viernes, 6 de diciembre de 2013

Los mitos de la razón. El Subastador Walrasiano.

Imagen del Subastador Walrasiano en el momento de lanzar un vector de precios

Pertenece a esa familia de seres portentosos, como el Relojero Ciego o el Demonio de Laplace, a los que se atribuyen grandes poderes. En el caso del Subastador Walrasiano, hijo seguramente de la Mano Invisible, aunque algunas fuentes los muestran como hermanos, el poder atribuido es el de igualar ofertas y demandas.

En el relato económico, al que pertenece el ciclo de leyendas del Subastador, los mortales son caprichosos y quieren comprar, vender o intercambiar los más variados bienes o servicios. El Subastador Walrasiano, en una actitud que a veces recuerda a la del propio Zeus, deidad de la mitología griega no científica, lanza vectores de precios a modo de rayos con el fin de igualar ofertas a demandas. No lo hace siempre de manera certera, sino que sigue un proceso de tanteo (tâtonnement) por el cual sus lanzamientos son primero un tanto azarosos y después los va corrigiendo según observe excesos en las ofertas o las demandas hasta dar con el vector perfecto que vacía los mercados. Cuando esto ocurre se alcanza la Eficiencia, que es un estado de casi perfección al cual se le han dedicado muchas invocaciones.

La influencia de esta mito, que ya en su día resultó limitado y ni siquiera fue adoptado por el gremio de subastadores, ha ido descendiendo. Permaneció en algunos altares en los que un sacerdote simbolizaba su papel en una liturgia experimental. Con el tiempo los experimentos de estos sacerdotes se centraron en el proceso de tanteo más que en la figura del subastador, hasta llegar al punto en que las últimas liturgias únicamente se basan en el recitado público de los precios a los que se realizan las llamadas transacciones. En estos rituales se alcanzan el vaciado de mercados y la Eficiencia sin invocar a ningún subastador.

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Hace tres años en el blog: Xabier Lete
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martes, 3 de diciembre de 2013

Los supuestos egoístas en Economía


La racionalidad en Economía significa tener preferencias definidas y consistentes y no tomar acciones contrarias a ellas:
  • Definidas: entre dos alternativas, el agente económico sabe cuál prefiere o si está indiferente.
  • Consistentes: si prefiere A a B y B a C, preferirá A a C.
  • No ir contra ellas: si la acción X lleva a A y la Y lleva a B y prefiere A a B, tomará la acción X (si los costes asociados de tomar una acción u otra son idénticos).
Además de estos supuestos, se suele asumir que los agentes son capaces de realizar los cálculos adecuados para evaluar las consecuencias de las acciones.

Con estos supuestos se trabaja en muchos modelos, lo que lleva a mucho crítico a decir que la Economía no se basa en supuestos realistas y, por tanto, es toda ella irreal. Los individuos son a menudo altruistas, por ejemplo, o no saben prever las consecuencias de sus acciones. El teorema que demuestra que los mercados perfectamente competitivos son eficientes en ausencia de bienes públicos, externalidades y problemas de información es irrelevante porque necesita de esos supuestos y porque en la realidad nunca observamos competencia perfecta.

 Estas críticas olvidan unos cuantos detalles. Me centraré en los mercados competitivos.

1. El modelo, supuestos y mecanismo de equilibrio incluidos son ideales, sí, pero ofrecen una buena aproximación al funcionamiento real de muchos mercados. Los economistas estarían felices de encontrar una teoría que diera cuenta de:
  • la ley de la demanda
  • la ley de la oferta
  • el hecho de que los impuestos sobre la venta no se transmitan en su totalidad al comprador
  • el hecho de que los precios máximos provoquen escasez y mercado negro
  • el hecho de que las políticas de redistribución de rentas dé mejores resultados que las de precios
  • el hecho de que el librecambio dé mejores resultados que el proteccionismo
  • las sociedades que abren sus mercados a la iniciativa privada obtengan mejores resultados que cuando los cierran
  • mil hechos económicos más
y que parta de supuestos más realistas que los criticados y además dé cuenta de algún hecho más. Hasta entonces, la crítica es ociosa.

2. El requisito de "no ir contra las propias preferencias", entendido como egoísmo no un requisito necesario, sino suficiente (igual que los demás). La Economía no necesita de individuos egoístas para que se cumpla su afirmación sobre la eficiencia de los mercados. La siguiente interpretación se acerca mucho más al pie de la letra del teorema: los mercados perfectamente competitivos (en ausencia de todo lo ya referido) son eficientes incluso si los individuos son egoístas. No es pequeña la diferencia. Estaría bien que quien proponga alternativas (economía basada en recursos, comunismo, economía del bien público, socialismo cooperativo,...) sea capaz de mostrar que sus mecanismos también son eficientes incluso en este caso. Lo contrario es una puerta abierta al comportamiento aprovechado y una invitación al fracaso, a no ser que nos cuenten cómo eliminan la componente egoísta del ser humano (¿comisarios políticos?, ¿curas?, ¿lavado de cerebro?, ¿educación?, ¿conductismo?, ¿prohibición?) y con evidencias, por favor, de que eso es posible a gran escala.

3. De hecho, el modelo de mercados competitivos funciona muy bien eliminando muchos de los supuestos. Aquí mostré cómo no hace falta nada de racionalidad. Por otra parte, tanto en la experimentación de laboratorio como en la evidencia empírica encontramos que no hace falta competencia idealmente perfecta para aproximarnos a la eficiencia. Obtenemos que se cumple la siguiente regularidad: más competencia implica más eficiencia y eso muestra una posible política económica. Quien proponga otra manera de obtener eficiencia deberá mostrar que su mecanismo es robusto a las imperfecciones y que produce mejores resultados que el mercado. Yo estaría encantado de que existieran esos otros mecanismos, pero no me voy a creer lo primero que me digan, por bonito que suene.

4. Finalmente, el egoísmo de las empresas es un supuesto con el que mejor contar para analizar su comportamiento. Normalmente se traduce en los modelos como una maximización de los beneficios. De nuevo es una aproximación. A veces las empresas tienen objetivos más modestos, pero otros modelos alternativos, como las teorías evolutivas de la empresa o los supuestos de copia de estrategias de las exitosas llevan a conclusiones muy parecidas. Por otra parte, la maximización de beneficios de las empresas garantiza el uso eficiente de los medios de producción (cuanto más eficiente, más beneficios). Recordemos que estamos en el modelo competitivo sin externalidades, así que no hay poder de mercado sobre los trabajadores ni uso de recursos naturales públicos.

En resumidas cuentas: la competencia es una muy buena manera de encauzar el egoísmo y ponerlo a producir en algo provechoso para la sociedad. Es una gran lección de la Economía que mucha gente pretende obviar, pero que da una buena indicación de un tipo de políticas económicas de gran interés.

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Hace tres años en el blog: ¿Se puede elegir un número al azar?
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sábado, 30 de noviembre de 2013

Los mitos de la razón. El Gato de Schrödinger.

Representación típica del Gato de Schrödinger

La presencia de este animal en el pensamiento mítico ha llegado hasta tiempos recientes y perdura en cultos contemporáneos, algunos de carácter burlesco. La característica más importante del Gato de Schrödinger reside en estar a la vez vivo y muerto, en no estar ni vivo ni muerto o en estar en una superposición de vida y muerte, según atendamos a unos u otros autores. Lo que se puede rechazar tajantemente es que el Gato de Schrödinger esté vivo o muerto, pues tal trivialidad difícilmente hubiera dado lugar a un mito de esta trascendencia.

A pesar de que en principio pudiera parecer que su naturaleza está emparentada con las contradicciones de la filosofía Zen o del budismo, en realidad todas las referencias encontradas sobre él insisten en la ausencia de contradicción, puesto que la razón de que el gato esté en un estado de superposición entre vida y muerte se debe a que el narrador no puede decir una cosa ni la otra sin entrar en contradicción. También debe rechazarse toda conexión con las leyendas de Hamlet o del Cretense Mentiroso, ya que no hay indefinición ni autorreferencia. Esta carencia de referentes anteriores hacen del Gato de Schrödinger uno de los mitos más extraños, oscuros y difíciles de interpretar.

El secreto del gato es una pequeña partícula, un ser del que no sabemos si es o no es. En el primer caso el gato está muerto, mientras que en el segundo, no. La simbología asociada al mito deja claro que no sabemos eso porque la partícula todavía no se ha definido y lo hará cuando la vayamos a observar.

Existe un manuscrito de carácter críptico, conocido como la desigualdad de Bell, que explica la validez del mito, aunque no aclara su interpretación. En este manuscrito se relata, de forma alegórica, una leyenda que ilustra cómo un ser puede no tener definida su esencia hasta que es observado. La historia, traducida a un lenguaje moderno más asequible, es la siguiente:

Atenas y su ciudad gemela Saneta son exactamente iguales, y cada una cuenta con 10.000 personas. Una Esfinge, llamada Observador o Interacción, busca hombres en Atenas y hombres de nombre Sócrates en Saneta. Cuando termina el día, y sin que le quede a nadie por observar, cuenta que ha encontrado 3.000 hombres en Atenas y 6.000 Sócrates en Saneta. El texto entonces trata de explicar la aparente contradicción apelando a un poder de la Esfinge, que obliga a la realidad a pasar de un estado de indefinición a uno definido según qué se quiere observar. Según la Esfinge mire de cerca a una persona con la intención de ver si es hombre o la mire con la intención de saber si es Sócrates, esa persona se encarna en un hombre cualquiera o en uno llamado Sócrates según reglas que no son las que sabemos intuir los mortales.

Las representaciones modernas son a menudo burlescas y contradictorias:





















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Hace tres años en el blog: ¿Cambiamos sobres?
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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Entrevista en el Canal 24 Horas


Esta es la entrevista que me hicieron ayer en el programa La tarde en 24 horas, en el espacio Economía en 24 horas. Empieza a partir del minuto 12:20. Todo fue muy bien, con gente muy agradable y profesional. Me faltó ser algo más constructivo, pero la doy por buena.

Actualización:

José M. Gómez ha tenido a bien subirlo a youtube solo con la parte de la entrevista:


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Hace tres años en el blog: El acoso a la deuda española.
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domingo, 24 de noviembre de 2013

Los mitos de la razón. El Hotel Infinito.

El Hotel Infinito suele ser representado con el comienzo de un pasillo o un edificio sin fin.
En algunos casos, como en el de esa ilustración, se añade un toque cómico.

Lugar mitológico de localización indefinida, de él se decía que tenía un número infinito, pero numerable, de habitaciones. Según los sacerdotes matemáticos encargados de velar el altar del infinito, por cuyas oraciones escritas conocemos los detalles de este mito, a pesar de encontrarse permanentemente lleno, siempre era capaz de albergar a más huéspedes.

La manera en que lo conseguía era harto ingeniosa. Si llegaba un nuevo viajero, el encargado del hotel (del que no se tienen referencias en ninguno de los textos) recolocaba a cada huésped, haciéndolo pasar de su habitación a la siguiente en número, de manera que quedaba libre la primera. Algunas leyendas refieren incluso maneras de alojar a infinitos viajeros que se pudieran presentar en el recibidor, que se antoja también infinito. En este caso el encargado recolocaba cada huésped y lo enviaba a la habitación cuyo número fuera el doble que el la habitación que ocupaba. Así quedaban libres todas las habitaciones impares en las que acomodar a los infinitos huéspedes inesperados.

Debe destacarse que en estas leyendas el protagonista siempre es el Hotel Infinito, que parece tener vida propia, y nunca el encargado de realojar a los clientes. Esto es así desde los pergaminos originales de Hilbert hasta las versiones más modernas. El centro del mito lo constituyen las fabulosas propiedades del Hotel Infinito y no el ingenio del encargado.

Todas estas tareas de realojamiento y la incomodidad que sin duda generaban no parecen haber creado ninguna leyenda ni haber llamado la atención de los sacerdotes, pues no nos han llegado textos al respecto, a pesar de sí haberse encontrado muchos otros que describen una y otra vez nuevas mudanzas. Esto, unido a que sobre la ubicación del hotel tampoco se tienen referencias y a lo mencionado anteriormente sobre la falta de interés por la figura del encargado, hace pensar que el ciclo de leyendas hotelístico infinitas no tienen otra finalidad que la ritual o la moralizante.

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Hace tres años en el blog: La ley de partidos.
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jueves, 21 de noviembre de 2013

Nos vemos en el Círculo de Bellas Artes


Esta tarde a las 19:00 horas presentaré mi libro "Economía y Pseudociencia" en el Círculo de de Bellas Artes de Madrid. Me acompañan Patricia Fernández de Lis, Diego Moreno y Juan José Dolado. Modera Daniel Marías, director de la colección. Estáis todes invitades.

Si os queréis poner en antecedentes, os dejo unos enlaces:

Aquí describo en libro y enlazo a la editorial.

Aquí la agenda del Círculo de Bellas Artes.

Aquí una reseña.

Aquí otra.

Si todavía queréis acudir que sepáis que habrá vino.

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Hace tres años en el blog: Cómo sí hacer filosofía.
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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Cómo escribir bueno


Hace unos días tuití (del verbo tuitir, sugerido por Jesús Zamora, de la tercera conjugación -el verbo, no Jesús-, que a ver si somos originales y no creamos solo verbos de la primera) unas reglas para escribir bueno. Aquí están esos tuits más otros de regalo. Algunas reglas están traducidas del inglés, otras son cosecha propia. Se admiten más en los comentarios.

1. No des alas a las aliteraciones.
2. Huye de las frases hechas como de la peste.
3. Las comparaciones son tan malas como las frases hechas.
4. Las exageraciones son un millón de veces peores que las comparaciones.
5. Las anotaciones parentéticas (no importa cuán relevantes sean) deben evitarse.
6. La forma pasiva también debe ser evitada.
Siete. Sé consistente.
8. Un buen escritor no debe generalizar.
9. No seas redundante, no te repitas, no expreses la misma idea una y otra vez.
10. No uses palabras extranjeras, es menos stylish de lo que crees.
11. Como dijo alguien: “no pongas citas innecesarias”.
12 ¿Para qué quieres usar preguntas retóricas?
13. El sujeto, no debe separarse del verbo con una coma.
14. Las frases siempre con verbo.
15. Añadir que una frase con verbo en infinitivo no está bien construida.
16. Las frases elegantes no les gusta los anacolutos.
14. No pierdas el orden del discurso.
17. A ver, aspirante a escritor, no seas displicente con el lector.
18. ¡No abuses de las exclamaciones!
19. Debes saber que la mejor manera de escribir es aquella que usa las expresiones más breves y concisas posibles y sin añadir nada superfluo.
20. Haz como los escritores Ortega y Gasset y habla solo de lo que conoces bien.
21. La mayoría de los adjetivos, cortos, largos, calificativos o epítetos, son menos necesarios, expresivos o adecuados de lo que uno cree.
22. Recuerda el refrán “el que explica, complica”; significa que a veces se ha entendido la idea a la primera, pero que luego nos enrollamos.
23. No participes de ese moderno envicionizarse con el alargalizacionamiento absurdicional de las palabras.
24. No uses palabras que no sepas lo que significan, te arriesgas a que crean que eres un apodíctico.
25. No mezcles ideas en la misma frase y siéntate cómodo para escribir.
26. Si tienes las ideas claras, la frase saldrá bien, o a veces por casualidad también, pero nunca se sabe.
27. Ideas paralelas requieren expresiones que sigan la misma línea que la usada en la idea anterior.
28. Expresa las ideas sin coletillas. No hagas como esos que no pueden evitar señalar después a alguien.
29. Sé más o menos preciso.
30. Acaba todo lo que.

Actualización del 23-11-13:

Había escrito "tuiteí (del verbo tuiteír...", pero luego me he dado cuenta de que Jesús había sugerido "tuitir", así que he cambiado el texto al actual.