jueves, 3 de diciembre de 2015

Matar una discusión (4). Mi postura es como los derechos humanos.


Hace unas pocas semanas tuve una discusión sobre cómo abordar el tema de los copagos. No es un tema que me parezca urgente (el sistema de salud es de lo que mejor funciona en España), pero sí es un tema que me parece que ayuda a exponer de una manera didáctica algunos prejuicios. En su día hablé de esto con detalle, hoy querría hacer hincapié en un argumento muy peculiar que salió en la discusión. Fue así:
-Yo: El copago puede liberar recursos para atender a los más enfermos. Ya sabes a priori que no compensa? Yo, no.
-Interlocutor: eliminar las elecciones puede liberar recursos para atender a los más enfermos. Ya sabes a priori que no compensa? 
-Yo: Ya te he dicho que no lo sé. Por eso insisto en que discutir así carece de sentido. 
-Interlocutor: yo habría respondido "jamás me plantearía eliminar las elecciones para ahorrar" :( 
-Yo: Porque sabes que hay más consecuencias que el dinero que se ahorra con la organización de elecciones.
-Interlocutor: no lo sé, lo "intuyo" (según usted). 
-Yo: Creo que sabes lo suficiente sobre cómo son gobernados los países con y sin elecciones democráticas.
Este es un tipo de razonamientos que encuentro de vez en cuando. Para justificar una postura apriorística sobre un tema, se pone al nivel de los derechos humanos o de cualquier otra posición moral completamente aceptada y que, por tanto, ya no se debate. La discusión fácilmente muere con estas apelaciones a lo sagrado. Por una parte, quien la hace, a su entender se arropa de una alta moralidad, y será muy difícil que acepte que ese no es el caso. Por la otra parte se requerirá una laboriosa argumentación para (i) mostrar que el caso que nos ocupa no tiene el nivel de derecho humano ya discutido y decidido en un sentido y (ii) que incluso los derechos humanos son susceptibles de un análisis coste-beneficio en los que el derecho sale muy airoso.

Voy a detenerme en el punto (ii) anterior. Sospecho que la renuencia a hacer un análisis coste-beneficio de los derechos humanos se debe a que se piensa que no debería importar cómo sale ese análisis. Por costoso que sea, queremos el derecho. Quien así piensa no se da cuenta que si a pesar de todos los costes, lo preferimos es porque le vemos muchísimas más ventajas. Y si no tuviera esas ventajas, seguramente sería porque en ese caso no seríamos seres humanos. Por ejemplo, ocurre que estamos dispuestos a renunciar a muchas ventajas materiales a condición de ser libres. Una sociedad en la que los individuos renuncian a la libertad en pos de esa eficiencia material sería una sociedad de hormigas o una sociedad como los Borg de Star Trek, no una de seres humanos. No le tengo miedo al análisis coste-beneficio, me ayuda a aclarar por qué quiero las cosas y me ayuda a apreciarlas mejor.

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Hace tres años en el blog: El Homo oeconomicus.
Hace cinco años en el blog: El acoso a la deuda española.
Y también: ¿Cambiamos sobres?
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