jueves, 18 de septiembre de 2014

El efecto “gallina de los huevos de oro” en los casos de corrupción (1)


Esta ese la primera parte de la traducción de mi artículo de agosto en Mapping Ignorance.

En Economía se define el salario de eficiencia como el salario por encima del de equilibrio que se paga para obtener un trabajo más eficiente por parte del empleado. Para que pueda darse debe haber algún tipo de fallo de mercado que impida que el equilibrio sea eficiente. Un escenario así se produce cuando están presentes algunas formas de corrupción, como estudiaron en un primer trabajo Becker y Stigler (1974) [1]. Ahí los autores presentan una situación en la que un principal (p.e., el Gobierno) quiere que se haga una tarea y para ello contrata a un agente (p.e., un empleado público), pero en la que un control imperfecto abre la posibilidad de que el agente use su puesto para actividades de corrupción. Becker y Stigler muestran que, al pagar un salario de eficiencia, se puede mitigar la corrupción: si el agente se enfrenta a la oportunidad de engañar hoy y ganar un dinero extra, deberá sopesar esta ganancia de hoy con la pérdida de su puesto de trabajo y su salario si es sorprendido. La pérdida de renta es mayor, y la corrupción menos atractiva, si se le paga más por su trabajo (el salario de eficiencia). La mayor parte de la literatura posterior se concentra en este tipo de balances: una renta ilícita hoy frente a un flujo de rentas lícitas en el futuro.

Recientemente, Niehaus y Sukhtandar (2013) [2] exploran otro tipo de compensaciones y, en especial, las consecuencias de un engaño hoy frente a un flujo de rentas lícitas e ilícitas en el futuro. Si en el futuro existe también la posibilidad de obtener rentas por corrupción, entonces el agente puede decidir no defraudar tanto en el presente por temor a perder las rentas futuras ilegales en caso de ser pillado comparado con lo que defraudaría en caso de que no hubiera esa posibilidades de engaño futuro. Los autores llaman a esta posibilidad el efecto “gallina de los huevos de oro”. Si no se tienen en cuenta también los efectos de las rentas futuras ilícitas se pueden estar haciendo parecer los salarios de eficiencia más atractivos de lo que son como manera de luchar contra la corrupción.

Para medir el efecto “gallina de los huevos de oro”, los autores usan datos del National Rural Employment Guarantee Scheme (NREGS) en India, donde en 2007 se produjo un experimento natural cuando en el estado de Orissa se aumentó la paga en los proyectos que se pagaban según un jornal diario, pero no se hizo lo mismo en los proyectos en que se pagaba por obra. En el estado vecino de Andhra Pradesh no se hizo ningún cambio, de modo que sirve como control para los análisis estadísticos. Lo primero que se hizo fue definir un modelo en el que estudiar los efectos teóricos según el análisis económico para poder confrontarlos con los datos reales. Para ello se detectaron las siguientes características relevantes del NREGS:
  • Cada familia rural en India tiene derecho a 100 días de trabajo remunerado por cada año del programa, con la sola condición de solicitarlo. Dentro de los 15 días posteriores a la solicitud el trabajador debe ser asignado a un proyecto o le será dada una compensación por desempleo.
  • Los proyectos pueden pagarse por día trabajado o por obra. Ambos tipos ofrecen pagas similares.
  • En cada localidad los oficiales a cargo del programa guardan todos los datos referidos a asistencia, trabajo realizado y pagos en formato digital.
  • El Gobierno reembolsa a los gobiernos locales basándose en esos datos.
  • A pesar de los controles, hay dos oportunidades principales para la corrupción. Primero, los oficiales pueden reportar un número de días trabajados mayor que el real y, segundo, pueden pagar a los trabajadores menos de lo acordado legalmente. Hay otras fuentes de corrupción, como defraudar en los materiales de construcción, pero el estudio se centra en las primeras, que se pueden medir más fácilmente.
  • Los trabajadores no tienen control sobre el proyecto al que se les asigna y los oficiales no tienen control sobre el proyecto que se ha aprobado para su localidad.
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Hace tres años en el blog: El impuesto sobre el patrimonio.
Hace cinco años en el blog: La historia más lúdica jamás contada (2). El nacimiento de la Teoría de Juegos.
Y también: La historia más lúdica jamás contada (3). Un interludio de mucha utilidad.
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domingo, 14 de septiembre de 2014

Los mitos de la razón. La Manzana de Newton (y también sus gigantes).

No siempre se trata el mito de la Manzana de Newton con seriedad

Se cuenta que la Gravedad dejó caer una manzana en el momento de la siesta de los mortales. Newton, que no dormía, sino que apacentaba un rebaño de gigantes mientras estaba sentado en el jardín a la sombra de un árbol, alcanzó a verla. Se acercó y encontró una nota en la manzana que decía “Para el más sabio”.

“Ese soy yo”, pensó Newton, y sin nadie alrededor que le disputara el título comenzó a pensar sobre la caída de la manzana y la nota. “Es natural que los cuerpos caigan, ¿por qué se destina a un sabio una manzana caída?, ¿qué reflexión requiere este hecho?”. Conocía bien los movimientos de los cuerpos, pero estas preguntas le hicieron subirse a los hombros del gigante Galileo para platicar con él.
-Galileo, ¿por qué caen los cuerpos terrestres?
-Nadie lo sabe. Podemos medir su caída según la ley de los cuadrados que, humildemente, he descubierto, pero no podemos ir mucho más allá.
-Pero tú mismo fuiste más allá.
-Es cierto, pude medir también cómo se componía el movimiento de la caída con un impulso horizontal. Una bala de cañón así disparada seguiría una parábola. ¿Qué? ¿es o no es gigantesca mi humildad?
-Sin duda, pero eso es así en una Tierra plana, una simplificación para las distancias cortas. ¿Cuál sería la trayectoria precisa si tuviéramos en cuenta la curvatura de la Tierra?
-Es una buena pregunta para la que no tengo respuesta.
Tras el diálogo, Newton reflexionó. “Es natural querer saber por qué caen los objetos estudiando los que caen, el más sabio debe ir más allá y estudiar los que no caen. En la diferencia debe encontrarse la clave”. Animado por sus pensamientos saltó con aparente facilidad hasta posarse sobre los hombros de Kepler.
-Johannes, ¿por qué no se caen los planetas?
-Nadie lo sabe. Podemos medir sus órbitas elípticas según las leyes que humildemente y en mi gigantez he podido descubrir, pero no sabemos mucho más.
-Así es, pero tus leyes son complicadas y abstrusas. Áreas iguales barridas en tiempos iguales, cuadrados de años relacionados con cubos de distancias medias,... ¿Qué les hace moverse de esa manera?
-Es una buena pregunta para la que no tengo respuesta.
De gigante en gigante anduvieron las tribulaciones del joven Newton hasta que por fin desarrolló su famoso cálculo diferencial que más tarde le obligaría a batallar con Leibniz en combate singular y con el que pudo responder ambas preguntas: “¡Todo concuerda! ¡La curva de la pregunta a Galileo es la elipse de Kepler y la respuesta a la pregunta a Kepler es la composición de los movimientos de Galileo!”.

Al contrario de lo que sucede en las mitologías religiosas, donde abundan el desorden mental y la discordia, (sin salir de las figuras manzaniles, piénsese en la de Adán y Eva o en la que causó la guerra de Troya) las narraciones y principia de Newton son un buen ejemplo de cómo la mitología científica busca poner orden, en este caso unificando los cielos y la Tierra en una única cosmología con esta leyenda que se puede llamar Manzana de la Concordia.

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Hace tres años en el blog: Nina Simone.
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miércoles, 10 de septiembre de 2014

Beneficios y privatizaciones


Hay mucha incomprensión sobre el papel de los beneficios cuando se debate sobre la conveniencia o no de privatizar o nacionalizar una actividad económica. Son muchos los casos de argumentos falsos, así que me centraré en uno, el que dice que al privatizar, por ejemplo un servicio de limpieza, se introduce la figura de un empresario al que hay que dar beneficios y que por tanto será siempre más costoso. Impecable, ¿no? así le parece al autor de uno de los blogs que suelo leer y que recomiendo sin reservas.

Lo que voy a decir es que ese argumento está mal hecho, no que la conclusión no pueda ser verdad en alguna ocasión. Me explico, que a veces no me entienden: si digo "mañana lloverá porque Júpiter escupirá sobre nosotros" estaré diciendo una falsedad aunque mañana, efectivamente, llueva. Si no sabemos las causas de la lluvia muy mal podremos hablar del tiempo.

La actividad empresarial que consiste en organizar la actividad de limpieza, por seguir con el ejemplo, debe hacerse tanto si la limpieza se realiza por una empresa privada como si se hace dentro de una empresa pública. En el primer caso habrá que remunerar a un empresario, que bien podrían ser los propios trabajadores en régimen de cooperativa, mientras que en el segundo habrá que remunerar a un empleado público (un concejal, un funcionario,...). Lo que hay que considerar es de cómo se realiza la actividad de manera más eficiente. No es distinta a la situación en que yo decido externalizar o privatizar la actividad de fabricar zapatos en lugar de hacerlos yo mismo. Con mucho gusto le pago un beneficio al zapatero para que me los haga, ya que a mí me costaría mucho más.

Hay todavía otra sutileza que pueden esconder los costes de producir cualquier cosa. En muchas actividades el coste de producir unidades adicionales del bien o servicio de que se trate, aumenta con cada unidad. Ocurre, por ejemplo, cuando hay que emplear recursos cada vez menos especializados en esa producción, porque los más especializados se están agotando. Al vender ese producto a un determinado precio, las empresas sacarán al mercado unidades mientras el precio esté por encima del coste. Con las últimas unidades apenas ganarán, pero con las primeras estarán obteniendo un beneficio. Si es mucho, será un incentivo para que entren más.

¿Qué pasaría si una empresa pública se hace cargo de esa industria y produce renunciando a los beneficios? Pues que produciría más unidades que las que vendían las empresas privadas, para que las pérdidas de las últimas unidades compensen los beneficios de las primeras. Esto es un derroche de recursos.

Por supuesto, hay alternativas, como hacer que la empresa pública no produzca esas unidades con pérdidas y obtenga beneficios que revierta a la sociedad. Ahora se tratará de calcular cuántos son esos beneficios y compararlos con lo que se obtiene al privatizar la empresa si de privatizar se trata. O bien de compararlos con lo que cuesta nacionalizar la empresa, si de nacionalizar se trata.

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Hace tres años en el blog: La entrevista de Fuentes a Navarro.
Hace cinco años en el blog: ¿Cuánto peor, mejor?
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domingo, 7 de septiembre de 2014

Los mitos de la razón. El Eslabón Perdido.

El Eslabón Perdido aparece con frecuencia en la cultura popular moderna

Al contrario de lo que el nombre parece indicar, no se trata de un objeto, sino de un ser, medio humano medio mono, que debía estar presente para completar los ciclos darwinianos. Recuerda a la leyenda del judío errante de la mitología cristiana, otro ser que también debe existir en algún lugar del mundo, pero al que nunca se encuentra.

Al contrario también que otros personajes de la mitología científica, este ser no tiene ningún poder sobrenatural, antes bien su originalidad reside justamente en hacer desaparecer las intervenciones sobrenaturales de la cosmogonía científica. En un comienzo el Eslabón Perdido es conjeturado por los mortales, quienes lo buscan en las entrañas de la tierra, donde debería estar escondido en un laberinto de estratos y fósiles. La búsqueda dura décadas e incluye varios fracasos, como el hallazgo del llamado Hombre de Piltdown, personaje destinado a engañar a los humanos haciéndose pasar por el Eslabón Perdido. La burla dura varios años, pero tras ser descubierta la búsqueda continua. Finalmente se produce el encuentro con la sorpresa de no uno sino de muchos eslabones perdidos, algunos de los cuales no lo son entre los monos y los humanos actuales, sino que muestran la existencia pasada de otras especies de humanos. Esta manera de completar y aumentar la cosmogonía se muestra como un gran triunfo de la humanidad.

Como suele suceder con las mitologías científicas de carácter cosmológico, existe también una corrupción de su relato y de su sentido en las mitologías religiosas, en particular en aquellas basadas en la literalidad. En esta ramificación de la historia el Eslabón Perdido nunca es encontrado, a pesar de que las leyendas literalistas narran los mismos hallazgos que las científicas. La manera de integrarlos en su propia cosmología es, sin embargo, muy distinta, y es consiste en repetir un rezo tras cada aparición: “Hallazgo A que nos quieres hacer creer que eres el eslabón entre B y C, si así lo fueras tu presencia nos hablaría de otros dos eslabones, uno entre A y B y otro entre A y C. Renegamos de ti y confiamos en nuestro señor el Diseñador Inteligente para que nos libre de tal contradicción así como de la tentación de creerte hallado. Así sea por los siglos de los siglos”.

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Hace cinco años en el blog: Una buena noticia, un mal enfoque.
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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Cómo no medir el esfuerzo fiscal


España lleva años arrojando déficits importantes en las cuentas del Estado. El gasto público ha estado recientemente entre el 40% y el 45% del PIB mientras que la recaudación ha estado entre el 31% y el 34%. ¿Gastamos mucho o recaudamos poco (o ambas cosas)? La respuesta depende de con qué lo comparemos. La comparación con los países de nuestro entorno es siempre una de las más socorridas y dice que, sobre todo, recaudamos poco. Mientras el nivel de gasto no está muy alejado de la media de los países europeos, la recaudación sí lo está. Gusto eso o no guste, todo el mundo está de acuerdo en que es así.

¿Todos? No, un grupo de economistas de la escuela austriaca dice que nuestra recaudación es alta comparada con esos países. ¿Cómo puede ser, si los datos dicen a gritos lo contrario? Fácil, basta con buscar un índice a medida. Los austriacos dicen que no hay que comparar la presión fiscal, que es la recaudación como porcentaje del PIB, sino el índice de Frank, que llaman esfuerzo fiscal, y que es igual a la presión fiscal dividida entre el PIB per cápita. La idea es que a alguien que gana 100 pagar la mitad de sus ingresos como impuestos le supone más esfuerzo que a alguien que gana 200. Si hacemos este cálculo, España, que es menos rica que los otros países, realiza un mayor esfuerzo. ¿Se convence usted?

No debería. El argumento anterior contiene unos cuantos errores. Veámoslos.
  1. Aceptando que a los más ricos les cuesta menos pagar el mismo porcentaje de impuestos, ¿cómo sabemos que dividir entre el PIB es la mejor manera de tener en cuenta este hecho? Podría ser mejor dividir entre el logaritmo del PIB, que está más correlacionado con la felicidad, satisfacción o utilidad que se deriva de tener rentas más altas.
  2. El índice debe medir algo que podamos interpretar, si no directamente, sí por lo menos en su manera de relacionarse con otras magnitudes. El índice de Frank se relaciona muy mal con cualquier idea de lo que debe ser “esfuerzo fiscal”. Por ejemplo, alguien que gane 100 y pague el 60% de impuestos presentará un índice mayor que quien gane 200 y pague el 100% (60/100 = 0,6, mientras que 100/200 = 0,5). Es decir, si aceptamos el índice diríamos que quedarse con cero es mejor que quedarse con 40.
  3. Si miramos cómo evoluciona el índice en los países europeos veremos que, al tener una presión fiscal relativamente estable y un crecimiento positivo, el índice decrece. Si vemos un país con un índice de Frank alto, lo más que podemos interpretar es que lo normal es que decrezca en el futuro al ritmo que lo han hecho los demás países.
  4. Un país europeo con menos renta tendrá típicamente un índice de Frank mayor. Incluso si nos empeñamos en decir que esto significa que está realizando un esfuerzo fiscal mayor, esto no significa que tenga demasiados impuestos comparándolo con los demás. Significa que llega más tarde a los niveles de renta que tienen los demás. Una comparación más sensata sería ver si su esfuerzo fiscal ahora es mayor o menor que el esfuerzo fiscal de esos otros países cuando tenían la renta del país que estamos mirando.
Me he molestado en mirar cómo son las cosas para España. En los últimos años (de 2009 a 2012) su PIB per cápita ha estado en torno a 30.000 dólares. La mayoría de los países más desarrollados de Europa alcanzaron ese nivel de renta hacia el 2003 (Austria, Bélgica, Finlandia, Francia, Alemania y Reino Unido), alguno algo más tarde (Italia, entre 2004 y 2005, Grecia estuvo cerca en 2008 para luego alejarse) y los más ricos, antes (Dinamarca entre 1994 y 1997, Suecia en 1999 y Suiza en 1989) - datos del Banco Mundial-. Pues bien, todos menos Suiza tenían una presión fiscal y un esfuerzo fiscal mayor que el que tiene España. La recaudación en España estaba entre el 31% y el 33%, con una renta de 30 mil euros -datos de la OCDE-. Haciendo la división nos queda un índice de Frank entre 1 y 1,1. Los países listados, con una media de recaudación del 40%, arrojan índices en torno al 1,33.

Podemos usar los datos del PIB corregido por la capacidad de compra, o usar el logaritmo del PIB o cualquier otra cosa sensata, que siempre dará lo que todos sabemos (menos los austriacos), que en España se recauda poco en comparación con los países del entorno. También podemos usar un índice insensato, hacer una mala comparación y decir cosas absurdas. Usted mismo.

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Hace cinco años en el blog: Crítica de la razón moral.
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domingo, 31 de agosto de 2014

Los mitos de la razón. El Velo de la Ignorancia.

Imagen del Velo de la Ignorancia

Este mito filosófico guarda ciertas resonancias con el de los comedores de la flor del olvido de la mitología griega, pero debe descartarse toda influencia, pues no se conocen leyendas de transición entre ambas. Sabemos de este objeto fantástico por los escritos de Rawls, quien le dedicó tanto espacio que el mito tiende a identificarse con el autor. En resumidas cuentas, el Velo de la Ignorancia hace olvidar a cada mortal cuál es su papel en el gran teatro del mundo, tapándoles los ojos para que no lo vean. Reunidos todos los mortales en este estado de ignorancia primordial se les hace sujetos de un debate en el que deben elegir qué obra representar. El trasunto del mito es mostrar cómo la sociedad que los humanos decidieran en estas circunstancias sería justa y sin desigualdades o, por lo menos, con muy pocas de ellas. Cada actor temería tener el papel de pobre, así que votaría por una obra sin ellos.

En la versión de Rawls los mortales son extremadamente aversos al riesgo, lo que le permite enlazar este mito con su concepción particular de la justicia, donde la sociedad A es más justa que la B si el individuo peor tratado en A está mejor que el peor tratado en B. El temor pánico de ser ese peor tratado ciega a los humanos del mito para no ver qué tal son tratados el resto de los individuos de ambas sociedades. Esta ceguera podría haber desarrollado otros velos de la ignorancia, haciendo más prolijo el relato. No es el caso en las versiones rawlsianas, y cuando sí son desarrollados, lo son en la transferencia de este mito desde las sagas de la Filosofía de la Justicia de Rawls y sus seguidores a las de la Economía y de la Filosofía Empírica. En estas nuevas derivaciones, los humanos siguen bajo los efectos del Velo de la Ignorancia original, pero ven más allá de lo que le ocurre al individuo peor tratado, mostrando que es posible que la sociedad A sea preferible a la B aunque el más pobre de A sea más pobre que el más pobre de B si los demás individuos en A están mejor que los de B. Los humanos, entonces, pueden asumir el riesgo de vivir en A.

La distinción entre estas dos ignorancias como contraposición a la miopía de la versión original hace decir a Joshua Greene que Rawls abusó del principio moralizador del Velo de la Ignorancia para hacerle decir lo que el mito no mostraba, sino lo que decía su propia idea de la justicia.

Los mitos económicos asimilables al Velo de la Ignorancia son sumamente abundantes al incluir distintos grados de ignorancia con los que adaptar el mito a sus necesidades. El criterio de eficiencia ex-ante se corresponde con el Velo de la Ignorancia, pero a él se añaden los criterios de eficiencia ínterin y ex-post. En el primero se revela parte de la información sobre su papel a los humanos y en el segundo se revela toda ella. A pesar de su fecundidad, no son bien conocidos fuera de los ciclos económicos, tal vez por el hecho de que, haciendo honor a su título de ciencia lúgubre, la Economía ha rechazado en este caso el uso de narraciones en tono de epopeya, con su lenguaje poético y atractivo, para en su lugar hablar meramente de “tipos” al referirse a los individuos con distinto grado de información. El desarrollo del mito de las Tribus Morales, relatado por Joshua Greene y que apela a sentimientos primitivos y universales, pudiera tener más éxito en su difusión.

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Hace tres años en el blog: En un planeta cuadrado.
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miércoles, 27 de agosto de 2014

Lo confieso: me gustan los mapas (reposición)

La entrada original se publicó el 15/03/14.


Me gustan los mapas. Es una afición compartida por mucha gente, lo sé. Me entretengo largos ratos mirándolos. ¿Qué busco en ellos? Hay quien deja volar la imaginación para verse en exóticas y remotas regiones. Sin duda yo también lo he hecho, pero hace ya tiempo que cuando miro un mapa me da por observar cosas raras. He aquí un lista incompleta de manías que me persiguen y que persigo.

1. Cuatripuntos. Puntos en que coinciden las fronteras de cuatro entidades políticas. El más famoso es el que hay entre los estados de Nuevo México, Arizona, Utah y Colorado en los USA, en España tenemos uno, el cerro de las cuatro provincias, en una isla del pantano de Cíjara, en cuya cumbre coinciden las provincias de Cáceres, Badajoz, Toledo y Ciudad Real (su exclave de Anchuras). Hay casi un cuatripunto entre las naciones de Botswana, Namibia, Zambia y Zimbabwe.

2. Enclaves y exclaves. Con el Tratado de los Pirineos, Llívia quedó como una isla española en territorio francés. Parece ser que se olvidaron de listarla (se mencionó a las villas, pero Llívia resultó ser ciudad) y no fue cedida. Las provincias españolas tienen muchos enclaves y exclaves: Treviño, Rincón de Ademuz, Báscones de Ebro (que hace que este río pase por Palencia) y otros muchos.

3. Fronteras caprichosas. Además de los enclaves y exclaves, el trazado de fronteras suele dar lugar a lugares curiosos, como la línea de tren Vennbahn, que entra en territorio alemán varias veces, pero que sigue siendo belga, o la frontera entre los Baarle belga y holandés. La frontera entre USA y Canadá se estableció en el paralelo 49 entre el lago de Woods y la costa oeste, pero se cometieron sendos errores en los extremos: al este, en Northwest Angle, y al oeste en Point Roberts, territorios ambos que quedan aislados por tierra de USA, pero unidos a Canadá. La tortuosa frontera entre India y Bangladesh es otro ejemplo de caprichos humanos.

4. Países completamente rodeados por otro. De estos hay tres: Lesotho, San Marino y El Vaticano.

5. Países emparedados entre otros dos. Mongolia, entre China y Rusia es el caso más llamativo. Más cerca tenemos a Andorra, entre España y Francia. Otros ejemplos son Moldavia entre Ucrania y Rumania, Liechtenstein entre Austria y Suiza, Suazilandia entre Sudáfrica y Mozambique, y Nepal y Bután, ambos entre India y China.

6. Países en dos o más continentes. Rusia tienen territorio a ambos lados de los Urales, Kazajistán a ambos lados del río Ural, accidentes geográficos ambos que delimitan la frontera este-oeste entre Europa y Asia. Georgia y Azerbaiyán tienen una pequeña parte de sus territorios al norte de la divisoria de las aguas del Cáucaso, donde Europa limita al sur con Asia. Turquía está a ambos lados del Bósforo, también fronterizo, y Grecia tiene varias islas que rozan la costa turca y son Asia. España tiene territorios en África. La península del Sinaí de Egipto está en Asia. Francia tiene territorios que en América (norte y sur), África y Oceanía. Portugal tiene a Madeira en África y a las islas más occidentales de las Azores al otro lado de la Dorsal Atlántica, haciéndolas americanas. Según cómo mires, Groenlandia, parte de Dinamarca, está en América. La frontera entre Asia y Oceanía no está clara, y media docena de países pueden reclamar el título de transcontinentales (Japón, Filipinas, Malasia, Indonesia, Papúa Nueva Guinea y Australia). Lo mismo puede hacer Islandia, que donde chocan las placas americana y europea.

6. Países sin salida al mar y que están rodeados por otros países también sin salida al mar. Hay dos en el mundo: Liechtenstein y Uzbekistán.

7. Puntos en los que se juntan tres vertientes hidrográficas. En la península se distinguen tres vertientes, la mediterránea, la atlántica y la cantábrica (es arbitrario considerar a estas últimas dos vertientes distintas, pero esto es otra historia). Se juntan en el Pico Tres Mares, donde nacen el Nansa, que desemboca en el Cantábrico, y afluentes del Duero y del Ebro.

8. Cuencas endorreicas. Son aquellas donde las aguas no tienen salida al mar. Presentan equilibrios delicados, en los que la evaporación y la lluvia mantienen un nivel estable. Los Monegros y las lagunas de Gallocanta y de Sariñena son ejemplos españoles. El mar Caspio es el centro de la mayor cuenca endorreica del mundo y recibe al Volga, el río más largo de Europa.

9. Islas que están en un lago que está en una isla que a su vez está en un lago que está en una isla. La mayor de ellas, en un lugar remoto de Canadá. Hasta hace poco se pensaba que era una islita en el lago formado en el cráter del volcán Taal, que forma una isla del lago Taal, que está en la isla filipina de Luzon.

10. Hay más: ríos que no llegan al mar o a lago alguno, el punto fijo en el que el mapa representa justo el lugar done está el mapa que estoy mirando..., pero ya vale por hoy.

18 comentarios aquí.

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Hace tres años en el blog: ¿Quién entiende a Vargas Llosa?
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