viernes, 24 de mayo de 2013

Marxismo vs Economía moderna (3)


Esta es la tercera (y, de momento, última) entrada comparando cómo trata el marxismo y la economía moderna algunos de los temas que más caros son a los marxistas. La primera entrada trataba del valor de un bien, del excedente y de la explotación, mientras que la segunda trataba de pobreza, desigualdad y lucha de clases. Hoy hablamos del cambio de sistema económico.

7. El cambio de sistema

El marxismo quiere cambiar el sistema capitalista explotador e injusto por uno comunista. Sin embargo no tiene ni idea de cómo hacerlo. Ya hemos dicho que la teoría en que se basa es incoherente. Tiene un horizonte al que llegar: una sociedad sin clases donde los medios de producción no sean de propiedad privada y en donde reinen la igualdad y la prosperidad. Pero eso no responde a la pregunta de cómo llegar a ello y tampoco resuelve la cuestión de si tal cosa es posible (sin iniciativa empresarial ¿cómo se toman las decisiones? si la igualdad está garantizada ¿por qué esforzarse?).

De hecho, la Economía moderna no se mete en valorar si expropiar toda la riqueza actual del mundo y repartirla equitativamente está bien o mal. Si acaso dirá que, una vez hecha esa expropiación y repartido el total, dejar a los individuos libertad para usar su parte como mejor gusten es mejor que impedirles usar esa propiedad. Podemos pensar en el ejemplo de los ejidatarios en México tras la revolución: campesinos a los que se dio tierra, pero sin dejársela tener en propiedad y sin poder venderla o arrendarla y a quienes se condenó a ser campesinos de por vida, a ellos y a sus descendientes.

La Economía moderna no dicta si cambiar o no de sistema. Analiza las consecuencias de una política u otra, de un mecanismo económico y otro, de un sistema u otro. Ofrece, además, herramientas para realizar muchos cambios, como se ha dicho en el punto 4. Ante esto se critica que vale, que sirve para poner un parche, pero no para cambiar realmente el sistema para tener mi utopía particular. Esto es cierto, la Economía moderna no ofrece una manera de construir un sistema como el paraíso comunista (pero es que ni el marxismo ni nadie lo ofrece tampoco), pero sí explica muy bien el porqué de los fracasos habidos y el porqué de los fracasos si se siguen según qué tipo de políticas y por qué no hay que tirarse a la piscina hasta saber que sea muy probable que haya agua en ella.

A menudo me recuerdan estas discusiones a las que se tienen con algunos partidarios de medicinas alternativas. Hablan también despectivamente sobre eso de curar una enfermedad o aliviar un síntoma, lo que hace falta es un cambio total, una actuación sobre toda la persona, un tratamiento holístico. Los hay que quieren una Economía holística.

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Hace tres años en el blog: Dibujar o no dibujar a Mahoma.
Y también: Cocinar o no cocinar a Jesucristo.
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