miércoles, 29 de enero de 2014

La vida en las barriadas de chabolas. ¿Oportunidad o trampa de la pobreza? (1)


Esta es la primera parte de la traducción de mi artículo de enero de Mapping Ignorance.


Se estima que al menos 860 millones de personas viven en barrios de infraviviendas (conocidas en distintos países como chabolas, villas miseria, asentamientos informales o poblaciones, entre otros, o como favelas en portugués o slums en inglés). El número ha ido creciendo en seis millones al año en el periodo de 2000 a 2010 (UN-Habitat 2012) [1]. El estudio de las barriadas de chabolas en todo del mundo es un problema complejo: no tenemos un buen modelo para estudiar su actividad económica ni datos completos ni maneras claras de contrastar hipótesis. Tenemos, en cambio, muchos estudios que recogen datos de diferentes variables en unas cuantas de estas barriadas. El presente artículo resume el trabajo de Marx et al. (2013) [2], un estudio que junta toda la información disponible para ofrecernos el panorama más completo de que disponemos hasta ahora. (Solo citaré una pequeña parte de la bibliografía, el resto puede ser consultado en el trabajo referido). En un estudio que muestra cómo un buen análisis descriptivo puede tener un buen uso científico, los autores arrojan luz sobre tres importantes cuestiones:
  1. Los emigrantes que van a una barriada de chabolas ¿ven mejorada su vida?
  2. Estas barriadas ¿son una oportunidad para subir en la escala social o son trampas de pobreza?
  3. ¿Cuáles son las mejores políticas para mejorar las condiciones de vida de los habitantes de las barriadas? En particular, ¿son beneficiosos los programas para dotarlos de títulos de propiedad?
1. La hipótesis de preferencia revelada

De acuerdo con este principio básico de Economía, la gente de áreas rurales pobres que se desplazan a una barriada de chabolas deben mejorar puesto que deciden hacerlo libremente. De hecho, los estudios disponibles confirman esta hipótesis. Glaeser (2011) [3] provee evidencia de que en todo el mundo los pobres urbanos son en media más ricos y felices que los pobres rurales. Por otra parte, Chowdhury et al. (2009) [4] muestran que la emigración estacional en Bangladesh genera mejoras en el bienestar a las familias emigrantes. Sin embargo, esto no valida per se la hipótesis de que las barriadas de chabolas constituyan un trampolín para una movilidad social, puesto que la mejora puede no ser suficiente para convertirse en una mejora de las condiciones de vida sostenida en el tiempo.

2. ¿Oportunidad o trampa de la pobreza?

Un primer hecho que queda claro en los datos es que en muchas barriadas los estándares de vida no parecen mejorar con el tiempo. Por ejemplo, en el asentamiento informal de Kibera, Kenia, los datos del censo que miden variables como la educación, el número de habitaciones per cápita y de letrinas compartidas, entre otras, sugiere que las condiciones de vida se han deteriorado o, como mucho, se han estancado en el periodo 1999-2009, años en los que la economía del país creció a un ritmo del 3,5% anual.

Por supuesto, este simple análisis deja de lado un problema de selección: las familias que mejoran su condición pueden dejar de vivir en el asentamiento, mientras que a él llegan nuevos inmigrantes pobres. La literatura disponible, en general, no muestra evidencias de que haya cambios rápidos en la composición de las barriadas. En los datos de Kibera, las familias declaran haber vivido en la barriada una media de 16 años, y que los ingresos no han crecido con el tiempo. En los asentamientos informales de Bangladesh, el ingreso per cápita está correlacionado negativamente con el número total de años que la familia ha pasado en el asentamiento y con el número de años pasados desde el abandono del ámbito rural. En este mismo sentido, UN-Habitat (2003) [5] informa de que el 41% de los habitantes de las barriadas de Calcuta llevan viviendo en ellas más de 30 años, y más del 70% han vivido más de 15. En el caso de las barriadas de chabolas de Bangkok, el 60% de los habitantes dicen haber nacido en la misma barriada en que viven.

La idea de que estas villas miseria sean una trampa de la pobreza implica que los hogares no es que se muden a ellas planeando quedarse, sino que se ven atrapadas en un mal equilibrio económico. Los datos del APHCR (2013) [6] hablan por sí mismos: muy pocos residentes de las barriadas se desplazan, solo un 15%, y un tercio de los que lo hacen es para ir a otra chabola.

Referencias

1. UN-Habitat. 2012. State of the world’s cities 2012/2013: prosperity of citiesNairobi: United Nations Human Settlements Programme.

2. Marx, B., Stoker T., and Suri T. 2013. The economics of slums in the developing world. Journal of Economic Perspectives 27, 187-210.


4. Chowdhury, S., Mobarak A.M., and Bryan G. 2009. Migrating away from a seasonal famine: a randomized intervention in BangladeshHuman Development Research Paper 2009/41.

5. UN-Habitat. 2003. The challenge of slums: global report on human settlements 2003London and Sterling, VA: Earthscan Publications.


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Hace tres años en el blog: Sé realista, pide lo imposible.
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