jueves, 14 de julio de 2016

¿Qué información hace falta para cooperar? (2)

Esta es la segunda parte de la versión en español de mi artículo de junio en Mapping IgnoranceDebe leerse la primera parte para entender esta.


Todo lo anterior ha sido estudiado de manera teórica y experimental. Sin embargo, la mayoría de experimentos en reputación se han diseñado en un escenario sin ruido donde, para cada individuo, la reputación consiste en sus acciones pasadas, una información que está inmediatamente disponible para el resto de individuos. En momentos más recientes, algunos experimentalistas han explorado qué ocurre cuando la reputación se conoce de manera imperfecta (con ruido). Esto ocurre, por ejemplo, cuando tras cada interacción, los individuos son evaluados y esta evaluación no es un registro automático de las acciones llevadas a cabo, sino de otra información, como cuando asignamos más o menos estrellas a una película).

Este es el enfoque que usan Masclet y Pénard (2012) [1], donde los autores usan un juego de confianza repetido con un momento adicional en el que los participantes evalúan a sus parejas, y en el que las evaluaciones (no las acciones) son conocidas por todos. Con este diseño experimental analizan cómo afectan a la cooperación distintos sistemas de evaluación. Encuentran que las evaluaciones están fuertemente correladas con los niveles de inversión. La confianza es mayor en los tratamientos en los que los participantes se evalúan simultáneamente, y cuando se evalúan secuencialmente los participantes usan evaluaciones negativas como medio de perjudicar a los participantes que les dieron evaluaciones también negativas.

Más recientemente, Greiff y Paetzel (2016) [2] esta idea, pero en lugar de analizar cómo cambia el comportamiento según las evaluaciones, estudian qué clase de información sobre las evaluaciones es relevante para fomentar la cooperación. En su experimento, los participantes se emparejan de manera aleatoria y anónima. En el experimento cada participante empieza con una asignación de tres unidades monetarias y debe decidir cuántas de estas unidades usar para contribuir a una inversión pública y cuántas guardad para una inversión privada. La inversión privada multiplica el dinero por un factor de 4, mientras que la pública lo hace por un factor de 6 (que luego se divide entre los dos socios). Por ejemplo, si el Jugador 1 se queda con una unidad para si inversión privada (y contribuye con 2 para la pública), y el Jugador 2 se queda con 2 unidades para su inversión privada (y contribuye con una para la pública), la inversión pública producirá 6x(2+1) = 18. De esta manera el Jugador 1 ganará 13 (4 de su inversión privada y 9 de la pública); y el Jugador 2 ganará 17 (8 y 9). En este juego, los individuos pueden ganar hasta 18 cada uno si ambos contribuyen sus tres unidades a la inversión pública. Esta es, sin embargo, una decisión de riesgo, puesto que cualquier jugador puede estar tentado a no invertir nada en la parte pública y ganar 21 (12 de la privada y 9 de la pública), aprovechándose de la contribución pública del otro jugador. En el experimento los individuos se emparejan de esta manera 15 veces. Al final de cada encuentro, los individuos deben evaluar al oponente. Antes de cada nuevo encuentro los individuos conocen cómo ha sido evaluado el oponente, pero no qué decisiones tomó en el pasado. El experimentos se desarrolla en tres tratamientos separados. En uno, los individuos también saben las evaluaciones que se les ha otorgado a ellos, mientras que en otro tratamiento, no. En el tercer tratamiento, el grupo de control, no se les da ninguna información.

Los autores proponen y confirman tres hipótesis:
  1. Contribuciones más altas reciben mejores evaluaciones.
  2. Los participantes contribuyen más cuando se emparejan con un individuo con mejores evaluaciones.
  3. En el tratamiento en el que los individuos conocen también su propia evaluación, el efecto en 2. Es mayor para los participantes cuya evaluación es buena.
La hipótesis tercera muestra un resultado novedoso. A pesar de que los resultados experimentales detectan más contribuciones cundo se da información sobre el oponente (hipótesis 2), el aumento real en contribuciones con respecto al grupo de control ocurre cuando la información sobre la propia evaluación también es conocida. Esto significa que, en contraste con lo que ocurre en un escenario sin ruido, un participante no puede inferir su propia reputación a partir de sus acciones pasadas. La explicación que proponen los autores es que la información acerca de la propia evaluación facilita la cooperación condicional al influir en las creencias de segundo orden: para cooperar, necesito saber no solo que yo soy un cooperador, sino que los demás saben que los soy.

Referencias:

1. Masclet, D., y Pénard, T. 2012. Do reputation feedback systems really prove trust among anonymous traders? An experimental study. Applied Economics 35, 4553–4573.

2. Greiff, M., y Paetzel, F. 2016. Second-order beliefs in reputation systems with endogenous evaluations – an experimental study. Games and Economic Behavior 97, 32–43.

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Hace cinco años en el blog: Demasiado grandes para caer.
Hace tres años en el blog: Sobre Economía e ideología.
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