovaciones que se realizan con posteridad y que citan la patente invalidada. Este resultado sugiere que los fallos de negociación vertical (entre innovadores que usan innovaciones previas) no son generales y que están concentrados en casos que involucran a grandes poseedores de patentes y pequeños innovadores que usan la patente anterior.
Estos resultados son importantes para la política económica, al sugerir que el problema de la innovación acumulativa, al estar concentrada en ámbitos específicos, podría resolverse en principio con una regulación dirigida, diseñando políticas e instituciones que faciliten acuerdos de licencias más eficientes. Un ejemplo lo constituyen las instituciones biomédicas que se estudian en Furman y Stern, 2011 [5]: un centro de recursos biológicos cuyo objetivo es certificar y difundir el conocimiento, y que esos autores encuentran eficiente en el sentido de que amplifica el impacto acumulativo de los descubrimientos individuales.

Finalmente, debe enfatizarse que este trabajo empírico no dice nada acerca de si la patente es necesaria o no para que se haga el trabajo intelectual de la innovación objeto de la patente tenga lugar.

Referencias:

1. Galasso, A., y Schankerman, M. 2015. Patents and cumulative innovation: causal evidence from the courts. The Quarterly Journal of Economics 130(1), 317–369. 

2. Kitch, E. 1977. The Nature and Function of the Patent System. Journal of Law and Economics 20, 265–290. 

3. Bessen, J., y Maskin, E. 2009. Sequential Innovation, Patents, and Imitation. RAND Journal of Economics 40, 611–635. 

4. Green, J., y Scotchmer, S. 1995. On the Division of Profit in Sequential Innovation. RAND Journal of Economics 26, 20–33. 

5. Furman, J., y Stern, S. 2011. Climbing atop the Shoulders of Giants: The Impact of Institutions on Cumulative Research. American Economic Review 101, 1933–1963.

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Hace tres años en el blog: El nuevo problema de la inducción.
Hace cinco años en el blog: La empiria de la innovación.
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lunes, 4 de mayo de 2015

Cómo afectan las patentes a la innovación acumulativa (1)

Esta es la primera parte de la versión en español de mi artículo de abril en Mapping Ignorance.

La protección intelectual vía patentes y derechos de copia, entre otros mecanismos, ha sido defendida con el argumento de que, sin ella, los trabajos intelectuales no se hubieran producido. Consecuentemente, el monopolio que otorgan las patentes o los derechos de autor se consideran como un “second best”, una solución de compromiso. Esta racionalidad se ha puesto en cuestión recientemente, puesto que no considera otras maneras en las que el autor puede apropiarse de los beneficios de crear una obra y puesto que carecemos de una buena evidencia empírica que apoye esa teoría. La última década ha visto cómo la literatura económica comienza una agenda de investigación para resolver estas cuestiones. Para entender los distintos aspectos del problema es conveniente tener en cuenta cuáles son las preguntas pertinentes:
  1. La protección, ¿favorece o impide la creación de las obras intelectuales? ¿por cuánto?
  2. La protección, ¿favorece o impide la difusión de las obras intelectuales? ¿por cuánto?
  3. Cómo afecta la protección al reparto del excedente generado por las obras intelectuales.
La eficiencia tiene que ver con las dos primeras preguntas, mientras que las cuestiones de lo que es justo tienen que ver con la tercera. Hay una complicación adicional que se ha hecho más evidente con las nuevas tecnologías. Ocurre cuando una invención requiere el uso de muchas otras innovaciones, cada una con su propia patente. Si las patentes son, efectivamente, necesarias para la creación intelectual, en ausencia de costes de negociación no habría ningún problema para llegar a acuerdos sobre su uso. Sin embargo, la fragmentación de las patentes incrementa los costes de negociación. Esta circunstancia, junto con la información asimétrica sobre los costes y beneficios para cada uno de los beneficiarios de cada patente y sobre costes y beneficios de la nueva invención, puede implicar que el sistema de patentes constituye un impedimento para las nuevas invenciones. También es posible que, al final, el sistema de patentes sea una buena solución para este problema si facilita la disponibilidad de la información relativa a las invenciones que están disponibles y si es mejor que otros mecanismos alternativos. La investigación teórica ha mostrado que cualquier cosa puede pasar, puesto que las diferencias cómo se conduce la negociación según sea el caso puede inclinar la respuesta en una u otra dirección. Nótese que esta cuestión mezcla aspectos relativos a las dos primeras cuestiones arriba señaladas.

Galasso y Schankerman (2015) [1] presentan un estudio empírico que ayuda a entender el problema. Para responder a la pregunta sobre si las patentes facilitan o impiden innovaciones posteriores los autores aprovechan un experimento natural que ocurre cuando una patente es invalidada por la Corte de Apelaciones del Circuito Federal de EEUU. Si las patentes invalidadas se usan más en investigaciones posteriores que las no invalidadas se podrá establecer una conexión causal. Para ello uno debe asegurarse de que ambos conjuntos de patentes son homogéneos en todos los aspectos relevantes y también de que el proceso de invalidación no muestra ningún sesgo en un sentido o en otro. Para resolver el primer punto los autores controlan por diferentes variables, como el número de reclamaciones y de citas recibidos antes de la decisión del Circuito Federal, la edad, el año y el sector tecnológico. El segundo punto se resuelve al notar que los jueces son asignados aleatoriamente a cada caso, de manera que el propio sistema corrige por la propensión a invalidar que puedan tener los diferentes jueces. Ni que decir tiene que esta es una simplificación del trabajo, puesto que los autores tienen que resolver complicaciones adicionales que surgen por el hecho de que las decisiones se toman en comités de tres jueces y por la posibilidad de otras características del proceso que pueda sesgar la decisión (por ejemplo, si la patente ha sido ya invalidada por juzgados inferiores). Los autores construyen los modelos econométricos apropiados y realizan los test de robustez correspondientes para estar seguros de que sus resultados son válidos.

Referencias:

1. Galasso, A., y Schankerman, M. 2015. Patents and cumulative innovation: causal evidence from the courts. The Quarterly Journal of Economics 130(1), 317–369.

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Hace tres años en el blog: Primero de mayo por el contrato único.
Hace cinco años en el blog: Las señales de aviso.
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jueves, 30 de abril de 2015

Asimetría sexual


Biológicamente, los dos sexos (masculino y femenino) somos distintos. Hay más posibilidades, como el hermafrodita, pero voy a centrarme en los casos anteriores. También somos distintos psicológicamente. Por ejemplo, la mayoría de hombres se sienten atraídos por las mujeres y la mayoría de mujeres, por los hombres. Hay más diferencias psicológicas y también hay más posibilidades de atracción. Todas estas cosas están aceptándose cada vez mejor. Lo que no se acaba de aceptar, y creo que tardaremos mucho en resolver, es cuáles deben ser las consecuencias sociales de toda esta diversidad. No me refiero a derechos, que también vamos avanzando en la buena dirección, sino a ciertas actitudes y comportamientos. Por ejemplo, a veces no tenemos claro cuándo un flirteo deja de ser apropiado o cuándo está o no está bien que una persona se acerque a otra con el interés de intimar, y de qué manera estos comportamientos son o deben ser distintos entre los dos sexos.

Con respecto a todo esto, hace poco tuve la siguiente experiencia. Fui con un grupo de amigos a ver a las divas de Stradivarias, un espectáculo repleto de música y humor, como se anuncian. Es muy bueno y lo recomiendo sin reservas. Dentro del espectáculo ocurre lo siguiente (spoiler alert). Las cuatro intérpretes le echan el ojo a uno de los hombres del público y le hacen guiños e insinuaciones, como que todas se hubieran prendado de él. En un momento simulan que una de ellas recibe un regalo suyo, un anillo, dejando a las otras celosas y provocando situaciones hilarantes. La cosa sube de tono cuando invitan al deseado al escenario (no, no era un actor entre el público, era uno de mis amigos). Allí se lo disputan, lo llevan entre bambalinas adonde, una detrás de otra, pasan las cuatro divas. Se oye un golpe de rechazo a la primera (en realidad era un actor/músico disfrazado de mujer, que hacía de fea), pero cuando entra cada una de las otras tres (estas sí son mujeres) los sonidos que se oyen no dejan lugar a dudas sobre lo que ocurre. Tras el último asalto sale el hombre exhausto, como un púgil que hubiera luchado un largo combate, con detalle de la toalla al hombro incluido. De vuelta a su asiento, las insinuaciones siguen. Por ejemplo, la diva del contrabajo le dice que tocará el instrumento como si fuera él y lo toca de manera muy provocativa y sensual.

Todos en el público reímos los gags, no había nada soez, todo se hacía con mucha elegancia. Mi amigo confesó haberse sentido muy bien tratado en el escenario, donde le iban dando con mucho tacto y profesionalidad indicaciones de qué hacer.

Tras acabar la obra se me ocurrió preguntar a las mujeres del grupo, que también celebraron la actuación, cómo se hubiera recibido la situación contraria, con varios hombres que sacaran a una mujer al escenario, la llevaran entre bambalinas y simularan acciones amorosas. "Se hubiera recibido muy mal" me dijeron. La pregunta era retórica, todos sabíamos la respuesta y todos pensamos que así debía ser.

Este tipo de cosas me hace reflexionar. ¿Qué implicaciones tiene la igualdad de sexos para este tipo de situaciones? ¿Queremos ir a una igualdad en la que sea bien recibida la escena a la inversa? ¿en la que sea mal recibida la escena que todos celebramos? ¿en la que este tipo de cosas se queden como están? Lo que queremos, ¿es algo factible? ¿es urgente? No tengo la respuesta (aunque tengo mi opinión, que cambiaré, como siempre, según los datos), pero me parece que siempre o, por lo menos, durante los próximos muchos años, habrá una asimetría en el trato entre sexos que no tiene por qué ser mala en ningún sentido ni tiene por qué ser base ni excusa de ningún tipo de discriminación.

Miremos este experimento: una mujer pregunta a 100 hombres si quieren acostarse con ella, un 30% responden que sí. Cuando un hombre pregunta a 100 mujeres, ninguna acepta. Queda claro que algunos hombres sospechan que la pregunta no va en serio, pero aún así no les parece mal seguir la broma y aceptar. Las mujeres, sospechen o no que la pregunta no es real, no responden que sí ni en broma.

Hay una asimetría aceptada por todas las partes. Los hombres no se sienten ofendidos por este tipo de insinuaciones. Las mujeres, sí. Y ahora vienen las demás preguntas, ¿cuántas actitudes asimétricas tenemos? ¿cuáles son tolerables y cuáles no? ¿que hombres y mujeres tiendan a diferir entre ser más activos o pasivos en las distintas fases del cortejo o de la relación está entre ellas? ¿coinciden actitudes las que nos parecen no tolerables con aquellas que podemos cambiar?

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Hace tres años en el blog: El tercer paso alemán
Hace cinco años en el blog: La mala ciencia.
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