jueves, 13 de octubre de 2011

El método clínico


Cuando se discute con homeópatas o psicoanalistas, tarde o temprano sale a relucir el método clínico.

No sé si habrá otras acepciones para este método, pero la manera en que se defiende en esos foros es más o menos como un método científico pero adecuado a la práctica médica. Comparte, o al menos así lo pretende, con el método científico el experimentar por prueba y error, quedarse con lo que funciona y dejar lo que no funciona. Se diferencia del método científico en que la prueba de si una práctica funciona o no es el ojo clínico del médico.

Craso error. El médico, por muy inteligente, conocedor y buen practicante que sea, no es nunca el criterio para saber si algo funciona o no. Como todo mortal está sujeto a sesgos cognitivos. El renunciar al procedimiento científico (pruebas objetivas, doble ciego, grupo de control,....) supone renunciar a evitar esos sesgos. Eso siempre es mala práctica científica y, por tanto, médica.

¿Cómo de importantes son esos sesgos? Digamos que son los mismos que han permitido el florecimiento de prácticas como la frenología, las flores de Bach, el test de las manchas de Rorschach, la lobotomía, la quiropráctica, el toque terapéutico,... Es decir, todo lo que se basa en el "a mí me funciona", con el que se puede engañar un paciente a sí mismo, pero también un médico.

Aquí hay una conversación interesante sobre el tema en los comentarios de una entrada sobre qué es ciencia en el blog Neurociencia-neurocultura.

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