sábado, 29 de septiembre de 2012

Las voces de los economistas



Hay varios colectivos desde los que se intenta influir intelectualmente en la sociedad y en los que la presencia de economistas es muy importante.

Grupos partidistas:

Instituto Juan de Mariana. Neoliberal, escuela austriaca. Ala "Esperanza Aguirre" del PP.
FAES. Think tank del PP.
Fundación IDEAS. Think tank del PSOE.
Economistas frente a la crisis. Socialdemócratas, intentan ir por libre.
Attac. Izquierdas varias en torno a IU.

Grupos académicos:

Nada es Gratis. Blog de divulgación y de publicidad de propuestas basadas en evidencias. (Alojado en FEDEA).
Els Opuscles del Crei. Serie de folletos divulgadores de la investigación realizada en torno a la Universidad Pompeu Fabra.

Los del primer grupo tienen en común la adscripción clara a una ideología y la ausencia de investigadores de Economía con una mínima calidad en sus filas (hasta donde he podido comprobar, puede que se haya escapado alguno). Calidad mínima: tener una investigación publicada en alguna revista de impacto (JCR, por ejemplo).

Los del segundo grupo tienen en común que son economistas académicos e investigadores y en que intentan elaborar su discurso basándose en el mejor conocimiento alcanzado con esa investigación. Tienen en común también el que no se identifican, como colectivo, con ninguna posición política. En cualquiera de esos dos colectivos haya simpatizantes de IU, PSOE, PP, CiU, PNV y otros partidos. El que puedan ponerse de acuerdo gente de tan diversa ideología muestra las bondades de adscribirse al método científico.

Sucede que hay quien me achaca defender la labor de los grupos académicos porque le parece que debería estar en el grupo de los partidistas. Al parecer ser crítico desde la ciencia es lo mismo que ser crítico desde la ideología. Pero sucede que, una vez que ponen a todos los colectivos en el mismo grupo partidista sugieren que ahora la verdadera crítica ocurre dentro del colectivo de su preferencia.

Y esto me lo ha dicho gente que se llama escéptica y crítica. Hasta que les tocan la ideología.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Preferencias catalanas



Las encuestas sobre la independencia de Catalunya ofrecen una curiosidad. En la segunda oleada de 2012, según el Centro de Estudios de Opinión, cuando se pregunta sobre qué votar en un referéndum sobre independencia sí o no, contestan así:


Independencia SÍ: 51,1%
Independencia NO: 21,1%
Abstención: 21,1%

Cuando la pregunta incluye más opciones, las contestaciones de la misma encuesta son:

Estado independiente: 34%
Estado federal: 28,7 %
Comunidad Autónoma: 25,4 %

¿Cómo se pueden casar ambas contestaciones, si la primera otorga mayoría a la independencia y al segunda no?

Podemos asumir que los que prefieren que Catalunya sea una Comunidad Autónoma no estarán entre los que quieran la independencia, por lo menos en su gran mayoría, y se repartirán entre el NO y la abstención. También podemos suponer que los que quieren estado independiente en la segunda encuesta también quieren la independencia en la primera.

La curiosidad está entre los que prefieren un estado federal cuando se da esta opción y prefieren la independencia cuando las opciones son independencia SÍ o NO. Aquí tal vez podríamos presumir que el NO implica el estatus de Comunidad Autónoma, pero no sabemos si alguien podría votar NO pensando no en el estatus quo actual sino en lo que todavía se puede conseguir sin independencia.

Esto nos deja con uno de los ejemplos de las paradojas de las votaciones: Si las opciones son independencia SÍ o NO, gana la independencia. También gana si se preguntan las tres opciones a la vez. Si, en cambio, las opciones son Estado independiente o Estado federal, podría muy bien ganar el Estado federal (a no ser que los que prefieren Comunidad Autónoma se abstengan). Si las opciones son Estado federal o Comunidad autónoma muy probablemente ganaría también el Estado federal. (La elección entre Estado independiente y Comunidad Autónoma ya hemos dicho que se asemeja a la votación independencia SÍ o NO.)

Con todo lo anterior ¿qué quieren los catalanes? Parece que la cosa está entre independencia y Estado federal y, entre ellas dos, gana el Estado federal.

Si la encuesta refleja el estado de la cuestión entre la ciudadanía catalana, el que el Estado federal no sea una opción hace que los catalanes se vuelquen con más decisión hacia la independencia. Alguno dirá que, aunque se les de el Estado federal sería cosa de tiempo el que pidieran la independencia. Es posible, pero, como bien estaría dicho, sería cosa de tiempo. Tiempo para el encuentro o tiempo para el desencuentro. A nuestra elección.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Carta abierta a un catalán


No te preocupes por esta carta. No es para decirte que te quedes ni que te vayas. Es para que recordemos unas cuantas cosas y para, tal vez, convenir en otras más.

En el recuerdo quiero que tengas que, sea cual sea la decisión de los catalanes, será en España donde vais a tener más amigos. Es posible que tengáis también algún enemigo o algún indiferente, aquellos que creen que eso de hablar catalán es un capricho, por ejemplo. Espero que valores más a los primeros que a los segundos. Y esto me lleva a alguna de esas cosas que deberíamos convenir, y es que entre todos deberíamos hacer que el número de amigos sea el máximo posible y el de enemigos el mínimo.

En este blog he defendido la independencia de los catalanes si así lo deseáis. España no debería poner trabas a un proceso nacido de esa decisión ni impedir la permanencia de Catalunya en Europa. También he defendido que si no se opta por la independencia, la integración de Catalunya en España debe ser de manera aceptada por ambas partes. La independencia puede ser un deseo unilateral, pero la integración debe ser conjunta. Algunas de las torpezas sobre cómo se manejó el nuevo estatuto vinieron de no haber dejado claro esto.

España no puede estar negociando transferencias y estatutos cada cuatro años, según las elecciones. La estructura de Estado necesita una estabilidad. Si no es la actual, la que sea, pero estable, que dure por lo menos veinte o veinticinco años y que se cambie de manera consensuada porque es la manera de adecuarse mejor a los tiempos.

El modo en que los territorios más ricos realizan transferencias a los menos ricos es algo que debe definirse mejor: Qué solidaridad ejercer, qué responsabilidades pedir a cambio, cómo contabilizar estas transferencias,... La estructura actual hace difícil saber qué se está haciendo. ¿Aporta más Madrid que Catalunya? ¿Se ha corregido bien el hecho de la capitalidad y de la tributación de las sedes de las grandes empresas? ¿Es cierto que País Vasco y Navarra contribuyen menos? ¿Es la solución que Catalunya tenga un concierto para también contribuir menos? ¿Es la solución revisar el Cupo para que las forales contribuyan más? ¿Es el concierto preferible, no por esa razón, sino para tener más certidumbre y control de los ingresos propios? Según algunos cálculos, las transferencias de Catalunya al resto de España son el 8% del PIB catalán. Es un número semejante a las que ocurren entre algunos de los ricos y liberales estados de Nueva Inglaterra y el resto de los EEUU. No sé si es mucho o poco.

En lo que ocurra a partir de ahora no deberíamos prestar ninguna atención a quienes promuevan rencores, agravios, odios o boicots, como no hemos debido permitirlo nunca.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

martes, 11 de septiembre de 2012

Derechos humanos y derechos contractuales


Es muy común en algunas maneras de argumentar definir tal cosa como una conquista social para que la sola etiqueta defienda la bondad de la cosa tal. Es un error porque es concebible que alguna de las instituciones que tenemos como conquista social pueda ser un lastre para nuevas mejoras sociales.

Esta falacia la he oído muchas veces en los debates sobre las distintas propuestas de reforma del mercado laboral (ya sabe el lector de este blog que quien suscribe no apoyó la de ZP ni la de Rajoy, sino la del manifiesto de los 100). La manera de argumentar es la siguiente:
  • Búsquese en la reforma un apartado en el que se reduzca un derecho de algún colectivo de trabajadores.
  • Úsese esta reducción como argumento en contra de la propuesta.
  • Enfatícese el hecho de que ese derecho era una conquista social y que su reducción nos coloca x años en el pasado.
  • Óbviese cualquier aspecto de la reforma que conceda más derechos a algún colectivo de trabajadores.
Este tipo de argumentación parece indicar dos cosas: (i) que cualquier pérdida de derechos en cualquier aspecto es mala en sí misma y (ii) que esa pérdida en un aspecto no puede ser compensada con ganancias en otro aspecto y producir un resultado mejor.

Se comete el error de considerar los derechos contractuales como derechos humanos. La pérdida del derecho a la no discriminación por razón de sexo, por ejemplo, es siempre una mala noticia. La pérdida de un derecho en un contrato no tiene por qué serlo. Más ventajas en una cláusula de un contrato no tiene por qué significar más ventajas en el contrato. Veamos algún ejemplo.

Si concedemos a los clientes de las panaderías el derecho a la propiedad del establecimiento solo por comprar una barra de pan les estaremos dando a los consumidores, sobre el papel, unos derechos enormes. Pero en lugar de beneficiarlo, simplemente ocurrirá que la panaderías desaparecerán y nos quedaremos sin nadie que nos venda el pan.

De la misma manera, el que el colectivo A de trabajadores tenga muchos derechos puede implicar que sea un colectivo cada vez más reducido porque los del colectivo B rara vez pasan a ser del A, como se esperaba, así que todos esos derechos, lejos de ser una buena noticia para los trabajadores en general, pueden ser una mala.

Por supuesto, todo lo anterior solo muestra la falacia del argumento arriba señalado. Si esos derechos son buenos o malos lo serán por otras razones, no porque uno de los argumentos que los defienden sean malos. En particular, en el caso de los derechos contractuales hay que determinar si el equilibrio de derechos y deberes que se imponen a las distintas partes permiten, por un lado, la realización de más contratos ventajosos para las partes y, por otro, el reparto equitativo de las ganancias. Esta es una de las razones por las que defiendo la propuesta de los 100. En ella se analizan todas estas cuestiones teórica y empíricamente. Ninguna de las alternativas con que me encuentro llegan siquiera a plantearse esa necesidad. Son buenas porque sí, porque la ideología propia lo dice.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Hace tres años en el blog: ¿Cuanto peor, mejor?
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Preguntas últimas, preguntas siguientes


No me acordaba de haber dicho esta frase, pero viene a bordo del Otto Neurath, en comentarios a una entrada antigua que vuelve como las mareas. Creo que resume bien al diferencia entre la estéril metafísica y las fértiles ciencias y filosofías bien entendidas.

"Pensar en dar respuesta a las preguntas últimas (o primeras, nunca sé cuál es cuál) le deja a uno paralizado. Pensar en la pregunta siguiente es lo que hace avanzar la ciencia."

------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Hace tres años en el blog: Crítica de la razón moral.
Y también: Al monte se va con botas: Una buena noticia, un mal enfoque.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

viernes, 31 de agosto de 2012

Luna azul


Corre la noticia de que esta luna llena de hoy es una luna azul. Del inglés antiguo "belewe" que dio lugar a "blue" (azul), pero que también significaba "traidor". ¿Por qué una luna traidora?

Entre dos lunas llenas pasan 29 días (en realidad la media se acerca más a 29,5), así que en un año tendremos normalmente 12 ciclos completos y nos sobrarán entre 11 y 12 días. Cada 3 años (algo menos) se acumulará un ciclo y tendremos un año con 13 lunas llenas. La primera ocurrirá muy temprano en enero y la última tarde en diciembre. Un año solar con 13 lunas llenas es un problema para los calendarios lunares, por los que se rigen muchas fiestas religiosas que tienen que acomodar este fenómeno. En algunos lugares esta luna se llamó traidora. Ahora se la llama azul en los países anglosajones, desde los que nos ha llegado recientemente esta nota de atención astronómica.

La luna azul o traidora será alguna de las 13 del año. Cuál de ellas sea en concreto, dependerá de algunas arbitrariedades. Lo importante es que la referencia a una luna especial pasó de ser una de las de un año con 13 plenilunios, a una de las de una estación con 4 y a una de las de un mes con 2. Esto último es lo que nos toca hoy, la segunda luna llena del mes, que es la que recibe el nombre de azul.

Os dejo con las dos lunas azules más famosas de la historia de la música.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Hace tres años en el blog: La calidad bien entendida.
Y también: Al monte se va con botas: La paradoja de Hempel.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

martes, 28 de agosto de 2012

La separación por sexos en la escuela



En el tema de los colegios segregados se han oído muchos argumentos. Intentaré aclarar cuáles son los relevantes, que serán los que puedan llevarnos a alguna conclusión.

A favor:

1. Los padres tienen potestad para decidir la educación de los hijos.

Esto es solo cierto en parte. Los padres pueden elegir un colegio con cierto ideario, pero siempre dentro de unas normas que involucran a todos los centros. Además, los colegios públicos o concertados están mucho más limitados en lo que toca al ideario que pueden ofertar a sus alumnos. Para aplicar este argumento habría que dilucidar si es buena idea que la segregación sea parte del ideario permitido en los colegios de una u otra categoría. Para ello habrá que tener en cuenta el resto de argumentos.

2. La separación por sexos mejora la educación de los escolares.

Aquí solo tenemos evidencia anecdótica, del tipo "en tal escuela se adoptó la separación y los resultados mejoraron" (aquí un ejemplo). Para empezar, a menudo al adoptar la separación se cambian también unas cuantas cosas más, de manera que no se puede saber si se hubieran tenido esos mejores resultados sin necesidad de separar. También se nos ocultan los casos en los que la separación llevó a peores resultados. Finalmente no sabemos cuáles fueron las consecuencias en otros aspectos distintos de la adquisición de conocimientos, como en el respeto al sexo contrario.

3. Con la separación, tanto escolares como profesores están más tranquilos y tienen un trabajo más fácil.

Este no es un argumento, nada hace pensar que la mejor manera de educar sea dar a los alumnos lo que quieren o hacer fácil el trabajo del profesor. Aquí un estudio que se basa en este tipo de conclusiones.

En contra:

4. En los estudios serios no se encuentran mejoras, sino todo lo contrario.

En el recomendable blog de Magonia, su autor, Luis Alfonso Gámez, nos hace un repaso de las falacias argumentativas que se leen en alguna prensa y nos remite a un artículo publicado en la revista Science, cuyo título ya lo dice todo: La pseudociencia de la escolarización por sexo.

5. En caso de duda, no separar es la opción que debe tomarse por defecto.

Ya advertí en otra ocasión del error de sacar conclusiones sobre las diferencias entre los sexos basadas en la situación actual. En las aulas de Derecho hay más chicas que chicos, pero no así en las de Ingeniería. ¿Es el resultado de diferentes preferencias según el sexo o hay alguna dinámica ajena a esas preferencias que está haciendo que la paridad se alcance más lentamente en el segundo caso?

Y esto último nos lleva a una última consideración. Es concebible que un sexo denote unas preferencias distintas a otro. Al fin y al cabo sabemos que las diferencias entre sexos no son solo físicas (más altura en los hombres, p.e., aparte de las obvias relativas al aparato reproductor), sino también mentales (los hombres tienden a preferir mujeres para sus relaciones de pareja, mientras que las mujeres tienden a preferir hombres). Así, ¿por qué no puede haber todavía más diferencias?

Puede haber, claro está, pero la pregunta nunca será, en buena ciencia ¿por qué no? sino ¿las hay? Por todo lo que sabemos, las diferencias de altura se refieren a la media. En media las mujeres miden menos, pero esto no es óbice para que muchas mujeres sean más altas que muchos hombres. La varianza nos mezcla. Si uno quiere dar la ropa adecuada a una población nunca dirá, tal talla para hombres y tal para mujeres, antes bien pondrá distintas tallas, de las cuales harán uso hombres y mujeres, aunque en proporción distinta. De igual manera, si finalmente fuera el caso de que una metodología de aprendizaje funcionara mejor en media para mujeres que para hombres, esto no impediría (y seguramente sería lo más cierto) que esa metodología sería todavía más adecuada para unas mujeres y unos hombres con una determinada característica, con mayoría de mujeres, pero no exclusivamente de mujeres ni inclusivamente de todas las mujeres.

Lo anterior sería el caso más favorable para argumentar a favor de alguna separación, pero ya vemos que ni ese caso implica la separación por sexos. Y como ni siquiera estamos en ese caso, que sepamos, todo lo que conocemos acerca de la separación por sexos (o por otra característica, como la raza o la nacionalidad) nos indica que será mucho más probable que estemos cometiendo un error al adoptar esta política.


------------------------------------------------------------------------------------------------------------
------------------------------------------------------------------------------------------------------------