domingo, 6 de marzo de 2016

La transición a fuentes de energía limpias (1)

Esta es la primera parte de la versión en español de mi artículo de febrero en Mapping Ignorance.

Clean-Energy

Las fuentes de energía en el mundo moderno están basadas principalmente en combustibles fósiles, como el petróleo, el gas natural y el carbón. Todas ellas comparten dos características principales que son de la mayor importancia para el análisis económico. Primero, son recursos no renovables. La cantidad de las reservas de estos recursos puede ser grande o pequeña, pero desde luego no son suficientemente grandes para sostener por más siglos la actividad económica a no ser que la demanda de energía decrezca a niveles ridículamente bajos. Segundo, su uso libera a la atmósfera grandes cantidades de CO2 que causan un cambio climático a un alto coste económico. Hay otras características, como el hecho de que alguna de estas fuentes se comercie en un mercado oligopolístico, o la contaminación causada por su uso, pero nos centraremos en las dos primeras características señaladas.

Si solamente estuviera presente el primer problema, el precio de mercado de un combustible fósil aumentaría a medida que se hace más escaso. De esta manera su uso se hace más caro y las alternativas de energías limpias más atractivas. La tasa de sustitución dependerá de cómo de rápido se está agotando el combustible fósil y de cómo las nuevas tecnologías de energía renovable se desarrollan y se hacen más baratas. Hay varias razones por las que este proceso puede no ser eficiente, al margen de las obvias que se refieren al mal cálculo de las reservas o de las posibilidades de las tecnologías futuras (incluso en este caso se podría argumentar que son eficientes dadas las expectativas). Una de las ineficiencias potencialmente más importantes se debe a la inercia en el uso de una cierta tecnología, que hace que el cambio a una nueva incurra en problemas de coordinación: el coste de la vieja y nueva tecnologías importa, pero también importa el número de gente que usa la vieja tecnología y de toda la actividad económica que hay alrededor de ella. Es una posibilidad teórica, y si resulta ser importante o no en la transición a una tecnología limpia se una cuestión de empírica.

Si, además, tenemos el segundo problema de las emisiones de carbono podemos decir con seguridad que el ritmo de la transición no será eficiente en la medida que el coste de estas emisiones no se internaliza por los usuarios en forma de impuesto sobre las emisiones de carbono o de un mercado de emisiones. En ese caso la transición no sería eficiente porque el uso de combustibles fósiles no lo es en el momento actual. En ausencia de inercia o de problemas de tecnologías con trayectorias dependientes, la internalización de los costes de emisión (vía impuestos o mercados de emisiones) debería ser suficiente para mover la economía a una senda de transición óptima.

Acemoglu et al. (2016) [1] combinan estos dos aspectos para diseñar un modelo en el que estimar la política óptima para la transición a una tecnología limpia. La primera tarea es especificar un modelo en el que ambas tecnologías, la sucia y la limpia, compitan en diferentes sectores. Dados unos impuestos a las emisiones de carbono, los productores de bienes finales elegirán la tecnología que quieran usar y también cuántos recursos dedicar a mejorar una u otra tecnología. La manera en la que la investigación se traduce en mejoras es gradual, pero con una pequeña probabilidad de dar con un resultado importante que supone un salto cualitativo y que hace superar a la tecnología de la competencia (típicamente será la limpia la que empiece en peor situación). La innovación tiene así la siguiente característica: cuando la tecnología limpia está muy por detrás, la mayor parte de la investigación dedicada a ella generará innovaciones graduales que no podrán ser aprovechadas con beneficios a no ser que haya unos altos niveles de impuestos sobre las emisiones. Sin embargo, si la investigación en energías limpias se mantiene en el tiempo, poco a poco se hace auto-sostenible a medida que el conjunto de tecnologías limpias que compiten con las sucias se expande como resultado de una serie de variaciones graduales.

Continúa aquí.

Referencias:

1. Acemoglu, D.; Akcigit, U.; Hanley, D., and Kerr, W. 2016. Transition to Clean Technology. Journal of Political Economy 124(1), 52-104.

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