lunes, 28 de septiembre de 2015

Catalunya tras las elecciones: ¿más o menos apoyos futuros a la independencia?


Las candidaturas que defendían el sí a un proceso de independencia en Catalunya no han llegado al 50%. A pesar de que sí tienen mayoría de escaños, una de ellas, CUP ya ha dicho que no apoyará una declaración unilateral, precisamente por la falta de votos. El problema inmediato es la posibilidad de un gobierno estable para esta legislatura. No sé qué pasará con eso y aunque sea ciertamente un problema, no me parece grave. Habrá gobierno o elecciones, nada del otro mundo. Lo que me importa más y lo que creo debería importarle a todo el mundo, es cómo irá la evolución del sentimiento independentista. A largo plazo sin duda dependerá de tener de una vez un encaje apropiado de Catalunya y todas las comunidades, con una financiación que sustituya al caos actual.

¿Y a corto plazo? ¿La frustración por no seguir adelante con la independencia hará disminuir la adhesión de los votantes a esa idea? ¿El haber pasado del 20% hace pocos años a casi el 50% ahora es una indicación de que en algún tiempo más puede llegar a porcentajes más altos? A corto plazo no hay tiempo para políticas que cambien tendencias. Propongo echar un vistazo a otros casos en los que ver cómo ha ido la inercia tras un proceso frustrado.

Caso 1: Primer referéndum en Quebec.

En las elecciones de 1976, el PQ obtuvo 71 escaños (sobre 125) con el 41,4% de los votos. En el referéndum de 1980 el sí pierde por 40,44% frente al 59,56% del no. En las elecciones siguientes de 1981, el PQ tiene 80 escaños con el 49,2% de los votos.

Caso 2: Segundo referéndum en Quebec.

En las elecciones de 1994, el PQ obtuvo 77 escaños con el 44,75% de los votos. En el referéndum de 1995 el sí pierde por 49,2% frente a 50,58%. En las elecciones posteriores de 1998, el PQ obtiene 76 escaños con el 42,87% (los liberales obtuvieron más votos, pero menos escaños).

Caso 3: Referéndum en Escocia.

En las elecciones al parlamento escocés 2011. El SNP obtiene 69 (de 129) escaños con el 45,4% de los votos. En el referéndum de 2014 pierde el sí con el 44,7% frente al 55,3% del no. Todavía no ha habido nuevas elecciones al parlamento escocés, pero sí al británico en 2015. En estas el SNP ha obtenido 56 (de 59) escaños con el 50,0% de los votos (en las anteriores de 2010 había obtenido 6 con el 20%).

Caso 4: Plan Ibarretxe en Euskadi.

Las elecciones al parlamento vasco de 2001 (75 escaños) dieron lo siguiente: PNV+EA 33 escaños con 42,72% votos; EH 7 con 10,12% y EB (IU): 3 con 5,58. El Plan Ibarretxe se aprueba en el parlamento vasco con los votos de PNV+EA, EB y tres prestados (así fue) de EH. Se rechaza en el parlamento español con 313 en contra y 29 a favor. En las elecciones siguientes de 2005 al parlamento vasco se obtiene: PNV+EA 29 con 38,67%; EH (lista EHAK) 9 con 12,44%; EB: 3 con 5,37% y Aralar 1 con 2,33%.

En conclusión. Parece que la frustración por no sacar adelante los proyectos independentistas o de estatus de libre asociación no conducen a una disminución del apoyo a las opciones que lo defienden, sino más bien se mantiene o incluso aumenta. Por lo menos, es lo que parece indicar la poca experiencia que hay en esas cuestiones.

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