miércoles, 5 de noviembre de 2014

Mercados de agua (1)

Esta es la primera parte de la versión en español de mi artículo de octubre en Mapping Ignorance. Se trata de una sección de un artículo mío publicado recientemente en la revista Economía Industrial [1].


La gran mayoría de los sistemas de colección y distribución de agua en todo el mundo dependen de una autoridad central. Desde hace tiempo, los economistas han recomendado la introducción de sistemas de mercado para mejorar la eficiencia de las asignaciones que permita las transferencias voluntarias de agua hacia los usos donde es más valorada (p.e., Easter et al., 1998) [2]. En esta sección resumimos uno de los trabajos más importantes sobre el uso de experimentos en este sector: el artículo de Murphy et al. (2000) [3], donde informan de sus experimentos para estudiar la eficiencia de la subasta doble uniforme y en sobre cerrado para la asignación simultánea de agua y de derechos de capacidad de transporte entre oferentes, demandantes y transportistas. (Otra alternativa era la subasta doble continua discriminatoria, donde se paga diferentes precios por diferentes cantidades según orden de emparejamiento de ofertas y demandas.)

Los autores realizan sus experimentos simulando la situación del sur de California, donde llueve poco y de manera irregular y donde el agua debe traerse a través de conductos desde pantanos en varios ríos o también puede extraerse de los acuíferos subterráneos. A ello se unen varias restricciones medioambientales, de transporte y de prohibición de exportaciones de agua desde algunas fuentes. Para ello en el experimento se diseña una red con 17 nodos en las que hay 9 sujetos experimentales activos (algunos sujetos toman decisiones en más de un nodo). 

Los nodos son los siguientes, divididos según sus características: 
  1. Tres fuentes de agua en superficie, que corresponden a los ríos Sacramento, San Joaquín y Colorado. 
  2. Tres fuentes de agua subterránea, correspondientes a los acuíferos de la región. 
  3. Cinco distritos urbanos: Sacramento, área de la Bahía de San Francisco, las ciudades del Valle de San Joaquín, el área metropolitana de Los Ángeles y San Diego. Estos distritos solo actúan como compradores.
  4. Cuatro distritos agrícolas de regadío: Valle de Sacramento, valle de San Joaquín norte, valle de San Joaquín sur y regantes del río Colorado. Estos distritos tienen derechos sobre el agua para comprar agua y vender de los pantanos en superficie, pero no de los acuíferos subterráneos. El primero tiene derechos sobre el río Sacramento y uno de los tres acuíferos; el segundo, también sobre el río Sacramento y sobre otro de los acuíferos; el tercero, sobre el río San Joaquín y el tercero de los acuíferos, mientras que el cuarto solo tiene derechos sobre el río Colorado. Como cada acuífero está gestionado por un único agente no hay problemas de externalidades.
  5. Dos canalizaciones de transporte con agentes activos: el acueducto del río Colorado y el de San Diego. Además, hay otras dos canalizaciones, pero funcionan de manera automática: las bombas del California Delta, donde se juntan los ríos Sacramento y San Joaquín y los canales al sur del Delta.
La cantidad de transferencias de agua en California es demasiado poca como para poderse estimar las funciones de oferta y demanda a partir de ellas. En lugar de ello se usa un modelo econométrico de producción agrícola basado en el “Central Valley Production and Transfer Model” (CVPTM) según se describe por el Departamento de Interior (1997) [4]. En este modelo se pueden, por ejemplo, cambiar las cantidades de agua disponibles en una región particular y calcular el precio sombra del agua en esa región. De esta manera se pueden estimar funciones de demanda para cada agente. Howitt 1995a, 1995b [5] y [6] muestra que estos modelos son robustos y útiles para este tipo de simulaciones. En los experimentos se hace seguir a la oferta de agua un ciclo de 8 periodos con distintas cantidades de agua disponible, imitando la irregularidad de las precipitaciones y flujos de agua en la región.

Referencias:

1. Ferreira, J.L. 2014. Investigación experimental en Economía Industrial. Revista de Economía Industrial 393, 69-77.

2. Easter, K.W.; Rosegrant, M.W. and Dinar, A., eds. 1998. Markets for Water: Potential and Performance. Norwell, MA: Kluwer Academic Publishers.

3. Murphy, J.J.; Dinar, A.; Howitt, R.E.; Rassenti, S.J. and Smith, V.L. 2000. The design of “smart” water market institutions using laboratory experiments. Environmental and Resource Economics 17, 375-394.

4. U.S. Department of the Interior. 1997. Central Valley Project Improvement Act Draft Programmatic Environmental Impact Statement, Technical Appendix, Vol. 8, U.S. Department of the Interior, Bureau of Reclamation.

5. Howitt, R.E. 1995a. A calibration method for agricultural economic production models. Journal of Agricultural Economics 46, 147-159.

6. Howitt, R.E. 1995b. Positive mathematical programming. American Journal of Agricultural Economics 77, 329-342.

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Hace tres años en el blog: ¿El comienzo de la cordura?
Y también: Problemas existenciales.
Hace cinco años en el blog: Concierto para vascos. Tercer movimiento.
Y también: ¿A quién le importa el tamaño?
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2 comentarios:

  1. Hola,
    Tocas un tema que me pilla muy de cerca. Ya sé que no es la parte central de vuestro análisis, que es la economía experimental, pero respecto al tema de la economía del agua tenemos en España literatura teórica y aplicada ta buena (o al menos no menos buena) que la que usas para esa sección del trabajo. Es "tecnología" propia y contiene desarrollos teóricos y técnicos más actualizados.
    Para ahorrar espacio de citas, puedes consultarla en esta excelente revisión recién salida de la imprenta:
    http://polipapers.upv.es/index.php/IA/article/download/3160/pdf_13
    Un saludo:
    Jorge Bielsa

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    1. Muchas gracias por la referencia. Animo a los lectores a que la miren, por ser muy interesante e instructiva. Así debe ser la Economía: teoría, empiria y experimentación para tomar decisiones sabias.

      Un saludo.

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