martes, 14 de octubre de 2014

Los mitos de la razón. La Habitación China.


La mitología científica es abundante en personajes y en objetos, no así tanto en lugares, que aparecen, sobre todo, en las sagas filosóficas. La Habitación China se nos presenta como un lugar cerrado al que solo hay acceso por una ventanilla. Dentro se encuentra un mortal que no sabe la lengua china y un gran número de pliegos con instrucciones para responder a preguntas realizadas en chino con una selección de ideogramas de esa lengua. Por la ventanilla se entregan preguntas escritas, a las que el mortal responderá siguiendo las instrucciones de los pergaminos y sin poder saber el significado de los ideogramas de las preguntas o respuestas.

A primera vista la Habitación China es una simbiosis de habitación y mortal, por lo que la relevancia de ser uno de los pocos mitos referidos a un lugar queda matizada. Sin embargo, los dos elementos de la simbiosis no están a la par. El mortal puede ser sustituido por cualquier otro, pero la habitación, con sus incontables hojas de instrucciones, no. El pobre mortal, según el mito, no sabrá chino, pero gracias a las instrucciones podrá aparentarlo. Este mito pretende ser una alegoría de la imposibilidad de la inteligencia o consciencia de las máquinas artificiales, que podrán aparentar sin ser, y se une a otros mitos que tratan de colocar la consciencia por encima del mecanicismo del mundo.

La mitología científica se deshizo de seres sobrenaturales y de lugares fuera del universo. Aceptando esto (por lo menos, en apariencia), algunas mitologías filosóficas todavía guardan añoranza por la trascendencia, aunque ahora dentro del propio universo y dentro del propio ser humano. Se diría que, tras dejar la ciencia al mundo sin dioses, quisieran mitigar la soledad de los mortales otorgándoles una mente que no fuera de este mundo. Ocurre en este mito de la Habitación China, pero también en otros, como el de los Zombis de Chalmers o en el mito de los Qualia.

El mito es reciente, y está referido por primera vez en la obra de John Searle. Su difusión no muy amplia, y de hecho, la que ha tenido es debida más a las diferentes interpretaciones que señalan la debilidad del mito, ya que primero supone que se puede conversar en chino sin saber chino, pero siguiendo instrucciones que no implican saberlo, para luego concluir que entonces no se sabe chino.

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Hace tres años en el blog: El método clínico.
Hace cinco años en el blog: Concierto para vascos. Primer movimiento.
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2 comentarios:

  1. "Este mito pretende ser una alegoría de la imposibilidad de la inteligencia o consciencia de las máquinas artificiales, que podrán aparentar sin ser"

    No pretende tal cosa. Searle nunca ha negado la posibilidad de crear una consciencia artificial. Reconoce expresamente que no nada impide la creación de una máquina artificial consciente cuando sepamos cómo lo hace el cerebro. Se limita a señalar que la comprensión no es mera sintaxis.

    "se une a otros mitos que tratan de colocar la consciencia por encima del mecanicismo del mundo."

    Y cada vez serán más porque el que ya huele añejo es el mito del universo máquina. En cualquier caso Searle nunca ha pretendido poner la consciencia por encima de la naturaleza.

    "señalan la debilidad del mito, ya que primero supone que se puede conversar en chino sin saber chino, pero siguiendo instrucciones que no implican saberlo, para luego concluir que entonces no se sabe chino."

    La debilidad del mito consiste en asumir que un sujeto siguiendo una serie de instrucciones, o una máquina haciendo lo mismo, puedan llegar a ser usuarios competentes de cualquier lenguaje natural. Pero que la habitación habla chino sin saber chino (suspendiendo por un momento, como digo, la incredulidad ante la posibilidad de tal cambalache) no es una contradicción del experimento mental. Es lo que pretende ejemplificar.

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    1. Será eso lo que pretende Searle, pero hay otra gente que llega más allá, o eso he entendido yo. En cualquier caso, si no lo pretende, pues no lo pretende.

      No sé qué olfato tienes ni lo que entiendes por universo máquina (algorítmos? leyes físicas?). Lo que a mí me huele es el empeño en sacar conclusiones de que ciertas cosas no pueden pasar de cierta manera sin conocer esas maneras ni esas cosas.

      No he dicho que el mito sea contradictorio, sino que cae en la falacia de "petición de principio".

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