domingo, 27 de diciembre de 2015

La política de agua gratis en Sudáfrica (2)

Esta es la segunda parte de la versión en español de mi artículo de noviembre en Mapping Ignorance. Debe leerse la primera parte para entender esta.


Northcliff water tower, Johannesburg (South Africa)

Tras el apartheid el agua era un tema tan sensible que el derecho a una asignación mínima se incluyó en la constitución tras las elecciones de 1994. Como resultado, la llamada Free Basic Water Policy se introdujo en 2001. Según esta ley, cada casa tiene derecho a 6 kilolitros de agua gratis al mes, independientemente del tamaño o renta del hogar.

Szabó (2015) [1] recoge siete años de lectura de datos mensuales para cada hogar en un suburbio particularmente pobre en Tshwane (99% de población negra, con una renta mensual por hogar equivalente a 500 dólares americanos), el área metropolitana alrededor de Pretoria. En este suburbio alrededor del 11% de los 60.000 hogares tienen agua corriente, pero no saneamiento, y el 30% no consume más del mínimo recomendado de 6 kilolitros al mes. Los datos contienen abundantes variaciones de precios en 20 tipos de facturación, un hecho que permite a la autora identificar los parámetros de la demanda y realizar un análisis contra-factual sin la política de agua gratis. Los 20 tipos de tarifas incluyen una política experimental en la cual, en un esfuerzo por reducir costes, el Departamento de Agua de Tshwane introdujo una política de precios por la cual se eliminó la asignación gratuita a cambio de descuentos en el precio para las familias más pobres. Los datos sobre consumo de agua se complementan con una encuesta a 1000 hogares llevada a cabo en diciembre de 2010 y que recoge información sobre el uso del agua y datos sobre la demografía y el ingreso de cada familia. Finalmente, la empresa proveedora de agua asigna un precio contable al agua gratis, tal y como requiere la ley para poder recibir el subsidio. Estos precios se pueden usar para formular el escenario contra-factual en el que se elimina la asignación gratuita de agua.

Debido a la compleja estructura de las tarifas, los métodos de regresión ofrecen resultados sesgados. Por esta razón Szabó usa un enfoque de estimación estructural. En particular, la autora extiende el modelo de demanda de Burtless y Hausman (1978) [2], que le permite recuperar los efectos marginales a nivel de hogar y estimar las elasticidades respecto a los precios (básicamente, la reacción de la demanda de los hogares antes cambios en las variables relevantes), tras resolver varios problemas econométricos.

La autora ofrece dos resultados principales. Primero, analiza el escenario contra-factual reemplazando el precio cero con el precio positivo contable que refleja los costes, y encuentra que el consumo de los hogares cambia muy poco con los precios positivos. Este resultado va de la mano de la teoría descrita en la Figura 1: si la asignación de agua gratis es una cantidad pequeña, la mayoría de las familias realizará un consumo superior, pero sin variar la cantidad total.

Figura 1

En segundo lugar Szabó investiga si el sistema de precios de Tshwane se puede mejorar. Para dar sentido a lo que significa una mejora, la autora asume que un planificador social maximiza el bienestar total sujeto a algunas restricciones, como que la empresa proveedora del agua no tenga pérdidas y, en una extensión de su modelo, que se tengan en cuenta restricciones de capacidad y de ingresos. La diferencia con una versión más general es que la maximización está restringida al conjunto de familias del estudio, no a la población total, incluyendo a aquellos que se beneficiarían de los mayores ingresos de la empresa que provee el agua. Szabó encuentra que, con estas restricciones, la tarifa óptima contiene precios positivos que crecen gradualmente con el consumo sin incluir una parte gratis. Esta tarifa correspondería a la obtenida si el subsidio actual del gobierno se distribuyera de manera más homogénea entre las distintas unidades de la parte baja del consumo. La tarifa óptima aumenta sensiblemente el bienestar (el equivalente a aumentar un 3,5% el ingreso mensual medio) a la vez que se reduce el porcentaje de consumidores con un bajo consumo de agua. Todo indica que el incremento en el consumo se debe a que muchas familias restringen su consumo para mantenerlo dentro de la asignación gratuita y no tener que pagar los altos precios a partir del mínimo.

Referencias

1. Szabó, A. 2015. The Value of Free Water: Analyzing South Africa’s Free Basic Water Policy. Econometrica, 83(5), 1913–1961.

2. Burtless, G., y Hausman, J. A. 1978. The Effect of Taxation on Labor Supply: Evaluating the Gary Negative Income Tax Experiment. Journal of Political Economy, 86(6), 1103–1130.

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Hace cinco años en el blog: Esos crueles mercados.
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