martes, 25 de junio de 2013

Cuestionando la sabiduría con la ignorancia (2)


En el mismo artículo que comentaba hace cuatro entradas, V. Navarro hace una cosa sorprendente. Nos cuenta, en su punto 1, que es posible que aumente la esperanza de vida de una población sin que aumente la de los jubilados. Esto es perfectamente posible, y lo explica muy bien, basta que aumente la esperanza de vida de algunos niños, pero sin que lleguen a ser jubilados. ¿Qué hace con este ejemplo? No se sabe bien, por una parte dice que eso es lo que ha pasado en España y, por otra, niega que exista el problema demográfico para el sostenimiento de las pensiones. Parece ser que el ejemplo es uno de los argumentos en que se escuda para decir esto.

Y esto es muy curioso, porque dar un argumento teórico de que podría subir la esperanza de vida sin por ello tener más jubilados no implica que eso sea así en la realidad de un país concreto, por ejemplo España. La realidad, no importa qué otras cosas pudieran haber pasado, es que el número de jubilados va a aumentar mucho en los próximos años, sin que haya perspectivas de que el número de cotizantes vaya a aumentar en la misma medida.

Pero Navarro dice que sí, que en España lo que ha pasado es que había disminuido la mortalidad infantil sin aumentar la cantidad de jubilados, haciendo caso de su ejemplo y haciendo caso omiso de los datos. Claro que ha disminuido la mortalidad infantil, pero afortunadamente, los niños que a lo largo de las últimas décadas han sobrevivido a la muerte infantil no se han muerto todos antes de la jubilación. La mayoría la alcanza y siguen vivos y coleando unos cuantos años más.

¿Qué necesidad hay de decir tanta cosa sorprendente?

Ninguna. El problema de las pensiones es un problema de reparto y la mayor parte del problema del reparto es el problema demográfico. Hay otros factores, como el que en España haya disminuido la participación salarial en la renta nacional (y recuérdese que el sistema español recauda el monto de las pensiones mediante cotizaciones de las rentas salariales). Ese factor existe (y ahí tiene razón Navarro, como cualquiera que lo diga: aquí, por ejemplo, calculan que disminuir cotizaciones y aumentar el IVA tiene efectos favorables al crecimiento), pero de momento es mucho menor que el demográfico, ya que el número de jubilados casi se doblará, mientras que la participación salarial ha bajado entre un 5-10% en los últimos años y no se espera que baje mucho más. Pero aunque así fuera, son problemas ambos que se suman, no que se cancelan. Atender a uno no puede implicar olvidar el otro. La idea de complementar las pensiones con otras recaudaciones no resuelve el problema de cuál es la mejor manera de acomodar el crecimiento de la población pensionista.

Entonces ¿por qué lo dice?

Ni idea. Para mí que es lo que pasa cuando uno tiene la arrogancia y la presunción de saber de todo. Sobre todo de saber ya la conclusión y buscar cualquier argumento que le de la razón sin pararse a pensar si tiene el más mínimo sentido.

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Hace tres años en el blog: El que quiera entender que entienda.
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